Madrid, enero de 2014. (reposición)

ENTREVISTA AL JEFE DE PRENSA DE ADOLFO SUÁREZ

Fernando Ónega: Periodista, analista político y Jefe de Prensa de Adolfo Suárez

Por Marciano Martín Castellano.

Fernando Ónega López (Mosteiro, Pol, (Lugo, Galicia) 15 de junio de 1947) es un periodista español. Es padre de las periodistas Sonsoles y Cristina Ónega. Fue Jefe-Director de Prensa de la Presidencia del Gobierno de Adolfo Suárez, siendo autor de la famosa frase “puedo prometer y prometo”.
En los años 70 fue subdirector de la publicación falangista Arriba. Posteriormente trabajó en distintos medios escritos y fue Director del Diario Ya (1985-1986). También colabora habitualmente en La Vanguardia y esporádicamente en el diario lucense El Progreso. Tiene una columna diaria en La Voz de Galicia.

Fernando Ónega López


En 1979 ingresa en la Cadena SER realizando comentarios políticos en el programa Hora 25. El 10 de febrero de 1981 fue nombrado director de los informativos de la cadena, en sustitución de Iñaki Gabilondo, coincidiendo además con el intento de Golpe de Estado del 23-F. Más adelante ejerció la misma responsabilidad en la Cadena COPE (1986-1990).
En 1992 y 1993 asumió el cargo de Director de Onda Cero y de nuevo entre julio de 2000 y enero de 2002; desde 2004 colabora con Carlos Herrera en el programa Herrera en la onda, así como en La Brújula de Carlos Alsina, ambos de dicha emisora.
Comenzó su andadura por televisión en la cadena pública TVE donde a finales de los años setenta dirigió el programa informativo Siete días (1978-1979) y Revista de Prensa (1980). Ese mismo año es nombrado Director de Relaciones Externas de la cadena (1980-1981).
En junio de 1993 comenzó a colaborar en los servicios informativos de Telecinco, haciendo análisis político en el espacio Entre hoy y mañana de Luis Mariñas. Un año después pasa a las labores de presentación del informativo nocturno y en 1994 el del mediodía.
En 1997 ficha por Antena 3 y hasta 1999 es el presentador de Antena 3 Noticias en la edición de las 21 horas.
En los últimos años ha intervenido como comentarista de actualidad en las tertulias de los espacios 59 segundos (2005-2012), El debate de la 1 (desde 2012), El Programa de Ana Rosa (2005-2008) y Las mañanas de Cuatro (2007-2009). Desde 2002 hasta 2009 colaboró en el programa Saber vivir de Manuel Torreiglesias en TVE. Además, cada mañana ofrece su opinión en el programa Galicia por diante, dirigido por el periodista Kiko Novoa, en la Radio Galega. Desde agosto de 2009 conduce la sección Saber mirar en el magazine de TVE La mañana de La 1. En 2012 plantó y apadrinó un árbol con su nombre en el Parque de la Comunicación de Boiro (A Coruña), el único de España creado por periodistas.
Entre los numerosos premios, tiene dos Premio Ondas 1970 y 1979. Nacionales de Radio. Antena de Oro (1994) por Las Noticias de Telecinco. Micrófono de Oro (2007). Premio Exxpopress Honorífico (2011) en el cincuentenario de su trayectoria profesional.

¿Cómo conoció al presidente Adolfo Suárez?
Me llamo a su despacho para que le ayudara a realizar un discurso sobre la Ley de Asociación Política. Se lo hice y a partir de aquí comenzamos una relación. Yo en aquellos tiempo era redactor del periódico Arriba y él era el jefe natural y empresarial, y a su vez Ministro Secretario General del Movimiento.

–Qué opinión tiene usted sobre esa tesis de que el presidente Suárez no tenía ideología política, sino que cogía un poco de cada y con esos matices intentaba gobernar la Transición…
Hay un poco de cierto, Suárez podríamos decir que tenía un origen demócrata cristiano, por su procedencia de la Acción Católica en Ávila, una formación falanguita y luego es un demócrata, sin más. No le podemos definir como de derechas, porque no hizo políticas de derecha, y de izquierda sencillamente no lo era. El resultado de sus políticas, como el decía eran de centro. Lo que hacía era coger lo bueno de la derecha y lo bueno de la izquierda. Todo esto que digo es muy complejo, pero la personalidad de Suárez era muy compleja. Muy sencilla en el aspecto de que él quería a España y por lo tanto quería consolidar la monarquía en España.

Usted fue el creador de muchos discursos del ex presidente y de la frase de “Puedo prometer y prometo”, ¿Pensó alguna vez que fuera tan famosa?
Obviamente no. La frase surge en su despacho con él y con Gutiérrez Mellado donde se trataba de hacer ver al ciudadano que lo que prometía estaba en disposición de hacerlo. Lo que hace el periodista en este caso, que soy yo, es poner música. Lo haces como un trabajo normal, aciertes con la frase y la frase ha pasado a la historia, pero nada más.

Fernando Ónega López.


¿Cuál fue la causa de la dimisión de Suárez?
Ha sido una suma de todo. Primero la sensación de soledad que él siente, había gente de su entorno que no le da la mano en misa. Hay un cerco de la prensa muy feroz, muy duro contra él. Hay un círculo del PSOE que hizo también una oposición muy dura y con una moción de censura y también un cerco de su propio partido, una conspiración constante contra él para intentar descabalgarlo. Y sobre todo la presión militar que le acompañó durante todo su mandato. Él se va cuando entiende que el Rey le ha retirado la confianza. Yo he hablado con Don Juan Carlos sobre este tema y me ha confirmado que él nunca le retiró la confianza y siempre le tuvo el mismo cariño. Yo he llegado a la conclusión de que “él no quería ser un paréntesis en la historia de España”, esto está en un discurso suyo. Esto significa que una frase así, no se dice por decir, no se dice para llenar un discurso. Suárez se va para evitar el golpe militar.

— ¿Cuál fue la causa de la dimisión de Suárez?
— Ha sido una suma de todo. Primero la sensación de soledad que él siente, había gente de su entorno que no le da la mano en misa. Hay un cerco de la prensa muy feroz, muy duro contra él. Hay un círculo del PSOE que hizo también una oposición muy dura y con una moción de censura y también un cerco de su propio partido, una conspiración constante contra él para intentar descabalgarlo. Y sobre todo la presión militar que le acompañó durante todo su mandato. Él se va cuando entiende que el Rey le ha retirado la confianza. Yo he hablado con Don Juan Carlos sobre este tema y me ha confirmado que él nunca le retiró la confianza y siempre le tuvo el mismo cariño. Yo he llegado a la conclusión de que “él no quería ser un paréntesis en la historia de España”, esto está en un discurso suyo. Esto significa que una frase así, no se dice por decir, no se dice para llenar un discurso. Suárez se va para evitar el golpe militar.

— Qué ha pasado ahora con Alfonso Guerra, que fue muy duro con él y ahora lo defiende…
— Ahora es un gran defensor de la memoria y de la obra de Adolfo Suárez, yo se lo agradezco en el alma. Alfonso Guerra habló mucho con Suárez, encontró en el presidente una colaboración desinteresada en el Congreso de los Diputados cuando el PSOE lo necesitaba, y Alfonso Guerra en Suárez cuando era acosado por el asunto de su hermano, y Suarez con esa humanidad que siempre le ha distinguido supo comprenderlo o no quiso atacarlo. Luego Guerra fue Gobierno, al ser Gobierno se dio cuenta de lo difícil que es eso y ha comprendido lo que hizo Adolfo Suárez, es una tesis, yo nunca hablé de esto con Guerra.

— ¿Cómo fue Adolfo Suárez una vez que paso por la presidencia del gobierno?
— No lo traté suficientemente para hacer un retrato de su persona. Yo creo que él tenía un fondo de desaliento por lo ocurrido, más por haber fracasado en el CDS, por no haber tenido los mimbre suficientes para sacar el partido adelante, que era su partido, este sí era el centro democrático de Suárez. Lo paso económicamente mal, soñó con que su hijo lo pudiera heredar políticamente, y no pudo ser. Fue un hombre atormentado por no poder atender bien a su familia, había descuidado mucho a sus hijos y finalmente se entregó el cuerpo y alma a su mujer durante su enfermedad. Los últimos tramos de la enfermedad de Amparo, Adolfo los pasó, literalmente a su lado, sentado en una silla, al lado de la cama donde falleció Amparo Illana.

— ¿Quién es Aurelio Delgado? Se que es su cuñado y amigo personal, ¿pero qué papel hizo en los Gobierno de Suárez?
— Aurelio es, a parte de su cuñado, y aparte de su amigo, es el hombre que le acompaña a lo largo de toda su vida. Es el depositario de todos sus secretos y de bastantes de sus sentimientos. Aurelio ve surgir a Adolfo Suárez como líder en sus paseos por las calles de Ávila cuando eran simples estudiantes. Es el hombre que está con él en la presidencia de Gobierno, que le filtra las llamadas, que le prepara las cartas, documentación, que sirve de puente cuando el Rey llama, en alguna madrugada. Aurelio es un hombre muy inteligente que ve las jugadas, y a mí no me consta, porque no lo he visto, pero conociéndole, creo que ha sido el gran consejero, no nombrado como tal, en los momentos más delicados. También le ayudó en la actividad privada de su despacho de abogados de la calle Antonio Maura.

— ¿Qué ha pasado en los últimos años con la memoria de Adolfo Suárez?
— No se pasó del olvido, se pasó del odio, del desprecio. Mi tesis es que la perceptiva histórica hacen que se engrandezca la valoración de su obra. La comparación con los que vinieron después ha hecho resaltar los valores de la obra de Adolfo Suárez y yo creo que ahora está la parte sentimental de compasión y cariño de hombre que pasó primero una tragedia familiar, con su hija y su mujer, y ahora lo está pasando muy mal. Ahora ya no lo está pasando mal…

— Si milagrosamente apareciera en acción ¿Cómo cree que resolvería el caso de Cataluña?
— En cuanto a las autonomías como Cataluña, País vasco y un poco a Galicia, se hizo lo que se tenía que hacer y lo que pedían los partidos, la sociedad y el Estado español. Si después se estropeo por el exceso de gastos u otros motivos, no ha sido por culpa de Suarez, sino de los que vinieron después. Lo que hizo fue lo que hizo. Cuando le hubiera llegado el primer tema sobre el desapego, Suárez se hubiera presentado en Cataluña a preguntar qué pasa, a unirse con la gente y a escucharlos. Y lo digo porque lo hizo en Canaria. En Canaria había un movimiento independentista muy importante, se presentó en Canaria y recorrió las islas una a una, y habló con todos. Donde su partido (CDS) tiene a última hora más poder es en Canaria. Por algo será. Si hubiera estado Suárez en el poder estoy seguro que no hubiéramos llegado a los seis millones de parados. Estoy seguro que hubiera convocado un pacto como lo hizo con los Pactos de la Moncloa y hubiera cedido lo que hubiera que ceder y se hubiera salido adelante. Aquí no se ha hecho nada por el empleo o por la educación. No han sido capaces de hacer nada. Esto es la forma de hacer política, totalmente al contrario de lo que hizo Suarez.

— Qué opinión tiene usted del presidente del Gobierno de Extremadura, José Antonio Monago…
— No lo conozco personalmente, pero como comentarista político que soy lo sigo con mucha pasión. Es admirable. Le llaman el verso suelto, yo no le llamo verso suelto, le llamo el hombre libre. Yo creo que está actuando sorprendentemente en muchas cosas y a veces llego a pensar, yo que tengo un poco de ensoñación política, si Monago no desembocará en una síntesis sobre el conservadurismo y el comunismo, a base de gobernar con los apoyos de Izquierda Unida. Ya que es una figura nueva e insólita. Me suscita mucha curiosidad y tengo las expectativas de haber que hacen con su proyecto y sus ideas sobre el aborto, que me parecen, por lo menos razonables. Las que defiende él y las que defiende mi otro presidente que es Alberto Núñez Feijóo, creo que por aquí va la solución de estos problemas.