La Casa Pereros de Cáceres va tomando forma de nuevo Colegio Mayor Francisco de Sande

Con cerca de 70 plazas, gimnasio, salón de actos y otras zonas comunes, se prevé que esta residencia, en el casco histórico de la ciudad, acoja también intercambios universitarios y turismo idiomático.

La presidenta de la Diputación de Cáceres, Charo Cordero, acompañada del diputado de Infraestructuras, Fernando García Nicolás, ha visitado el edificio Casa Pereros, en el caso histórcio de la capital cacereña, donde se está llevando a cabo la reforma necesaria para acoger de nuevo el Colegio Mayor Francisco de Sande.

            Las obras de restauración, que se encuentran a algo más del 50 por ciento de ejecución, están dejando a la vista elementos que en su día, por diferentes motivos, se decidieron tapar o cubrir, como pueden ser bóvedas, vidrieras o alacenas, entre otros, “elementos todos ellos -ha apuntado la presidenta- que embellecen el edificio, pero que también obligan a llevar un ritmo concreto para hacer una valoración correcta y darles el tratamiento correspondiente”.

            En estos momentos, se está terminando de ejecutar las obras referentes a las cubiertas y la preinstalación de los aparatos de calefacción y aire, y se pasará en los próximos días a hacer los trabajos de cubrimiento, de pintura y de montaje de la maquinaria, tal como han explicado los técnicos de la obra.

            Charo Cordero ha recordado que, tal como estuvo hablando en su día con el nuevo rector de la Universidad de Extremadura, Antonio Hidalgo, el edificio, además de acoger a los estudiantes, “se aprovechará para otros usos que pueden ser muy interesantes para Cáceres y provincia, como es el intercambio entre universidades, tanto de profesores como de alumnos y alumnas, o el denominado turismo idiomático”.

            El edificio en datos

            La obra está siendo realizada por la UTE Construcciones Sevilla Nevado-Espina, con un presupuesto de licitación de 3.910.590 euros para la remodelación integral del interior del edificio, variando la configuración de espacios y respetando los elementos de mayor valor arquitectónico como puede ser el claustro renacentista o la escalera monumental que comunica ambos niveles del claustro.

            Exteriormente, se pondrá en valor el lienzo de la muralla almohade, despojándolo de elementos adosados y transformará el patio central en una zona estancial.

            El edificio ofertará en torno a las 70 plazas, que se organizarán en habitaciones de uso individual con baño propio, la mayor parte de ellas, y otras dobles, tipo apartamento. Se contará también con un determinado número de habitaciones adaptadas a personas con movilidad reducida.

            Por otro lado, se habilitará una parte pública para ponerla a disposición de personas o instituciones que quieran realizar conferencias u otros encuentros, para lo que tendrán para su uso el salón de actos, “al que se ha quitado el forjado que tenía para mostrar lo que es la antigua capilla”, tal como ha explicado el diputado del Área.

            Además, el nuevo edificio será un edifico de bajo consumo, con equipos de alta eficiencia en climatización, ventilación e iluminación, gestión domótica de las instalaciones para optimizar su funcionamiento y minimizar el consumo de agua.

            Del mismo modo, será un edificio inteligente con sistemas domóticos integrados de control y seguridad, y con servicio de voz y datos a los residentes de alta capacidad tanto por cable como inalámbrica.

            También será un edificio de bajo coste de funcionamiento, no solo en el campo energético sino en lo relativo a gestión y personal.

            La Casa de Pereros, desde su adquisición por parte de la Diputación de Cáceres a principios del siglo XX, y hasta los años 80, estuvo destinada a colegio de huérfanas: Colegio de la Inmaculada. En los años 80 se abordó la reforma de la estructura habitacional del colegio, que acogía a niñas de entre 8 y 18 años, pasando de una estructura impersonal de grandes habitaciones colectivas a la estructura de núcleos de hasta 10 plazas con una zona de estar y baños comunes, que trataba de asemejarse más a las condiciones de vida en una familia. Así, se generaron nueve núcleos habitacionales distribuidos entre las plantas baja, primera y segunda.

            Por último, el edificio se transformó en colegio mayor sin ninguna transformación de su estructura de orfanato moderno, provocando que los últimos años su configuración a base de habitaciones compartidas y baños colectivos quedará obsoleta.