El INE publicó los datos de población de junio de 2017. Durante el trimestre las defunciones siguen superando a los nacimientos y el saldo vegetativo es negativo. Como sucede en Japón y en Alemania, tener una caída de población tiene efectos económicos negativos sobre el consumo, sobre el empleo y sobre el envejecimiento de la población, que pone en riesgo los sistemas públicos de pensiones y sanitarios.
Por fortuna en España el saldo migratorio vuelve a ser positivo: el número de inmigrantes supera al de emigrantes y al saldo vegetativo negativo, y eso permite que la población crezca, poco pero crece. El país de donde recibimos mayor inmigración es de Venezuela (la depresión económica expulsa población). Luego de Colombia y después Italia. La mayoría de inmigrantes tienen abuelos españoles o europeos y tienen acceso a la nacionalidad española. Otros vendrán por reagrupación familiar. Otros ilegales con visado de turista pero se empadronan aquí, y otros se habrán acogido a la oferta que hizo el gobierno para inversiones superiores a medio millón de euros (obtenían el permiso de residencia).
Cuando el INE publicó sus previsiones de caída de población para la próxima década ya advertí que eran muy negativas. Lo que nos enseña la teoría y la historia económica es que cuando ya hay una diáspora establecida de inmigrantes en un país, los flujos son cíclicos. Caen durante las recesiones, igual que lo hace el empleo, y vuelve a aumentar la población inmigrante cuando aumenta la demanda de empleo y vuelven las oportunidades.
Por comunidades autónomas, Madrid destaca y explica más del 100% del crecimiento de la población. O sea, excluyendo Madrid, la población en España sigue cayendo. La región más japonizada y donde más cae la población es Castilla y León, seguida de Galicia. Los flujos de inmigración de españoles que retornan se han doblado desde 2014, que comenzó la recuperación del empleo. No obstante los flujos de emigración y fuga de talento siguen siendo superiores. La tasa de paro juvenil sigue muy elevada y son los que más emigran. Y, aunque la demanda de empleo joven cualificado ha mejorado, los salarios siguen siendo muy inferiores a otros países más desarrollados. Su renta esperada es mayor fuera de España y las nuevas tecnologías permiten buscar trabajo por internet o por las redes en cualquier país del mundo.
El INE publicó también la encuestas de coste laboral del tercer trimestre y los salarios siguen estancados. 2017 acaba mejor de lo esperado. Recordemos que a finales de 2016 había serias dudas sobre la formación de gobierno y la crisis del Psoe estuvo a punto de derivar en terceras elecciones o en un gobierno de izquierdas con ERC (ambos escenarios hubieran tenido un impacto negativo sobre el empleo y el PIB). Y el gobierno no pudo aprobar el presupuesto hasta la primavera y la inversión pública ha vuelto a caer hasta mínimos de 2013. Por lo tanto, el gobierno lejos de aportar ha restado crecimiento de PIB y empleo. 2017 acaba con más de 600.000 empleos creados, cifra superior a la de 2015 y 2016, a pesar de la fragmentación política, los problemas de gobernabilidad y la crisis en Catalunya provocada por la declaración de independencia. La clave ha sido la recuperación del comercio mundial y de la economía española que ha tenido un efecto positivo sobre nuestras exportaciones y sobre el sector industrial. En 2015 y 2016 el crecimiento de las exportaciones estuvo casi estancado con caídas de precios y en 2017 van a crecer casi un 10%, el mejor registro desde 2011.
Aún así, los salarios siguen estancados. Tiene que ver con la reforma laboral pero también con las empresas que se han acostumbrado a mantener los salarios a pesar de que los beneficios crecen. El caso más paradigmático es el hotelero donde los beneficios están muy por encima de 2008 y los salarios siguen muy por debajo. El gobierno podría actuar subiendo los salarios de los funcionarios y de las pensiones para mandar una señal. Otra señal potente fue la subida del salario mínimo del 8%, forzada por el Psoe hace un año y que Rajoy aceptó para evitar la sanción de Bruselas por incumplimiento de déficit. A pesar de esa subida, la mayor de la historia, no ha habido efecto contagio al resto de salarios.
Este será el último comentario semanal de este año, llega la Navidad y toca estar con la familia y los amigos que son los que de verdad dan la felicidad. Quiero agradecerte una vez más tu fidelidad a esta comunidad del economista observador que no para aumentar.
En 2018 las perspectivas para el empleo siguen siendo positivas, salvo que vuelvan a gobernar los independentistas en Catalunya y vuelven a declarar la independencia y a provocar el caos. Si el empleo sigue creciendo, en este blog nos centraremos en salarios y calidad del empleo, que sigue siendo muy precario. Pensionistas y parados que tienen su renta estancada y serios problemas de pobreza en muchos casos, ellos siguen siendo la prioridad para este economista observador.
Para mejorar salarios, hay que mejorar la productividad y es necesario más empresarios innovadores que creen nuevas empresas o modernicen las ya existentes. Nuevos productos, nuevos servicios, nuevos países, mayor reputación de marca, etcétera. Todo eso permitirá a nuestras empresas subir sus precios, crear más empleo y pagar mejores salarios con beneficios y rentabilidad para sus accionistas. Por eso daremos más contenidos en este blog a la globalización y a la revolución tecnológica. Estoy involucrado en varios proyectos internacionales e innovadores que me permitirán observar y contároslo. Lamentablemente en España volvemos a repetir errores de la época de la burbuja y del España va bien. Ahora con 100% de deuda pública sería una nueva caída al vacío, pero esta vez sin red.

Feliz Navidad y que la fuerza te acompañe en 2018

* Es economista de Macroeconomía en la Universidad de Alcalá, donde actualmente trabaja como profesor e investigador. http://www.jcdiez.com