Por José Carlos Díez. Economista.

En el verano de 2015 Grecia firmó su tercer Memorandum de rescate. Los errores de Syriza que acabaron en el corralito hicieron muy fácil a la Troika culparles del fracaso de los rescates anteriores. Pero desde entonces, Syriza ha cumplido el programa rescatando los bancos y aplicando duros recortes, incluidas las pensiones.

Este economista observador advirtió en 2015 que el programa fracasaría como los anteriores. El problema era que las previsiones de crecimiento de la Troika estaban diseñadas para el país de Nunca Jamás. La realidad es que el PIB nominal que determina los ingresos públicos es el mismo que a finales de 2014. La Troika estimaba que la economía crecería próxima al 4% desde 2017 a 2020.

La salida de la crisis griega (una crisis de balanza de pagos y deuda externa) es con exportaciones. Las exportaciones en 2016 estuvieron estancadas y la producción de manufacturas industriales también. A finales de 2014 el euro cotizaba a 1,25 contra el dólar. Ahora, tras la política de compras de deuda del BCE, está próximo a 1,05 y los salarios en Grecia han seguido bajando. Por lo tanto, no estamos ante un problema de competitividad por costes.

crisis griega

El problema es que dentro del euro sin capacidad para devaluar el tipo de cambio y con salarios rígidos a la baja, como nos enseñó Keynes en la Teoría General, el ajuste debe venir vía productividad por ocupado. El crecimiento de la productividad lo determina la inversión en stock de capital y la innovación. En el gráfico podemos observar el desplome de la inversión en Grecia. Con un 10% de inversión sobre PIB ningún país puede salir de una crisis de deuda externa. Y la crisis griega menos.

 

LA CRISIS GRIEGA TIENE SOLUCIÓN: CAMBIAR LA POLÍTICA ECONÓMICA QUE HA FRACASADO

 

El tipo de interés es determinante en la inversión y los tipos en Grecia, a pesar del rescate, siguen demasiado elevados y el crédito a empresas, extremadamente restringido. A corto plazo para aumentar la inversión el BCE debe comprar deuda griega y bajar los tipos de interés, como ha sucedido en España, Italia, Irlanda y Portugal.

Si el sector privado tiene una crisis de balances, como la denomina Richard Koo, y el estado una de las peores crisis fiscales de la historia de Europa es necesario que la inversión venga de fuera. Es urgente que los europeos aprobemos el plan de inversión que propone la Comisión Europea. Eso aumentaría las exportaciones griegas y activaría la inversión en su sector industrial, el más intensivo en capital. El plan de la Comisión tiene por objetivo reducir la tasa de paro europea que es el doble que en EEUU. Grecia, con la mayor tasa de paro europea, debería ser el principal beneficiado del plan.

A largo plazo, Grecia tiene que ser un lugar más atractivo para hacer negocios, para crear nuevas empresas, para que las que están sean más innovadoras, más internacionales y gestionen mejor el recurso humano. Debe tener mejores infraestructuras. Atenas debe modernizarse para competir por el gran mercado del Mediterráneo donde están ciudades como Barcelona, que han avanzado muchísimo en los últimos treinta años. El puerto del Pireo debe mejorar su posicionamiento para competir con Algeciras y el resto de puertos del Mediterráneo. Estos son los planes que estamos desarrollando en la ponencia económica del Psoe y son los que ya debería estar implementando el gobierno griego.

La alternativa es seguir con el mantra que el rescate y los recortes les sacará de la crisis. O que Grecia salga del euro, que es la que defiende Trump. La salida provocaría más pobreza en Grecia y necesitaría inmediatamente más dinero y un nuevo rescate. Y si les dejamos devaluar el tipo de cambio y seguir en la unión aduanera, el ajuste lo pagarían el resto de países importando productos griegos en vez de otros países de la unión. Y tras la salida comenzaría la paranoia de quién es el próximo, aumentando las primas de riesgo de los países periféricos y forzando al BCE a comprar más deuda y reduciendo la creación de empleo en toda Europa. La inacción en una crisis de deuda es carísima.

Europa debe superar la filosofía moral de la culpa y hacer POLÍTICA para solucionar los problemas de los ciudadanos. Los griegos han cometido errores, como TODOS los países en su historia. Pero basta ya de sacrificios absurdos. En la deuda se puede optar por retrasar todos los pagos cinco años. Pero si no hacemos que Grecia crezca, nunca pagará sus deudas. La crisis griega tiene solución pero es necesario cambiar la política económica que ha fracasado.