Cuando ustedes lean estas líneas igual Alberto ya está en la cárcel. Su entrada en prisión es inminente y también es injusta. Quizás a muchos les parezca arriesgado que salga a defender a un alcalde condenado por prevaricación urbanística y administrativa, además de desobediencia a la autoridad, y más en estos tiempos donde desgraciadamente hemos visto cómo nuestros gobernantes se lo llevaban crudo mientras los ciudadanos sufríamos los recortes de derechos más graves de nuestra democracia. Pues les digo que no me tiembla el pulso al escribir esta líneas y lo hago desde la más firme convicción de que se va a encarcelar a un hombre justo y bondadoso que no ha hecho otra cosa que gobernar pensando en el bien de sus vecinos.

Alberto fue alcalde de Carcaboso desde el 2005 al 2011, un pequeño municipio de 1000 habitantes de la provincia de Cáceres. Gracias a las políticas municipales que apostaban por la sostenibilidad, la economía verde y circular (la misma con la que al PSOE se le llena ahora la boca) Alberto consiguió situar a Carcaboso en el mapa y lograr que su municipio fuera referente más allá de nuestras fronteras y por desgracia–como suele ocurrir– ha sido mucho más valorado fuera de casa que dentro. Durante su gestión Carcaboso recibió el Premio CONAMA a la Sostenibilidad en pequeños y medianos municipios, un reconocimiento a esta gran labor de priorizar las políticas que anteponen los cuidados de las personas y también de la naturaleza.

Carcaboso también fue pionero en declararse Municipio del Bien Común, oponerse a los cultivos transgénicos que benefician a las grandes industrias de fitosanitarios y más recientemente además ha mostrado su oposición al TTIP, que antepone los beneficios comerciales a los derechos de la ciudadanía en su conjunto.

En Carcaboso se han conseguido grandes avances sociales, inimaginables para un pequeño municipio.

Alberto Cañedo llegó a la alcaldía de su pueblo como representante de una Plataforma Vecinal a través de una moción de censura al PSOE que gobernaba en ese momento. Después consiguió revalidar la alcaldía en las urnas del 2007 al 2011 con mayoría absoluta. Sus enemigos nunca perdonaron que les desalojaran de esa manera del ayuntamiento y comenzaron una lucha sin cuartel. En dos años Alberto tuvo que contestar a 700 peticiones de información y fue condenado por prevaricación administrativa por no contestar a 4 de ellas en el plazo de cinco días. También ha sido condenado por prevaricación urbanística al conceder la licencia de primera ocupación a unas familias para evitar que ni ellas ni el constructor lo perdieran todo.

El pasado 25 de marzo cerca de medio millar de personas nos reunimos en Carcaboso para apoyar a Alberto y decirle que no está solo, que la gente que conoce lo que ha pasado sabe lo injusta que son cada una de las sentencias y que ante estos ataques seremos miles los que levantemos la voz.

Que Alberto es víctima de una persecución política, es un grito a voces pero desgraciadamente los responsables políticos de nuestra región no tienen la suficiente valentía para exigir alto y claro lo que es de justicia; el indulto para Alberto Cañedo. Hacer política por y para la gente no debería ser ilegal.

Como decía Galeano “el mundo es un mar de fueguitos” y yo deseo que el mundo sea un mar de Carcabosos, pueblos que reivindican otra manera de entender las relaciones humanas y con nuestro medio, pueblos llenos de dignidad con alcaldes que luchan por los derechos de todas y de todos.