En el día que escribo estas líneas, 21 de octubre de 2020, se cumplen 500 años de una de las mayores hazañas de la Historia de la Humanidad y de la Nación Española; el descubrimiento del Estrecho de Magallanes.


El 10 de agosto de 1519, al mando de una expedición formada por cinco navíos, el almirante portugués Hernando de Magallanes, partió del puerto de Sevilla rumbo a occidente junto a 240 hombres entre los que se encontraba el marino español Juan Sebastián Elcano.


La expedición, financiada por la Corona durante el reinado del emperador Carlos I, fue concebida con el fin de alcanzar una ruta comercial por occidente hasta las “Islas de Especiería”; un paraíso repleto de condimentos y especias naturales situado en Indonesia bajo el Mar de Filipinas y que hoy se conoce como las Islas Molucas.


Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y el Puerto de la Cruz en la Isla de Tenerife, fueron las paradas españolas, antes de arribar a las Islas de Cabo Verde y el litoral occidental de Sierra Leona; el punto de África más próximo al continente americano.


Tras cuatro duros meses de travesía por el Atlántico, resistiendo a tempestades que por momentos dejaron a las embarcaciones a la deriva, la expedición arribó a la Bahía de Santa Lucía, un enclave en el que hoy se ubica la ciudad brasileña de Río de Janeiro.


Varios cientos de millas más al sur, la expedición, en busca del paso natural hacia la cara oculta del continente americano, continuó bordeando el litoral hasta encontrar una enorme vía de agua que, una vez recorrida, resultó ser el estuario de lo que hoy se conoce como el Río de la Plata, frontera entre Uruguay y La Argentina y no el paso transoceánico que buscaba Magallanes.


Tras deshacer las más de 150 millas recorridas tierra adentro y continuar la navegación en busca del Mar del Sur desconocido, en paralelo al litoral de un territorio que bautizó como La Patagonia, Magallanes y sus navíos dieron con Cabo Vírgenes. La entrada del canal natural que significaba abrir la puerta trasera que conducía hasta el punto de partida y a través de un océano completamente desconocido.


Un estrecho de 560 kilómetros de longitud que se bifurcaba en multitud de fiordos, canales y ramificaciones marítimas y que hubo que explorar por separado, dividiendo la expedición y haciendo perder embarcaciones por deserción y por la no coincidencia en el tiempo de llegada hasta el punto de encuentro acordado.


El nuevo canal descubierto, dejaba a estribor la inmensidad del Continente americano y presentaba a babor, la denominada Tierra de Fuego; bautizada de este modo por las señales de humo que procedían de las fogatas prendidas por los aborígenes de este enigmático territorio.
38 intensos días duró la travesía por este laberinto de corrientes marítimas que articulaba el Océano Atlántico con un nuevo horizonte de agua infinita pero calmada, al que su descubridor bautizó con el nombre de Océano Pacífico.


Con un navío destruido contra las rocas y otro desertado y de regreso a España, la expedición continuó la mayor singladura jamás conocida, surcando las aguas hacia un mundo previsible y a la vez desconocido, tratando de llegar por oriente, habiendo partido desde occidente.


Con las provisiones y la tripulación mermadas y tras más de 3 meses sin pisar tierra firme, apareció la hambruna y el escorbuto, mellando de forma considerable a la tripulación, antes de arribar a la Isla de los Ladrones (Isla de Guam, en el archipiélago de Las Marianas).


La muerte de Magallanes a manos de los indígenas en Filipinas, un territorio jamás pisado hasta la fecha por europeos, unido a una serie de incidentes y disputas internas, auparon a Juan Sebastián Elcano como Capitán general de la expedición, consiguiendo llegar a Las Molucas y comerciar con especias que portaría durante el final de la travesía de regreso a España, completando así la circunnavegación del globo terráqueo.
18 hombres regresaron a Sanlúcar de Barrameda 3 años después de su partida hacia un viaje imposible. Hoy, en la ciudad Chilena de Punta Arenas, corazón del Estrecho de Magallanes, se conmemora el V Centenario de aquella proeza, elevada a los altares gracias al servicio de hombres valientes y excepcionales. Para todos ellos, Honor y Gloria.

Pincha y conoces …