Hervás, a 24 de julio de 2021.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras dejar unas semanas reposar los indultos por el “procés” catalán y descansar de los viajes internacionales ha decidido hacer una gran revolución en su Ejecutivo tras empezar a notar que la crisis sanitaria de la covid le podía estar pasando nota en las encuestas, reflejándose claramente en las elecciones de la Comunidad de Madrid. Sánchez no es un político que deja pasar el tiempo, sus comportamientos son de formas inmediatas y muy directas al centro del problema.
La remodelación ha sido muy severa y pone ahora más que nunca todo el poder de su Ejecutivo en manos del Partido Socialista Obrero Español para que la erosión electoral minimice los desgastes electorales y también para rejuvenecer el nuevo Gobierno que quiere que sea más económico que político. Y mientras eleva a la ministra de ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño a la vicepresidencia primera de su nuevo Ejecutivo, confirmando así su línea de actuación y enviar un mensaje claro a la Unión Europea, a los agentes sociales, y porque no, a su socio de Gobierno. Este seísmo ha dejado claro de Pedro Sánchez quiere un punto y aparte, dejando en la cuneta a Carmen Calvo, que la proponen ahora para presidir el Consejo de Estado, a José Luis Ábalos, que no sólo deja de ser un hombre fuerte del presidente, sino que la situación le ha sobrepasado y ha presentado su dimisión con Secretario de Organización del PSOE, al propio Sánchez. En los próximos meses conoceremos que ha pasado entre ambos. Y qué decir del gurú Iván Redondo, que lo alzó a lo más alto y que ahora sale del círculo duró de Moncloa. Esto demuestra que el presidente no se casa con nadie.


Ahora la situación cambia y el cargo de Redondo lo ocupa otro de los hombres fuertes de Sánchez, un discreto y trabajador Félix Bolaño, hombre de partido y noticia importante para los militantes, que siempre estuvo al lado del presiente en los momentos más delicado. Redondo se marcha y deja su espacio a Óscar López, un hombre que fue crítico con Pedro Sánchez en su momento, pero que después de su reelección como flamante Secretario General puso todo su empeño apoyarlo y potenciarlo desde dentro del partido.
El presidente que es un hombre metódico, tranquilo y controlador de las situaciones difíciles, por eso ha querido demostrar que el desgaste de su Ejecutivo estaba siendo ya grave. La solución ha sido, creo, que decisiva y clara, siendo el mayor huracán en un Consejo de Ministros desde la democracia.

Sánchez hace un Gobierno a medida para trabajar en la recuperación económica y apoyar las políticas sociales


Ahora Pedro Sánchez tiene un Gobierno claramente económico, con muchas caras femeninas y experiencia municipalista, lo que le ayudará a conocer mejor los problemas del mundo rural, siempre reivindicados por los alcaldes y alcaldesas, sobre todo de los pequeños municipios. El presidente también quiere dejar claro que quién manda en el Gobierno es él, no Unidas Podemos y para ello eleva a vicepresidenta primera Nadia Calviño, que también fue directora general de Presupuestos de la Comisión Europea. Los ministros de Unidas Podemos se quedan igual, al parecer se decidió en una reunión entre Yolanda Díaz y el propio Sánchez un día antes.


El Consejo de Ministros empieza a trabajar y a seguir realizando los mandatos del presidente, en algunas ocasiones mejorando las iniciativas con las nuevas ideas de los entrantes, dejando claro que quién manda en el Ejecutivo Sánchez y el núcleo fuerte del PSOE. Ejemplo de ello es la continuidad de Adriana Lastra y de Santos Cerdán, ahora en la Organización del Partido.
Uno de los peros que se le puede hacer al presidente es la falta de presencia extremeña en el nuevo Ejecutivo. Todo lo realizado es una buena opción para devolver al partido y su militancia todo lo que le dio en los momentos más difíciles de su carrera política.