La pasada semana el dato más relevante en España fue la producción industrial de diciembre. Eliminando el efecto estacional y calendario para poder hacer los datos mensuales comparables, la producción cayó en diciembre. No obstante, en noviembre registró una fuerte subida por lo que en el conjunto del 4tr16 ha crecido y ha contribuido positivamente al PIB. La mayor parte del crecimiento viene por comercio intraindustrial con las matrices de multinacionales de otros países europeos. En Alemania la producción industrial cayó con más fuerza en diciembre y ayuda a explicar la caída de España. Las encuestas PMI anticipan que la actividad seguirá creciendo en el primer trimestre. Por lo tanto, habrá que esperar al dato de enero ya que la serie mensual tiene mucha volatilidad.

Conocimos también los datos de ventas de viviendas que en 2016 aumentaron un 13%. En el registro las viviendas con más de dos años pasan a ser usadas, lo cual ayuda a explicar que la mayor parte de las ventas sean usadas ya que las que se finalizaron antes de 2014 (durante la crisis) se consideran usadas aunque sean de nueva ocupación. Las ventas se concentran en costa y zonas concretas de grandes ciudades. En esas zonas cuando se acaba la oferta, los precios comienzan a subir y es donde se ven de nuevo grúas, ya que los promotores priorizan la construcción donde hay expectativas de ventas y precios al alza.

No obstante, tras el rescate y el colapso del crédito hipotecario de 2012, las ventas se hundieron y, a pesar de la recuperación de los dos últimos años, siguen por debajo de las ventas registradas en 2010. La clave de la recuperación es que según el CIS los españoles que temen perder el empleo han pasado del 30% en 2013 al 10% en 2016. Y que la intervención del BCE ha bajado las primas de riesgo y los bancos vuelven a dar hipotecas. Pero los bajos salarios, que afectan principalmente a los jóvenes y a los nuevos hogares, limitan mucho la demanda de vivienda. Y los salarios bajos siguen teniendo muy restringido el acceso al crédito. La clave para aumentar las ventas de viviendas es crear empleo con salarios dignos. Eso explica que el pasado año se construyeran unas 100.000 viviendas muy lejos aún del promedio histórico de 250.000.

Eurostat publicó datos de salario mínimo en 2017. La subida del 8% exigida por el Psoe para aprobar el paquete de medidas -que evitó la sanción por incumplimiento del déficit- ha permitido que la subida desde 2007 en España sea similar a la de Francia y Alemania. No obstante, corrigiendo por paridad de compra, igual que se hace para comprar PIB, nuestro salario mínimo estaría próximo a 900 euros, un 40% inferior de los 1.500 de Alemania o Francia y un 25% inferior al del Reino Unido. Y nuestro PIB por ocupado es un 20% inferior al de Francia, similar al de Alemania y muy superior al de Portugal o Polonia, que tienen un salario mínimo en paridad de compra similar al de España.

Por lo tanto, hay margen para seguir subiendo el salario mínimo en España. La subida del 8% de 2017 permitirá estimar los efectos sobre el empleo. El efecto más negativo se produce sobre los parados de larga duración con baja cualificación, que son los que más dificultades tienen de acceder al mercado de trabajo. Por lo tanto, la subida del salario mínimo debe ir acompañada de políticas activas de empleo para mejorar sus habilidades y su empleabilidad y con bonificaciones a la Seguridad Social para compensar la subida de costes de las empresas.

En 2014 el gobierno aprobó bonificaciones a la Seguridad Social generalizadas. En 2016 se han ido agotando y se ha demostrado que la creación de empleo continuó con intensidad similar. El coste de las bonificaciones fue elevadísimo, agravando el agujero del sistema público de pensiones, y su efectividad ha sido limitada. Por esa razón, los recursos públicos deben concentrarse en políticas activas de empleo. Y las bonificaciones deben ser utilizadas en personas con dificultad de acceso como son parados de larga duración o personas con algún tipo de discapacidad. Esta semana el INE ha publicado los datos de salarios de discapacitados, que en 2014 eran un 17% inferior a la media.

Grecia ha vuelto a escena. El FMI ha endurecido su posición y quiere salir definitivamente del programa. Y Alemania vuelve a pedir más recortes. Tras la elección de Martin Schultz como candidato, los socialdemócratas han subido casi 10 puntos en las encuestas y han empatado a la CDU de Merkel. La reacción ha sido inmediata: Merkel ha anunciado un endurecimiento de las leyes de inmigración y Schaüble ha endurecido su posición pro austeridad en Bruselas y pide más recortes en Grecia.

En 2015 los errores de Syriza que acabaron en el corralito permitieron a la Troika culparles del fracaso y del tercer rescate. Desde 2015 Syriza ha sido disciplinado metiendo 10% de PIB de dinero en los bancos griegos, el doble que Rajoy en 2012. Y ha aplicado recortes más duros que los de Rajoy en 2012. La diferencia es que Grecia sigue fuera del programa de compras del BCE, sus tipos de interés de la deuda pública próximos al 10% y el crédito a empresas y familias muy restringido.

Como advertí en 2015 el programa volvería a fracasar ya que estaba basado en previsiones irreales como los dos programas anteriores. Para cuadrar la senda de sostenibilidad de la deuda, la Troika se inventó que Grecia crecería un 4% entre 2017 y 2020. El crecimiento del PIB nominal en 2016 creció 2%, las exportaciones y la producción industrial estuvieron estancadas y crecer un 4% es muy poco probable. Grecia necesita  que el BCE compra su deuda para bajar los tipos de interés y reactivar el crédito, más tiempo para hacer el ajuste fiscal, el plan de inversiones europeo que propone la Comisión y un plan de modernización del país y de sus empresas que Syriza prometió en la campaña electoral, pero que dos años después ni está, ni se le espera. La otra alternativa es que Grecia salga del euro que es la que defiende Trump en su estrategia para debilitar a Europa y que volvería a despertar la paranoia de quién será el próximo contagiando a los países de la periferia, incluido España.

Esta semana en Europa conoceremos datos de PIB del 4tr16. La Comisión publicará sus previsiones de invierno. En esta ocasión la Comisión no cambia su senda de previsiones y simplemente actualiza los errores de previsión en el 3tr16. En España la previsión mejorará ya que a principios de año la incertidumbre política y la ausencia de gobierno anticipaba una desaceleración intensa. La economía española mantuvo un crecimiento mayor de lo esperado y por eso la Comisión revisará al alza nuestras previsiones, como ya han hecho los principales servicios de estudios en el panel de Funcas. Más interés tendrá la previsión de déficit público tras las medidas enviadas a Bruselas por el gobierno español.