ANTONIO CALZADO ARIAS. El poeta de Hervás.

La nieve fría en invierno,
las calles resbalan, con sus escarchas,
se guardaba en unos pozos
para que no se derritiera y se perdiera.
Era la nieve de la sierra
que la transportaban en caballería,
en serones hasta su destino,

para venderla en cantones y plazas.
Siendo en verano la del Pinajarro,
la nieve de Candelario,
para el ponche y los helados.
Toda la sierra nevada está,
de la Ceja, el Calvitero y el Trampal
llega el invierno para volver a nevar.