Ricardo Hernández

Una de las especies que me ha llamado la atención, después de conocer algunas estrategias que utiliza para la supervivencia, ha sido la abubilla. Su característica cresta y sus tonos marrón-anaranjados que contrastan con el negro y blanco de las alas y el dorso, la definen de una manera prácticamente inconfundible.
Esta ave, de tamaño mediano, es fácil de observar y está presente en muchos tipos de hábitats mediterráneos; principalmente en zonas de dehesas, claros de bosque y zonas de cultivo o pastizales. Durante la época de reproducción depositan los huevos en agujeros de árboles, tejados, cajas nido, etc.


Una vez situada la especie, aunque sea de forma sucinta, vamos a pasar a describir como se sirve de medios peculiares disuasorios, tanto de adulto como de pollo, para evitar la depredación y, de otros, para aumentar la supervivencia durante el periodo reproductivo.
Si camináis por un sendero y observáis una abubilla, posiblemente al acercaros a ella no se moverá y esperará hasta que estéis muy próximos para alzar el vuelo. Este comportamiento se ha interpretado como un mecanismo mimético basado en la inmovilidad ante un posible ataque; si esto no funciona se produce la huida.
Pero es durante la nidificación cuando se producen los comportamientos más llamativos que además desencadenan una respuesta fisiológica. Si un depredador está intentando entrar en un nido, la primera respuesta de la hembra es permanecer inmóvil, siendo el siguiente paso emitir una serie de bufidos disuasorios. Si el presunto atacante insiste en la acometida, la hembra optará por lanzar secreciones malolientes, en forma de excrementos, hacia el depredador o los huevos. Esto ocurrirá de igual manera si la hembra no está en el nido, siendo los pollos los que, colocados con la cloaca hacia el exterior del agujero, lanzarán con gran fuerza los fluidos indeseados apuntando hacia el depredador.
Estas estrategias resultan llamativas pero no tanto, a mi parecer, como aquella que utilizan para aumentar la supervivencia de huevos y pollos. Durante la época de puesta de huevos se produce una relación de mutualismo (cooperación entre dos organismos), que incluye a la abubilla y a un grupo de bacterias. La hembra secreta una sustancia especial y maloliente desde su glándula uropigeal.
Esta glándula, de ordinario, suele contener una sustancia oleosa que sirve para acicalar el plumaje, pero durante la época de reproducción la composición de esta secreción varía produciendo un conjunto de bacterias con las que son coloreados los huevos y que presenta una función antimicrobiana, y por lo tanto de protección de los embriones frente a infecciones, dando lugar esto a un mayor número de eclosiones.
Como vemos, las relaciones dentro de la naturaleza son muy diversas y en muchas ocasiones poco estudiadas, un conocimiento mayor de todas estas interacciones nos llevarán a un mejor conocimiento de la vida y probablemente nos aclare muchas cuestiones sobre el origen del hombre, su evolución y destino.