Arrancan las obras de adaptación de la Casa Pereros de Cáceres para Residencia de Estudiantes

La presidenta de la Diputación, Institución que invertirá 3,9 millones de euros en su rehabilitación, ha entregado las llaves a la empresa encargada de las obras, para el comienzo inmediato de las obras.

 Uno de los compromisos del actual Equipo de Gobierno de la Diputación de Cáceres al inicio de la Legislatura era realizar las obras necesarias en la Casa Pereros de Cáceres para volver a hacer de ella un colegio mayor para los estudiantes con menos recursos. Y este miércoles es una fecha clave para el cumplimiento de este compromiso, ya que la presidenta de la Diputación, Rosario Cordero, acompañada del diputado de Infraestructuras, Fernando García Nicolás, ha entregado las llaves del edificio, propiedad de la Diputación, a la empresa adjudicataria, la UTE construcciones Sevilla Nevado-Espina, dando así el paso para que comiencen las obras de inmediato. “Esta es una obra especial para este Equipo de Gobierno -ha dicho Cordero- porque nunca estuvimos de acuerdo con su cierre, era un emblema para la ciudad y para los estudiantes de la provincia, esos que necesitaban una ayuda para poder estudiar fuera de sus lugares de sus pueblos, así que ahora la Diputación vuelve a aportar a esa igualdad de oportunidades a la que nos debemos”.

            Además, esta nueva residencia, ha destacado la presidenta, contribuirá también al desarrollo del Turismo idiomático, ya que acogerá estudiantes de otros países, así como intercambios de alumnos y profesores de distintas universidades.

            Con un presupuesto de licitación de 3.910.590 euros, que se dividirá en dos anualidades, las obras consistirán en la remodelación integral del interior del edificio, variando la configuración de espacios y respetando los elementos de mayor valor arquitectónico como puede ser el claustro renacentista o la escalera monumental que comunica ambos niveles del claustro.

            Exteriormente, la obra pondrá en valor el lienzo de la muralla almohade, despojándolo de elementos adosados y transformará el patio central en una zona estancial.

            Así, con carácter general, ha explicado el diputado de Infraestructuras, el edificio se organizará en habitaciones de uso individual la mayor parte de ellas y baño propio, ofertando 59 plazas, distribuidas en 51 sencillas, dos de ellas adaptadas a personas con movilidad reducida, y 4 dobles, tipo apartamento. Además, seis habitaciones dispondrán de zonas de estar compartidas.

            También se habilitará una parte pública, ha añadido García Nicolás, “para ponerla a disposición de personas o instituciones que quieran realizar conferencias u otros encuentros, para lo que tendrán para su uso el salón de actos, al que se quitará el forjado que ahora tiene, para mostrar lo que era la antigua capilla”.

            Edificio inteligente

            Tras las obras, el nuevo edificio será un edifico de bajo consumo, con equipos de alta eficiencia en climatización, ventilación e iluminación, gestión domótica de las instalaciones para optimizar su funcionamiento y minimizar el consumo de agua.

            Del mismo modo, será un edificio inteligente con sistemas domóticos integrados de control y seguridad, y con servicio de voz y datos a los residentes de alta capacidad tanto por cable como inalámbrica.

            También será un edificio de bajo coste de funcionamiento, no solo en el campo energético sino en lo relativo a gestión y personal.

            El plazo de ejecución estimado en proyecto es de 14 meses, aunque, el diputado no ha descartado que este plazo pueda disminuirse.

            La Casa de Pereros, desde su adquisición por parte de la Diputación de Cáceres a principios del siglo XX hasta los años 80 estuvo destinada a colegio de huérfanas: Colegio de la Inmaculada. En los años 80 se abordó la reforma de la estructura habitacional del colegio, que acogía a niñas de entre 8 y 18 años, pasando de una estructura impersonal de grandes habitaciones colectivas a la estructura de núcleos de hasta 10 plazas con una zona de estar y baños comunes, que trataba de asemejarse más a las condiciones de vida en una familia. Así, se generaron nueve núcleos habitacionales distribuidos entre las plantas baja, primera y segunda.

            Por último, el edificio se transformó en colegio mayor sin ninguna transformación de su estructura de orfanato moderno, provocando que los últimos años su configuración a base de habitaciones compartidas y baños colectivos resultara claramente obsoleta.