Pepe Blanco

El Ayuntamiento: Casa del Pueblo de Béjar, debiera ser de todos y cada uno de sus ciudadanos, por lo tanto, deben tener cabida todos los grupos votados en las recientes elecciones municipales. Cada uno en relación con los votos conseguidos y dejar de pensar que otros en tiempo atrás hicieron con mayoría lo que les dio la gana, esta es mi humilde opinión. Esto sería saludable y una forma de unir, que siempre será mejor que separar y respetar al que piensa diferente. Debemos cambiar por el bien de Béjar!
No aprendemos nunca y en muchas cosas no se está a la altura de las circunstancias.
Un buen alcalde es aquel que piensa en la ciudadanía por encima de todo, incluso de sus propios intereses. Es bien sabido que una parte importante de nuestros políticos están en política para servirse y no para lo contrario.
Deberíamos tener un pueblo limpio y sano, dónde merezca la pena vivir todo el año, tener contentos a nuestros jóvenes, mayores, dependientes, autónomos, un pueblo con cultura y educación, un buen estado de bienestar y para esto debemos tener gente decente aunque les tengamos que pagar el doble, para que de esta forma no tengan malas intenciones con el dinero ajeno.
Que cada uno se dedique a lo suyo, el empresario a emprender y a generar puestos de trabajo, el político a lo suyo. Estos empresarios que llegan a Béjar y hacen ilusionar a la gente con crear puestos de trabajo debieran desaparecer de nuestro entorno, porque visto lo visto lo único que nos han vendido ha sido humo y haciendo daño.
El buen empresario es otra cosa. Lo llegado a Béjar en los últimos tiempos son gente que no aporta nada bueno a los empresarios buenos. Les digo desde esta columna que Béjar merece la pena y es para comérsela todita.
Sería bueno y saludable olvidar el pasado y remar todos en la misma dirección y empezar a cambiar la forma de hacer las cosas. La nueva corporación con Elena Martín a la cabeza se engrandecería si uniese a todos, para que nuestra ciudad dejara para siempre la UVI en la que se encuentra, algo empieza a cambiar según me cuentan.
Los medios informáticos de los que dispone el Ayuntamiento están a disposición de los grupos de la oposición, para que estén enterados de todo cuánto ocurre en la casa de todos!, chapó!
Si todo cambiara, Elena y su corporación, serían grandes y se es grande cuando se hace grande a los demás.
Vivimos una etapa de poca brillantez política, no existe visión de estado, los gobernantes se enfrentan a un conflicto de intereses, cuidar su puesto sin pensar en el interés general, cuando lo que importa es el bien de la comunidad.
Béjar necesita más que nunca un buen capitán de barco, para que lo lleve siempre en la misma y buena dirección. Nuestro buque insignia, la industria textil no volverá, simplemente será un recuerdo.
Todo lugar que su riqueza se base en una sola actividad productiva y económica está abocado a la ruina.
Lo lamentable es que Béjar pudo y debió cambiar y no se quiso, tengo buena fuente de lo que digo y de primera mano. Un empresario vasco de 96 años me lo confirmó diciéndome que leyó en La Aldaba un artículo titulado “Béjar antes y ahora” y me dijo que tenía toda la razón.
Elena, ahora toca pensar en los seres humanos y si son los más débiles mejor, porque estos están por encima de todo, incluso de la ideas y Béjar da para mucho.