Zarza de Granadilla, a 25 de diciembre de 2021.

Pese a su nombre, indicativo de su principal distribución en la zona pirenaica, este bonito pero extraño animal perteneciente a la familia de los topos (Talpidae), también lo podemos encontrar en tierras extremeñas; concretamente en las conocidas comarcas de la Vera y el Valle del Jerte, además de en otras zonas norteñas de la península. Es por ello también conocido como desmán ibérico, siendo endémico de la península.
Es un simpático y diminuto mamífero placentario (tan solo pesa 50 gramos) perteneciente al orden Soricomorpha, al cual también pertenecen las musarañas, que presenta un hocico alargado y en forma de trompa, unos ojos pequeños y no tiene orejas; sus oídos quedan cubiertos por el pelo.


Se distribuye por la cordillera Cantábrica, los Pirineos, el sistema Central, Galicia y norte de Portugal.
Se trata de un animal muy relacionado con los cursos de agua y su vida casi por completo se desarrolla en este medio. Es un indicador de la salud de ríos y gargantas, no estando presente en zonas acuáticas contaminadas.
Son bastante territoriales, ocupando las parejas espacios de unos 300 metros en el cauce del río. Se sirven muy bien de sus fuertes uñas para excavar en el fondo acuático y alimentarse de todo tipo de invertebrados.
Tiene por depredadores a animales tales como la nutria, al invasor visón americano y a algunas zancudas como las cigüeñas o las garzas.
Para evolucionar en el agua, se impulsa gracias a las membranas que unen sus cinco dedos de forma muy similar a las anátidas, utilizando también los sentidos del tacto, el gusto y el olfato; los cuales están más desarrollados que el resto.
Se desenvuelve muy bien nadando y sobre todo buceando con los pelillos táctiles que posee alrededor de trompa. El resto del pelaje de protección es espeso y brillante actuando como un extraordinario impermeable. Ocupa galerías a lo largo de los ríos y construye sus nidos en raíces de arbolillos o arbustos muy cercanos al agua. El número de crías puede llegar hasta cinco, pero en ocasiones solo pare una.
Como animal, además de encantador e interesantísimo desde el punto de vista zoológico en su diminuta forma, no tolera la contaminación de los cauces, como ya se ha comentado, por lo que resulta muy útil como bioindicador del estado de nuestras aguas; un trabajo que hace totalmente gratis.