Marciano Martín Castellano
Editor y Director de La Aldaba

Hace unas semanas estrenábamos un Gobierno de coalición, el primero de la Democracia española entre dos fuerzas de izquierda, nietas de aquellos socialdemócratas que hace más de cuarenta años elaboraron en el Parador de Gredos (Ávila) nuestra Constitución, con gran acierto y estabilidad, para los tiempos que corrián, que ahora trascurridas estas cuatro décadas bien estaría hacerlas algunas reforma ajustándola a los tiempos que corren.
Ahora más que nunca necesitamos un Gobierno fuerte, unido y que sea capaz de abordar los retos pendientes en regeneración democrática (que falta nos hace), bienestar social y sobre todo en cohesión territorial. Y qué mejor que hacerlo con la palabra y el dialogo de nuestro presidente y sus ministros, sí siempre apoyado, y así se espera con una oposición seria, dialogante, democrática y sin los rencores que estamos viendo en Sede parlamentaria, días tras días. Sobre todo en las sesiones de investituras.
No creo que la formación del nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez haya sido fácil de confeccionar en estos momentos tan convulsos entre los dos grandes bloques del Parlamento, una derecha que no termina de asumir que el Gobierno de España (PSOE-UP) es tan legítimo como el Gobierno de Andalucía, del Partido Popular. Unos asumen su derrota aritmética (la izquierda andaluza) donde el Partido Socialista ganó las elecciones y no gobierna y otros no quieren reconocer lo mismo del Parlamento nacional. Por eso se necesita que trabajemos en la regeneración democrática y seamos más dialogantes y luchemos por el interés de los ciudadanos que hacen día a día que España sea un país grande y con muchas perpectivas de futuro.
Ahora lo importante es dejar los rencores y las malas praxis y comenzar a activar los años de inacción perdidos y adoptar medidas que ayuden a mejorar todas las anomalías y desajustes que sufrimos los españoles en estos años, sobre todo para las clases medias y trabajadoras, que han y hemos sufrido durante muchos años la crisis económica y sistémica mundial.
Hay muchas cosas que hacer, y otras que deshacer o mejorar. La fórmula para esta legislatura que comienza es el dialogo, los razonamientos y apostar por un clima de negociación que asiente las bases para crear las soluciones, estables y duraderas. Pero siempre dentro de nuestro marco Constitucional, que es amplio y flexible para hacer muchas cosas. La pena es que muchos de nuestros representantes políticos no quieren reconocer y para ellos es mejor alarmar a la población que ayudar a realizar pactos de Estado como el de las pensiones, la educación o la reforma laboral.
Pero también recordar que hay que continuar luchando por la Sanidad pública, la educación, la dependencia y la igualdad. Sin dejar de mirar un solo minuto a la Violencia de Genero y luchar todos unidos para erradicarla.