No pretendo ni quiero ser el mejor abuelo del mundo, pero creo que, cuando termine mi tiempo en esta vida, algo de mí seguirá en mis nietos. Siempre me he preocupado de tratar a cada uno individualmente, porque cada uno es “cada uno”.
Cuando veas que un nieto hace cosas raras, no te sorprendas, tiempo atrás todos fuimos nietos. Porque a esos seres que nos rodean, hijos de nuestros hijos, hay que quererlos mucho. A todos y cada uno, con sus cosas que nos parecen normales y con las que nos parecen raras, aunque no las entendamos.
En mi casa recogido junto al calor de la leña en los gélidos y fríos días del invierno castellano, miro por la ventana hacia el monte de enfrente lleno de castaños y escribo un montón de folios de los cuales la mitad desecho, porque para juntar palabras pocos necesito. Ya con setenta años, aunque me gusta escribir, cada vez me cuesta más sacar la productividad, pero lo hago porque no se trata de ser siempre productivo.
Empiezo cada día intentando imaginar qué va a pasar pensando en las cosas buenas de la vida. Somos optimistas en la familia y nos gusta lo positivo, no somos “cenizos” ni pretendemos ser tóxicos.
¿Qué va a pasar en el mundo?, porque está muy liado.
Hacer planes es bueno, pero dejar nuestras vidas en manos de lo que ocurra en la política o en el fútbol, por ejemplo, no da mucha seguridad. No sé lo que va a pasar en los próximos meses o años; lo que si sé es que el presente con mis queridos nietos es maravilloso. Siempre digo:“Dios me ha dado más de lo que merezco”. Es un regalo estar aquí hoy día con ellos.
Mi presente, por tanto, es fenomenal a pesar de los achaques de mi edad; al fin y al cabo, me encuentro con un ambiente bueno y en plenitud, pero lo nuestro choca frontalmente con el ambiente hostil, despegado y algo frívolo de la sociedad de hoy en día. Me da la sensación de que nadie sabe muy bien hacia dónde tirar.
Por esto me pregunto diariamente qué puedo hacer en este mundo tan raro, para hacer feliz a mis queridos nietos y a cuantos se rodean de mí. Pretendo hacer la vida un poquito mejor a todo el que pueda y para ello necesito no ser un abuelo gruñón.
Por eso, quiero entender a mis nietos, porque con ello entiendo la parte del mundo de HOY que no comprendo. Como este abuelo hay millones, sirvan estas líneas para recordarles a todos por la gran labor que desarrollan sin esperar nada a cambio.
En España los héroes son los abuelos, no hace falta ser Agustina de Aragón ni Daoiz Velarde.
Hay millones de abuelos que se levantan por la mañana, hacen el desayuno, llevan a los niños al colegio y piensan cómo acabarán el mes y, cuando lo acaban, otra vez a pensar en el próximo milagro. Y como agradecimiento a pesar de que la vida sube el 2% aproximadamente reciben una subida de su pensión del 0,25%…..¡qué bien!, es decir que nos bajan un 1,75% año tras año…..”manda huevos”.
Termino siendo tremendamente generoso.
Les recomiendo a las cabezas pensantes que nos gobiernan que pasen un mes con 1.000 euros y que después nos lo cuenten. Saben que hay millones de abuelos viviendo con bastante menos y encima lo tienen que compartir: “aúpa abuelos”.