Sara Castellano Sansón

Museos y Centros de Arte. Investigadora. Historiadora del Arte.

Quizá durante la próxima edición de Arco Madrid, paseando por el stand de la Galería Marlborough, nos detengamos ante un Genovés con otros ojos, unos ojos por los que ha pasado un cambio radical social y cultural y lo miremos desde otra realidad. Será un 2021 diferente, en el que muchas cosas habrán cambiado, ni siquiera ahora es posible vislumbrar cómo será esa futura edición, pero lo que sí podemos afirmar es que la influencia del artista valenciano seguirá presente.

Con esta frase «el abrazo es del pueblo, es un cuadro que no me pertenece» Juan Genovés (Valencia; 31 de mayo de 1930-Madrid; 15 de mayo de 2020) resumía lo que el famoso Abrazo había significado para el país durante la celebración del Aniversario de los 40 años de la Constitución Española. Este acrílico y serigrafía sobre lienzo es, simbólica y legalmente, del pueblo, ya que fue adquirido en 1988 por el antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo y hoy forma parte de la colección estable del Museo Centro de Arte Reina Sofía. Cualquier ciudadano puede acercarse a su historia y al estudio de su composición estética pero, conviene recordar, que éste cuadro fue una de las muchas obras de arte clandestinas que no vieron la luz hasta que fueron recuperadas en tiempos de mayor libertad y con las que hoy, podemos comprender mejor nuestra realidad. Un cuadro reconvertido en escultura en forma de homenaje a los abogados laboralistas que podemos ir a visitar en uno de nuestros «paseos de cuarentena» si lo damos cerca de Atocha. No necesitamos más pruebas de que el arte está entre nosotros y está cerca.

La trayectoria artística de Juan Genovés, cuyos inicios estuvieron muy marcados por la Guerra Civil y la posguerra, se ha vinculado fuertemente con una posición artístico-política. Como él mismo indicó en algunas de sus últimas entrevistas, la resistencia política al franquismo le hizo tener la necesidad de que su arte tuviera un compromiso social, ayudara a hacer una mejor sociedad. La inclusión profesional en grupos artísticos de la época como Los Siete o el Grupo Parpalló y la puesta en común de inquietudes con otros grandes artistas como Francis Bacon, le llevaron buscar dentro del lienzo una diferencia plástica y a defender inquietudes comunes desde un lenguaje muy personal. Tanto es así, que en los años sesenta decidió abandonar esa pintura del blanco y negro, recuerdos de la guerra característica de las obras del Abrazo o de otras como la Puerta, también conservada en el Museo Reina Sofía, y pintar el drama con colores a la manera de Bacon.

La Puerta. MNCARS

Con un gran reconocimiento nacional e internacional, sus obras se exponen desde museos provinciales como el Museo de Santa Cruz de Toledo hasta grandes museos en casi todos los continentes, como el MoMA o el South African National Gallery de Ciudad del Cabo. Son una prueba más del reconocimiento institucional de un artista que defendía los derechos humanos como «el mejor poema que había escrito la humanidad». Característica fundamental para entender su arte, es la implicación que otorgaba en la compresión del arte por parte de los niños, defendiendo la libertad con la que se enfrentan éstos al arte, que es la que deberíamos tener toda la sociedad. Él, que con cuatro años pintó su primer cuadro y que la inspiración de el Abrazo le vino al ver a varios niños abrazarse a la salida de un colegio.

Realismo político, denuncia o compromiso social y expresionismo son algunas de las palabras con las que se ha descrito la obra de Genovés dentro de la historia y la crítica contemporánea del arte, sus obras figurativas son singulares aproximaciones a una realidad, que él mismo animaba a interpretar a cada individuo. Individuos que él pintaba a vista de pájaro.

Hizo una fuerte reflexión acerca del individuo y la multitud, acerca del miedo, acerca de la sociedad en esos paisajes urbanos en los que no aparece ningún edificio y que se han denominado «espacios de soledad». Unos temas que nos hacen reflexionar sobre el presente, en el que el individuo y la multitud están más presentes que nunca. Las obras de Genovés nos ayudan a interpretar mejor el hoy, y quizá mañana, nos encontremos en ese stand, esa galería o ese museo mirando en su cuadro a los individuos de colores a vista de pájaro y nos sintamos dentro de él, frente a una realidad completamente diferente. En esto reside la contemporaneidad de los grandes artistas y la utilidad del arte.

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