El nuevo rebrote de la pandemia sigue condicionando la economía española. Los principales medios mundiales hablan del desastre de gestión en España lo cual daña aún más nuestra imagen y reputación y complica la recuperación del turismo, especialmente en Canarias que comienza ahora su temporada alta. Se habla mucho de Madrid pero el Ministerio de Sanidad recomienda medidas restrictivas por encima de 500 infectados por cada 100.000 habitantes. Alemania, ejemplo de buena gestión, toma medidas restrictivas por encima de 50. Merkel es científica, lleva décadas de experiencia en gestión y coordina todas sus medidas con las comunidades autónomas.
En España el presidente del Gobierno no tiene ninguna experiencia de gestión y es un obseso de la comunicación política. En julio dijo que ya habíamos vencido al virus, hace una semana decía que respetaría a las CC.AA. cuando en marzo tomó el mando único y ahora filtra a los medios que va a intervenir la Comunidad de Madrid.
La Presidenta de Madrid es periodista, hace un año y medio era la persona que gestionaba el Twitter del partido, ahora tiene que gestionar un PIB de 200.000 habitantes y también es una adicta de la comunicación política que siempre va por delante de la gestión de los problemas de los ciudadanos. Mientras, el ministro de sanidad hace una semana decía que era oportuno abrir los colegios en Madrid y ahora dice que estamos al borde del colapso sanitario. Solo viendo a las personas al frente de la pandemia se puede explicar el desastre de gestión.


El INE publicó los datos de pernoctaciones en hoteles de agosto. En julio y agosto cayeron un 85% las pernoctaciones de extranjeros. Se habló de que el turismo nacional podría compensar pero han caído un 41%, una depresión brutal. Algunas comunidades del norte como Cantabria o Asturias han tenido un buen verano turístico pero en la costa mediterránea y las islas ha sido ruinoso. Desconfinamos rápido, dejamos venir a los turistas sin PCR en origen, hemos contaminado de virus nuestros destinos turísticos como Baleares o Canarias, hemos dañado gravemente la marca y reputación de España en el exterior para que vengan sólo el 15% de los turistas que vinieron el año pasado. Hay que aprender esta lección para minimizar el impacto en la temporada canaria y estar preparados con protocolos de Covid-19 seguro, pero listos para la temporada de 2021.
Esta semana conoceremos los datos de empleo de septiembre y ya tendremos buena información para saber cómo ha ido el semestre. Julio comenzó con mucha inercia, se fue perdiendo en agosto y los indicadores anticipan que en septiembre la economía se ha vuelto a frenar. El Gobierno está negociando la prórroga de los Ertes y van a determinar el desempleo en los próximos meses.
300.000 autónomos, el 10% del total, siguen en cese de actividad con sus negocios cerrados y 1,6 millones, más de la mitad, declaró a una encuesta de ATA que facturan un 60% menos o más que hace un año. De pymes no tenemos datos tan precisos pero seguramente la situación es igual de dramática. Que en esta grave crisis con millones de empleos en juego nuestros políticos se dediquen a la táctica y a jugar al ajedrez para acabar con el adversario deja en evidencia cuál es el principal problema de España en este momento.
El INE también publicó sus previsiones de población. En 2030 habrá 1,2 millones de nacidos en España que había en el año 2000. La inmigración ha compensado ese efecto sobre el PIB y la actividad, pero la tasa de paro en la inmigración es muy elevada: la mayor parte trabaja en el sector informal y concentran la precariedad salarial. Con esta crisis vuelven a ser los más damnificados junto a los jóvenes, como sucedió en 2008. La costa mediterránea y Madrid aumentan su población mientras el resto de España se sigue vaciando. Hay una elevada tasa de paro y no habrá escasez de mano de obra. Lo que sería necesario es aprovechar los Ertes y el seguro de desempleo para formar a esas personas en las nuevas habilidades demandadas por las empresas -sobre todo digitales- para aumentar su capital humano y la productividad en el futuro. Solo así será posible aumentar el empleo y los salarios al mismo tiempo.