Miguel Ángel Morales Sánchez. Vicepresidente Primero de la Asamblea de
Extremadura y Secretario Provincial del PSOE de Cáceres

Al fin España tiene gobierno y tiene un gobierno legítimo y legitimado por la ciudadanía, por el Jefe del Estado y por la mayoría parlamentaria conseguida con horas de diálogo, negociación y vencido el bloqueo de las derechas extremas y del fascismo.
Hemos visto cómo los adalides de la patria que, por cierto, han vivido de ella sin dar palo al agua, señalan con el dedo acusador a los que son leales o traidores de España.
Curiosa y totalizadora versión de una sociedad que intentan invadir con mentiras y difamaciones, utilizando a los asesinados por ETA, injuriando la memoria de un país que ha salido adelante gracias al acuerdo de los que antes se enfrentaron en la guerra, gracias al consenso, al diálogo y a la firme decisión de construir, juntas y juntos, un país mejor.
La conformación de un gobierno, guste más o menos, es el resultado final de la voluntad popular que conlleva a formar la mayoría parlamentaria necesaria. Cuando un bloque (PP-Ciudadanos-Vox) dice que nunca apoyará un gobierno del partido -PSOE- que ganó las cinco últimas citas electorales, se sitúa en el espacio del inmovilismo. PP y Ciudadanos se sintieron cómodos, junto a los fascistas, en el bloqueo y la confrontación, en la negativa, en el “con el PSOE nada”.
Y entonces pregunto: si no querían abstenerse para que el PSOE gobernara y tampoco deseaban que el PSOE formara gobierno, qué querían? con quienes estaban dispuestos a dialogar?, ¿qué buscaban después de perder en un año dos elecciones generales, unas elecciones europeas, unas elecciones autonómicas y unas elecciones municipales?
Es tiempo de construir y por tanto debemos creer y ayudar a que un gobierno como el conformado, sea el gobierno de la esperanza y que salga del marco propuesto por la derecha. No podemos vivir en su odio, por el contrario, debemos trabajar por la igualdad, por superar conflictos, por avanzar, por salir adelante y por hacer cumplir las reivindicaciones que, como territorio, tenemos.
Porque con un gobierno de progreso nos irá mejor en materia de infraestructuras, en dependencia, en empleo y en cohesión territorial. Nadie en su sano juicio puede preferir los tanques al diálogo. Trabajemos por la esperanza y no permitamos que nos intoxiquen con un odio que, hace ochenta años, nos destrozó como país.