Javier Luna destaca que las políticas de empleo deber ser ‘valientes para transformar la realidad’


El secretario general de Empleo, Javier Luna, ha asegurado este miércoles que lo fundamental en las políticas de empleo “es centrarlas en las personas, ser valiente a la hora de transformar la realidad, y poner corazón y convicción en lo que se hace”.

Luna realizó estas declaraciones durante el acto de presentación de resultados del Programa Operativo de Inclusión Social y de Economía Social (POISES) 2016/2019, llevado a cabo por Cruz Roja Extremadura y que cuenta con financiación de la Consejería de Educación y Empleo a través del SEXPE.

Al acto, celebrado en el centro cultural de la Fundación Caja Badajoz, han asistido, además de los responsables de Cruz Roja Extremadura, varias de las personas que han participado en el programa, tanto por ser demandantes de empleo en riesgo de exclusión o como representantes de las empresas que han colaborado en el proyecto.

Según ha explicado el secretario general de Empleo, Cruz Roja es “un gran aliado en nuestras políticas de empleo y trabajamos juntos en acciones de formación, acompañamiento, orientación e itinerarios para la inserción laboral”, y ha mostrado su voluntad de profundizar en esa alianza, “puesto que debemos intercambiar experiencias y metodologías, como ocurre con este POISES, que ha sido muy eficiente, y en el que se ha producido un acompañamiento muy intenso de las personas cuyo método sería muy interesante de integrar en nuestras políticas”.

Estas acciones, ha agregado, van en la línea de la transformación de las políticas de empleo de la Consejería de Educación y Empleo, destinadas a colectivos vulnerables o de difícil empleabilidad, que se iniciaron en la pasada legislatura. Como ejemplo, citó el programa Ítaca 16-18, destinado a personas que han abandonado el sistema educativo sin titular.

“Es lo que siempre se ha llamado fracaso, pero no me gusta llamarlo así, porque en todo caso habríamos fracasado todos; se trata de personas que desconectan del sistema porque sienten que ese sistema no les ofrece nada, y después se encuentran bloqueados cuando acuden al mercado laboral”, ha comentado Luna, para añadir que “por tanto, lo primero es trabajar en las competencias, la autoconfianza, la motivación, la autoestima, la capacidad de tomar decisiones y de programar su vida, y solo después, logrado esto, podríamos empezar con los itinerarios formativos para que alcancen su objetivo y logren la inserción laboral”.

El responsable de Empleo ha señalado que este es uno de los colectivos vulnerables en los que Cruz Roja “está trabajando muy bien, con su sistema de acompañamiento, y la colaboración con ellos nos ayudará a afinar más nuestros programas”.

Paralelamente, Javier Luna ha explicado que la Consejería está trazando nuevos programas, como el Colaborativo Rural o los cambios en las Escuelas Profesionales, “porque, como he dicho antes, hay que ser valientes, buscar formas distintas de actuar para que estas personas encuentren, con nuestra ayuda, su camino, y eso nos obliga a evaluarnos constantemente y mejorar, con la finalidad de transformar personas, que es el objetivo final”.

Por último, ha hecho un llamamiento a las empresas extremeñas para que incorporen los principios de la Responsabilidad Social Empresarial “y se abran para acoger a estas personas en prácticas y les apoyen para que adquieran hábitos laborales; a partir de ahí, cada cual tiene que hacerse importante en la empresa, hacer ver que aporta”.

En la jornada se ha contado con el testimonio de diversas personas que han logrado su inserción laboral gracias al POISES, y también de empresarios que han colaborado con Cruz Roja en el programa.

El POISES de Cruz Roja Extremadura ha atendido en los últimos cuatro años a 2.470 personas, de las que un 38 por ciento ha logrado un empleo. En el programa ha colaborado más de un millar de empresa. Este plan trabaja con colectivos vulnerables por su difícil empleabilidad, como inmigrantes, jóvenes en riesgo de exclusión, mujeres víctimas de maltrato, mayores de 45 años, personas paradas de larga duración, etcétera, a quienes se elabora un diagnóstico y un itinerario personalizado de inserción laboral que incluye formación.

Posteriormente, estas personas desarrollan prácticas laborales en las empresas colaboradoras, que también participan en la formación, y finalmente, se incorporan al mercado laboral, ya sea en las empresas colaboradoras o en otras.

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