Vivimos en tiempos convulsos en los que dedicarse a la política ha dejado de verse por los ciudadanos como una labor loable, un empeño por dejar tu grano de arena para mejorar el mundo, por culpa de unos cuantos, esta dedicación pasa por sus peores momentos en cuanto a popularidad. Esta situación que muchos utilizan para crispar el ambiente hace, que los que gobernamos, tengamos la obligación moral con nuestros ciudadanos de plantearnos cuál es el motivo por el que un día decidimos formar parte de un partido político.
Me afilie al Partido Popular en 1996, con 21 años, sin ningún objetivo de mandato, con la única meta de querer ayudar desde las instituciones. Soy Alcalde de Plasencia desde 2011, con la gran responsabilidad de procurar lo mejor para mi ciudad, de luchar por mejorar la calidad de vida de los placentinos, me mueve el amor por Plasencia, la inquietud permanente por el presente, y la ilusión por el futuro.
Hoy quiero utilizar estas líneas para reivindicar la figura del político que 24 horas al día lucha por el bien de su pueblo, que se deja la piel, escucha y toma decisiones. Pero también quería decirle a algunos que no todo vale, aquellos que dedicándose activamente a la política han olvidado cual es el fin último de este oficio, aquellos cuya obsesión es aplastar al que gobierna, aunque esto signifique utilizar las dificultades de los ciudadanos, esta actitud deleznable es propia de aquellos que no ven más allá de la punta de su nariz. No tengo que ir muy lejos para encontrar este tipo de políticos, en Plasencia, algunos partidos de la oposición, con apenas fuerza, son capaces de hablar en público, utilizando los problemas de la gente, dando la vuelta a la realidad. A ellos quiero decirles que esa falta de perspectiva es el principio del fin, que olvidarse del bien común, para procurar el beneficio propio es el inicio de la corrupción, que ver la paja en el ojo ajeno es no distinguir la realidad; Son políticos que escuchan a las personas, no con la voluntad de dar soluciones, lo hacen para buscar confrontaciones.
A ellos quiere dedicarle las palabras del Papa Francisco “…demos lo mejor de nosotros, ideas, sugerencias, lo mejor…”