Guillermo Fernández Vara. Presidente de la Junta de Extremadura

Extremadura afronta este año 2020 con optimismo. Una firme apuesta para caminar hacia el progreso siendo conscientes de que la prosperidad compartida tiene como eje fundamental el crecimiento y la redistribución de la riqueza. Solo así se construyen sociedades capaces de mirar al futuro con esperanza.
A lo largo de este 2020, en los albores de una nueva década, verán la luz los principales acuerdos que planteé en el Debate de Investidura, acuerdos construidos sobre la base del diálogo con los agentes sociales y económicos de la región.
Así, en esta primavera tendremos un nuevo Plan de Empleo y de Autónomos que tendrá como líneas maestras generar empleos que combatan la precariedad y reducir la brecha existente entre mujeres y hombres, así como seguir trabajando con los jóvenes en su formación y adaptación curricular a las necesidades reales de empleo. Para ello, es necesario establecer nexos de unión con los empresarios, autónomos y emprendedores, todos ellos cooperadores necesarios para el progreso y el desarrollo de esta tierra.
A finales del segundo semestre, verá la luz el Plan de Energía y Clima de Extremadura, que será nuestra hoja de ruta contra el cambio climático en el horizonte 2030 y que nos permitirá alcanzar el objetivo de generar el 20% de toda la energía renovable de España.
La sostenibilidad y la transición ecológica deben ser señas de identidad en esta tierra de oportunidades, apostando por el aprovechamiento de los recursos para la generación de energías limpias y transformadoras.
Pondremos además en marcha nuestra Estrategia de Digitalización, un plan en el que ya estamos trabajando desde la administración regional y cuyo propósito es conectar con la digitalización a todas las empresas y entornos de la región, acercándoles medios tecnológicos en el más amplio sentido, incluyendo conceptos como el Big Data y el IoT o Internet de las cosas. Una estrategia alineada con los objetivos marcados por Europa, y que, por tanto, nos permitirá recibir y destinar nuevos fondos europeos a fomentar el uso de las nuevas tecnologías para la capacitación profesional y las actividades de los autónomos y las pequeñas y medianas empresas.
Tenemos además que situar el derecho a la vivienda como una de nuestras principales prioridades. Se trata de eliminar las barreras legales, económicas y financieras que impiden el acceso a una vivienda sin que para ello haya que dedicar más de un 30% de los ingresos. Un modelo de vivienda digna sin que haya que hipotecarse de por vida.
Otra de nuestras prioridades es Europa. Por un lado, la negociación de los Fondos de Cohesión y, por otro, la Política Agraria Comunitaria (PAC). Ambos de suma importancia para nuestra tierra. Suficiencia financiera, protección de los productores y desarrollo rural han de ser las claves del futuro de esta herramienta de la que tanto se han valido nuestros agricultores y ganaderos. Solo de esta manera el campo extremeño podrá continuar trabajando en todo lo que tiene que ver con la internacionalización.
Abordaremos también un Plan de Infraestructuras 2030. Se trata de definir el conjunto de infraestructuras públicas necesarias en un horizonte de 10 años. Y hacerlo, todo ello, de común acuerdo con el conjunto de administraciones públicas.
Esta será una legislatura muy importante en esta materia con la finalización de las obras del nuevo tren, incluida la electrificación, y también con el desarrollo de la red de autovías en nuestra región.
Seguiremos dando prioridad al reto demográfico y a la lucha contra la despoblación uno de los principales retos que tenemos por delante como pueblo, como territorio y como generación. Será el año próximo cuando verán la luz las leyes sobre las que estamos trabajando para hacer frente a estas dos cuestiones.
Abordaremos un Pacto por la Ciencia en estrecha colaboración con los investigadores, científicos y la Universidad de Extremadura y pondremos en marcha un ambicioso Plan de Movilidad que permita interrelacionar todo el transporte en Extremadura, sanitario, escolar y de viajeros, optimizándolo para ganar en eficacia y en eficiencia.
Vamos además a retomar la Ley para una Administración más ágil, aprobada en la pasada legislatura para introducir mejoras en materia de agilidad en la Administración Pública.
Junto a los empleados públicos trabajaremos en materia de formación, selección y desarrollo estatutario, así como, en el desarrollo de la Ley de Autonomía Local. La Junta de Extremadura la administración de cuyos destinos depende la vida de mucha gente, no solo de los que trabajan en ella, sino de aquellos ciudadanos a los que servimos.
En el 2020, la igualdad seguirá siendo la seña de identidad de nuestra región.
Desde hace dos años estamos asistiendo a un cambio social muy importante. Por fin una inmensa mayoría, hemos entendido que el feminismo no es más que el camino de la igualdad de las sociedades. Esta tierra necesita que su 50% aporte su 100/%. Es una cuestión de justicia, pero también de oportunidad para ser más productivos, con mayores cuotas de progreso. Para ser mejores, las necesitamos a ellas.
Para todo ello, contamos con una sólida posición en la Asamblea de Extremadura y con un Presupuesto para este ejercicio de 2020 que hemos aprobado en los días pasados y que dedica a las políticas sociales siete de cada diez euros. O lo que es lo mismo, 10,4 millones de euros diarios.
Unas cuentas que estimulan el crecimiento, generan riqueza y refuerzan los servicios públicos, afianzando la educación pública del futuro, fortaleciendo la atención sanitaria y dando una respuesta decidida a los problemas de la dependencia.
Un ejercicio de responsabilidad y de seguridad con nuestra tierra para garantizar los derechos de los extremeños y extremeñas. Un presupuesto prudente, realista y compatible con la sostenibilidad ambiental que reivindica el cumplimiento de compromisos con nuestra región, de manera que permita impulsar la economía y crear empleo estable, inclusivo y de calidad, con partidas dirigidas para evitar que los jóvenes se vayan de Extremadura.
Vertebrar la región a través de las infraestructuras y sostener el esfuerzo inversor incentivando la competitividad del sector productivo extremeño, de forma que el tejido empresarial de nuestra región mejore su capacidad de innovación y digitalización. Medidas todas ellas incluidas en los acuerdos de investidura como he mencionado anteriormente.
Un Presupuesto que también incluye las demandas que tienen que ver con inversiones extraordinarias recogidas en el Estatuto de Autonomía, así como el cumplimiento de la deuda histórica y que concentra, por primera vez, en una única partida la subvención destinada a los agentes socioeconómicos más representativos de nuestra comunidad, que no son otros que los actores del diálogo social.
En definitiva, estas cuentas exponen los principios ideológicos del compromiso que adquirimos con Extremadura en este contrato de confianza que firmamos con los extremeños y extremeñas el pasado 26 de mayo. Un compromiso que pasa por seguir mejorando la vida de las personas, aportando seguridad, certidumbre y estabilidad, aprovechando las oportunidades de presente y futuro que tiene esta tierra, Extremadura. Un lugar extraordinario para vivir, para invertir y para sentir.