“Los recortes de gastos son políticas

dictadas por la Unión Europea y son un fracaso”

 

JAVIER RUIZ █ Presentador del programa televisivo “Las Mañanas de Cuatro”

Javier Ruiz, en los estdios de Las mañanas de Cuatro”.

 

“Las medidas que se están haciendo es perpetuar un modelo de precariedad y las medidas que se están tomando son exactamente eso, de precarización de todo sistema”

“Yo creo que lo que estamos teniendo ahora es puro recorte de gasto, ni siquiera es una política conservadora, es una política dictada por la Unión Europea y es una política fracasada”

 

Marciano Martín Castellano ■ Sede de Mediaset (Cuatro TV) – ALCOBENDAS (Madrid)

 

Javier Ruiz Pérez, nació en Valencia, un 18 de agosto de 1973. Es licenciado en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid, posee además un máster en Economía Internacional y Periodismo por la Universidad de Columbia de Nueva York. Actualmente ejerce de presentador y moderador en “Las Mañanas de Cuatro”. Empezó siendo tertuliano y periodista económico de este espacio, que se emite en Cuatro.
En 1995 se incorporó a los Servicios Informativos de la Cadena SER. Fue redactor de Hoy por Hoy con Iñaki Gabilondo y corresponsal en Nueva York desde 2000. Ha sido redactor jefe de los Servicios Informativos de la emisora de Prisa, y desde marzo de 2002 hasta enero de 2008 presentó el informativo especializado en actualidad económica Hora 25 de los Negocios.
En septiembre de 2006 se trasladó a la filial audiovisual de Prisa como subdirector de los Servicios Informativos de Sogecable, pasando a ocuparse de la dirección y presentación de la edición de sobremesa de Noticias Cuatro junto a Mónica Sanz.
En febrero de 2010 pasa a presentar el informativo de las 20 horas, sustituyendo a Iñaki Gabilondo. Llegado diciembre de 2010 y tras aprobarse la compra de Cuatro por parte de Telecinco, Javier Ruiz abandona la cadena y pasando por varios medios, hasta su llegada a “Las Mañanas de Cuatro”, donde ahora trabaja con gran éxito de audiencia.

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— A parte de periodista es un experto en temas económicos. Háganos un balance de la situación actual de España…
— Yo digo que no estamos bien, estamos menos mal, eso es muy triste consuelo. Es verdad que la economía está creciendo, que hay cierta recuperación, y también que esa recuperación no llega por abajo. Estamos menos mal, significa que efectivamente hay una parte, un sector económico que, si se recupera y se recupera antes, pero a costa de una no recuperación de las nóminas en los contratos, en donde hay más bien un fraccionamiento de contrato, donde antes había un fijo, ahora hay dos temporales, por lo cual yo no digo que no estamos mejor, sino que estamos un poquito menos peor de lo que estábamos antes.

— ¿Cree que las medidas que está poniendo el Gobierno encima de la mesa están sirviendo para volver a los años anteriores a la crisis o esto son parches?
— Yo creo que no, yo creo que lo que estamos haciendo es perpetuar un modelo de precariedad y las medidas que se están tomando son exactamente eso, de precarización de todo. Por ejemplo, se ha tomado como medida desindexar pensiones del IPC. Esto que técnicamente se define así, las pensiones ya no van ligadas a las subidas de la cesta de precios, en castellano lo que significa es empobrecer a los pensionistas, ahora los precios suben más de lo que suben las pensiones, esta es una de las medidas que se han tomado. Dos, se ha roto esa misma indexación en cuestiones como las becas, o como los salarios mínimos. Está ocurriendo que se están tomando muchas medidas que pretenden frenar el gasto, y están consiguiendo frenarlo, pero frenar este gasto donde más hay que gastar es en el capítulo social, con lo cual yo creo que se están tomando medidas de estímulo empresarial, que están muy bien, pero se olvidan de lo social, que están muy mal, se está olvidando a pensionistas, a estudiantes, a investigadores y se está olvidando a una parte de la sociedad. Con lo cual tenemos una recuperación en dos tiempos, teniendo una parte de la población que se está recuperando y hay otra parte de la población que se está quedando en la cuneta.

— ¿Qué hubiera sido mejor ahora, un Gobierno de izquierdas o un Gobierno de derechas?
— Yo en esto ni siquiera hablo de derecha o izquierdas, porque hay veces que están muy confundidos los términos, yo creo que hubieran sido mejores unas políticas keynesianas que unas políticas conservadoras, que son las que estamos teniendo ahora, unas políticas conservadoras de escuela austriaca de austeridad. Yo creo que lo que estamos teniendo ahora es puro recorte de gasto, ni siquiera es una política conservadora, es una política dictada por la Unión Europea y es una política fracasada. Los recortes provocan menos gasto y como provocan menos gasto, provocan más recesión, y como provocan más recesión, requieren de más recortes, y al final estás en una espiral que la propia Unión Europea admite que es un error. Con lo cual yo creo que esas políticas austriacas, de recorte social, esas políticas liberales a ultranza, son un desastre, que además la Unión Europea lo sabe. Hubiera sido mejor una política keynesiana, es decir, de estímulo en el gasto.

Javier Ruiz y Marciano Martín Castellano, durante la entrevista.

— Se baraja que otro de los problemas gordos que tenemos a parte de la crisis ha sido la corrupción, ¿ha sido tan dura como se está hablando de un 30% del PIB?
— Yo no sé si esa cifra es buena, es más, me parece un poco exagerada, ahora que la corrupción se ha llevado buena parte del PIB, seguro, un tercio me parece demasiado, pero que es un drama económico y que está provocando sobre todo la expulsión del talento. Esto de la corrupción que hay a gran nivel, por ejemplo las grandes constructoras que están pagando a los partidos para conseguir contratas están consiguiendo expulsar a las constructoras innovadoras, las que tienen mejores materiales, mejor competitividad pero que no pueden pagar sobornos, y por tanto se quedan fuera, eso es un problema ya no del pasado de que se hayan llevado un 30% o un 15 o un 10, es un problema de futuro, te estas cargando la innovación y el futuro de España con la corrupción, pero es que además eso mismo está pasando a micro escala, hay micro corrupción en la que no hay un concurso de méritos para conseguir un trabajo, lo que se busca es un enchufe, no hay una cuestión de quien tiene mejor currículo sino quien tiene mejor amigo, entonces creo que al final el problema de cuanto se ha llevado la corrupción es grave, porque se ha llevado mucho, no sé si un treinta, quizás menos, me da igual, se ha llevado demasiado. El problema de la corrupción no es de pasado, es de futuro, esque no solo nos ha robado mucho, es que nos está robando el futuro por delante, nos está quitando y está limpiando a la gente con talento y la más competente.

— ¿Cuándo crees que podremos recuperar los derechos que teníamos a principios de los 2000?
— Yo creo que nunca, yo creo que esas cosas no van a volver, yo creo que las reformas laborales nunca han tenido marcha atrás, ni siquiera con las derogaciones. Las reformas laborales siempre han sido movimientos sin vuelta atrás, y yo creo que muchas de las cosas que se nos están vendiendo ahora como coyunturales son permanentes, están aquí para quedarse, yo tengo muy serias dudas de que muchas de las cosas que nos han quitado nos las vayan a devolver, las vayamos a recuperar. Los abaratamientos de despido desde 1980 hasta hoy, empezamos con 45 días por año trabajado. La siguiente reforma laboral no abarato los días, sino las mensualidades, antes minutaban 42 mensualidades y pasaron a 24, la mitad. Después les dieron otro mordisco a los días por indemnización, pasando a 33 manteniendo las mensualidades. Ahora vamos a 20 días, y lo siguiente será un recorte en las mensualidades, así que esto todavía no ha terminado, el abaratamiento del despido sigue. Yo digo que es muy hipócrita esta reforma, si la competitividad es así, es así para todos, no puede ser que haya un aumento de blindajes en los ejecutivos del IBEX y un aumento de flexibilidad de los trabajadores del IBEX, si hay flexibilidad es para todos, no puede haber blindaje por arriba y flexibilidad por abajo, y yo me temo que esto ya no vuelve, la flexibilidad por abajo ya no vuelve. En todo caso lo que hay que pedir es pues ustedes también, quieren ustedes este sistema, ningún problema, pero para los ejecutivos también, olvídense de los blindajes, de los paquetes de pensiones, de esos salarios estratosféricos, de cobrar independientemente de que ustedes den o no den resultados, no nos van a devolver nuestros derechos, muy bien, pero consigamos que sean las mismas condiciones para quien esta arriba, para quien es ejecutivo del IBEX y quiera una empresa, entonces usted no cobra como un trabajador, que si no va a trabajar no cobra, muy bien pues un ejecutivo que no da resultados tampoco. Yo me temo que no vamos a recuperar muchos derechos, lo que yo aspiro es a que esos derechos queden blindados por arriba, que sean tan competitivos como son por abajo.

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— Entonces con toda esta explicación, ¿el sistema de pensiones está muy complicado para que lo podamos cuadrar?
— Es difícil sostener el sistema de pensiones, ahora creo que se está exagerando un poco el problema de los planes de pensiones, y creo que se exagera para incentivar y para que uno se haga un plan de pensiones. Hay una forma relativamente complicada y a la misma vez relativamente sencilla de arreglar el problema de pensiones, no siga usted abaratando salarios, si la gente cobra cada vez menos no puede pagar cada vez más, no puede cotizar cada vez más, no puede aspirar a tener más pensión el día de mañana, lo primero que hay que hacer es robustecer la masa salarial, es devolver la estabilidad, devolver la dignidad a los salarios para luego solucionar los problemas de pensiones. Claro, el problema de las pensiones es que, con esta receta, efectivamente las pensiones no cuadran, con esta receta lo que te dicen es que sálvese quien pueda, hágase usted un plan de pensiones, pero esta receta no es la única, se puede volver a dignificar el salario, se pueden establecer salarios mínimos mucho mayores de los que hay ahora, se puede dar garantía de cierta solidez al mercado laboral, y entonces después con esa otra receta abordas la pensiones. Desde luego si lo que sigues haciendo es cortar por abajo, pues evidentemente cuando llegues arriba a la pensión esto no se sostiene, pero insisto, hay alternativas a esta situación, hay alternativas a esta política.

— Sobre la corrupción, ¿qué va a pasar con ese dinero que se han llevado, aparecerá algún día?…
— Yo digo que España es el país de las mantas que no existen, todo el mundo iba a tirar de la manta, con Roldan, lo vimos en el PSOE en los años 80, con Amedo y los Gal, iban a tirar de la manta, ni uno lo hizo y el otro tampoco, a cambio de, seguramente de lo que sospechamos todos, a cambio de quedarse con mucho de nuestro dinero, bien de fondos reservados o bien de fondos robados, pero se quedaron con mucho dinero. Lo mismo nos está pasando ahora, tenemos un Bárcenas que iba a tirar de la manta que decía que Rajoy lo sabía todo, hasta hoy. Hoy Bárcenas ha enmudecido y ya no piensa lo que iba a decir antes, que ya no lo cree. Yo creo que el dinero que nos han robado es el precio de su silencio, me temo que el dinero que nos han robado es el precio con el que se paga la no delación, con lo cual me temo que ese dinero no va a volver, ese dinero va a pagar muchas mordazas.

“Desde luego si lo que sigues haciendo es cortar por abajo, pues evidentemente cuando llegues arriba a la pensión esto no se sostiene”

– Entrando en otros temas, ¿porqué es tan difícil llegar a pactos en Educación, Empleo, Sanidad o Justicia…?
— Porque yo creo que se piensa más en el partido que en el Estado. Eso son todos pactos de Estado, pero todo el mundo hace políticas de partido. Ahora mismo con cuatro partidos más o menos pequeños, dos más o menos grandes y dos más o menos medianos, con esos cuatro partidos intentando disputarse las lógicas de voto todo el mundo mira a los próximos tres años, en lugar de mirar a las próximas tres generaciones, con lo cual tenemos un problema de cortoplacismo político, nadie quiere ceder porque en las próximas elecciones puede perder, nadie se para a pensar en el Estado, se par.

Javier Ruiz junto a una cámara de Cuatro.

— ¿Qué opinas de Podemos, puede ser un globo o crees que en un momento dado puede gobernar?
— Podemos está en un momento crucial, si se alinea con esas políticas de estado, Podemos puede ser una opción de estado, si hace políticas de regate y de partido, puede ser la gran decepción política. Yo creo que Podemos tiene que definir ahora mismo que quiere hacer, porque Podemos solo no va a gobernar, como ahora mismo el PSOE probablemente tampoco solo va a gobernar. Si son capaces de moverse hacia un acuerdo de izquierdas las dos partes, PSOE y Podemos, pero Podemos en este caso que me preguntas, Podemos puede sobrevivir y tener opciones de estado. Si Podemos se repliega y frustra un gobierno de izquierdas, Podemos puede ser una decepción. Yo creo que esto que te estoy diciendo es válido también para el PSOE, pero creo que ahora mismo las dos partes están en un momento crucial, si miran al estado, miran al cambio, las dos fuerzas irán bien, sino probablemente las dos fuerzas van a decepcionar.

— Otro tema importante es el tema de Cataluña, ¿cómo lo ves?
— Ahora mismo mal, todos lo que dicen que quiere solucionarlo, en realidad creo que lo que quieren es inflamarlo un poco más, porque les es además rentable. El independentismo catalán está encantado con esta tensión, les viene muy bien en sus elecciones de los próximos tres meses, seis meses o un año, porque todo el mundo tiene este cortoplacismo político que te decía, y al PP le ocurre exactamente igual, el PP se ha resignado a ser una fuerza marginal en Cataluña, a cambio de ser una fuerza mayoritaria y españolista en España, con lo cual no hay un interés de alcanzar un pacto de Estado, no hay un interés de ceder que es lo que es necesario en esto. Para poder alcanzar algo, para poder pactar, hay que entregar, no se puede pactar diciendo quiero mi 100% y tú el cero, nadie pacta sin entregar algo, y ninguna de las dos partes quiere entregar nada, para las dos partes es crucial quedar como grandes ganadores y si uno intenta humillar al contrario no va a llegar a un acuerdo, por lo tanto, yo soy muy pesimista en el tema catalán, porque creo que lo que se dice y lo que se hace son cosas muy distintas.

— Vamos a hablar de nuestra profesión, el periodismo, ¿cómo lo ve hoy en día?
— Yo creo que el periodismo tiene nuevas presiones, yo no me escandalizo con la presión política del periodismo, han existido siempre. Sigue existiendo, es verdad que se ha agudizado ahora, cuando los gobiernos tienen más poderes, tienen más poderes de presión también y es cierto que ha habido etapas de mucha presión política, pero a mí me preocupan más las presiones empresariales. La debilidad financiera de muchos medios les hace depender de uno, dos o tres anunciantes, y eso hace que una, dos o tres empresas sean intocables, invulnerables y que mencionarlas sea motivo de ofensa, no te digo ya mencionarlas críticamente. Hay empresas que buscan el anonimato, y eso me preocupa en el periodismo, no me preocupan las presiones políticas, me preocupan las presiones empresariales, los secuestros, las posibilidades de chantaje económico, de publicidad como instrumento o palanca para torcer líneas editoriales, para mi ese es el gran problema de la profesión.

— ¿Cree que el papel pueda llegar a desaparecer en un momento dado?
— Yo estoy seguro de que el papel va a desaparecer en algún momento, pero todavía no. Esto es como decir usted cree que se va a morir…, estoy seguro, pero está vivo usted a día de hoy, yo digo esto. Estoy seguro de que el papel se va a morir, no lo matemos antes de que este muerto, el papel no ha muerto todavía, el papel es la gran fuente de ingresos para la mayoría de grandes cabeceras, no tengamos prisa por matar lo que todavía no está muerto, que lo digital ya está aquí no me cabe ninguna duda, pero no para todo el mundo, hay muchos clientes que todavía exigen el papel, démoselo, no tengamos prisa por matar lo que no está muerto todavía, y luego hay una cosa que es muy peligrosa en estas ganas de correr tanto. Bill Keller, el exdirector de The New York Times, tenía una frase que decía que estamos cambiando dólares analógicos por centavos digitales, bueno si tenemos que hacer esa reconversión y ese cambio, no arruinemos el modelo antes de que empiece, no cambiemos dólares analógicos por céntimos digitales, blindemos un poquito el modelo de negocio de internet antes de decir que nos mudamos del todo a aquí.

“Las reformas laborales siempre ha sido movimientos

sin vuelta atrás, no son coyunturales son permanentes”

— ¿Y cómo ves el mundo digital?
— Yo no creo en el periodismo ciudadano, me vas a perdonar que sea así de bestia, un señor con una manguera no es un bombero, un señor con un tuit no es un periodista. El periodismo implica chequear la información, hacer llamadas, trabajar la información, buscar un punto de vista editorial. Que hay personas con mangueras que hacen grandes trabajos y apagan incendios, que hay grandes personas que con un simple tuit hacen periodismo sí, pero todo lo que se publica en redes sociales no es periodismo, el periodismo es otra cosa y requiere otro trabajo. Yo entiendo que alguien me dispute el punto de vista, entiendo que la forma de ver la vida de algunos medios de comunicación no encaje en ciertas audiencias, entiendo que alguien diga yo no veo la vida como la ve usted, discuto su línea editorial, pero a mí no se me sacan los colores diciéndome lo que ha contado usted es mentira, los hechos son los que son, y luego yo disputo las opiniones, estupendo. En twitter muchos de los hechos son mentira, en Facebook muchos de los hechos son falsos. Yo distingo y contrapongo mucho lo digital con lo periodístico, lo periodístico se puede hacer en analógico, en digital, en televisión o radio, pero no todo lo que sale al internet es periodismo, pero sí hay periodismo que sí sale a internet.

— Usted que ha pasado prácticamente por todos los medios, ¿cuál es el que más le gusta?
— Yo echo de menos mucho la radio, y que disfruto mucho la tele porque el formato que estamos haciendo en la tele en Las Mañanas de Cuatro es muy radiofónico, es todo directo, es todo ultimas horas, todo buscando la urgencia, y es una dinámica muy parecida a la de la radio, y la radio siempre ha tenido como ventaja a la televisión que bastaba un teléfono, pero es que en la tele empieza a bastar, esto sí que nos ayuda lo digital, también un teléfono. Ahora con un teléfono puedes hacer un Skype, o puedes hacer un Face Time, o puedes incluso grabar una imagen y emitirla en tiempo real, con lo cual, hecho mucho de menos la radio, la radio tiene una magia especial que el que la ha tocado le enamora el resto de su vida, pero te digo que me divierto mucho en la tele porque estamos haciendo cosas muy de directo, muy de información y de última hora y a mí la adrenalina esa creo que es la que mejor me paga mi trabajo.

— ¿Qué experiencia tuvo con el profesor Iñaki Gabilondo?
— Yo aprendí mucho de Iñaki Gabilondo, creo que es un maestro de periodistas. Aprendí mucho de Carlos Llamas, y digo de él que es también un maestro de periodistas, y que hay gente que como no lo ha conocido porque ha llegado más tarde a esto le ha olvidado, y yo le reclamo también como profesor, digo que Iñaki era un gran maestro en la información y Carlos era un gran maestro en la opinión. Los dos eran grandes maestros de una etapa dorada de la radio. Yo les tengo a los dos como referentes, de pequeño no decía quiero ser periodista, sino que decía que quería ser Gabilondo, pues sigo diciéndolo a día de hoy, y si me preguntas, digo también que quiero ser también Carlos Llamas.

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— ¿Creo que vivió muy de cerca el 11 de septiembre en Estados Unidos?
— Trabaja en Merrill, y efectivamente lo cubrí como periodista porque yo mi experiencia del 11-S fue de periodista con la cadena SER.

— ¿Cuénteme cómo lo viviste?
— Yo vivía en Nueva York y trabajaba fuera del periodismo, y a mí me llama quien hoy es mi competencia y entonces era mi director de informativos (Antonio García Ferreras, La Sexta) para que me incorpore a la cobertura a la que yo llego, y que yo viví con mucho dramatismo. Yo digo que he vivido dos muy duras, viví muy duro el 11-S más que en lo profesional en lo personal porque yo llevaba viviendo ya casi cuatro años en Estados Unidos, tenía muchos amigos allí y de repente ves como toda tu gente queda tocada. Para mí el 11-S tiene un recuerdo profesional, pero tiene sobre todo un dolor personal. Fue más dura para mi otra cobertura, que fue la de Katrina, que ya me pilla de vuelta, me mandan para ir solo a cubrir Katrina, y la cobertura fue en condiciones extremas, robando ruedas por si pinchábamos, porque el Ejército nos dijo que no vamos a ir a ayudarles, entran ustedes a su propio riesgo. Las condiciones eran tremendamente duras, no teníamos electricidad, íbamos con generadores, no teníamos combustible, íbamos con bidones, fue una cosa de salvaje oeste Yo el 11-S lo recuerdo con mucho dolor personal porque hay amigos a los que recuerdas y a gente a los que ves cambiar y una familia y un país al que ves virar, y el Katrina lo recuerdo mucho más con vibración profesional, porque fue la cobertura más dura que yo he hecho, yo la recuerdo como la más divertida, la última noche de Katrina el técnico que iba y yo comíamos la última lata de cacahuetes que nos quedaba, no nos quedaba nada de comida ya, terminamos la cobertura porque se nos terminaron los víveres.

“Iñaki Gabilondo es un gran maestro de la información y

Carlos LLamas un gran maestro de la opinión”

— ¿Qué opinas de Trump?, usted que has vivido en Estados Unidos, ¿qué puede salir de ahí…?
— Yo creo que Trump es un error. Es un error de la historia, un error de juicio y un fallo del sistema. Me gusta una frase de Churchill que dice que la democracia es el peor sistema de todos si exceptuamos a todos los demás. Pues yo digo eso, que la democracia a veces también tiene sus baches, no sé si sus errores, pero si sus baches. Esto es un bache, y pasará, como todos los baches pasará, creo que Trump es un error, es un error del que nos vamos a arrepentir y del que ya se están arrepintiendo algunos americanos, y creo que pasara. Lo mejor que se puede decir de Trump es que pasará.