El búho real, conocido por algunos como gran duque, es un ave de presa nocturna que se encuentra distribuida prácticamente por toda la península, excepto en algunas zonas del norte, oeste y sur peninsular.

Hace tan solo 30 años la población de búho real había bajado sus efectivos por causas probablemente relacionadas con la eliminación de alimañas. Actualmente los búhos son respetados y, a causa de la baja tasa de mortalidad relacionada con la buena adaptación a los diferentes hábitats, la ausencia de depredadores y el respeto de la sociedad hacia las aves de presa, las poblaciones han aumentado de forma muy acusada. Esta es una gran noticia, pero opino que las poblaciones de animales tienen que estar siempre en equilibrio con el resto del ecosistema, cuestión difícil en los tiempos actuales.

Si bien antes era complicado localizar un nido de búho real, ahora no es demasiado difícil dar con uno. Los podemos encontrar en sus cantiles habituales, pero también en campos de golf, en puentes en plena carretera y casi a la altura de la mano en algunos casos.
En Inglaterra, la población de búho real se había extinguido o según otras fuentes nunca estuvo presente en la gran isla conquistada por los anglosajones. Sin embargo la suelta de varios ejemplares ha resultado en una población actual floreciente.

Dentro de la fauna existen especies que con un poco de ayuda y favoreciéndose de las circunstancias predominantes y favorables para ellas en ese momento, aumentan sus poblaciones, mientras que otras necesitan que existan determinadas circunstancias específicas para poder prosperar. No es bueno que las especies muestren poblaciones precarias ni tampoco sobreabundantes.

La sobrepoblación de búho real ha traído algunas consecuencias para otras especies, principalmente y la que ha sido comprobada y observable es el abandono de nidos de halcón peregrino por la influencia de los búhos, ya sea por depredación o por simple abandono debido al riesgo a perder la pollada. En un principio se echó la culpa del descenso de halcones y sus nidadas al presunto expolio por parte de los cetreros, que ya criaban todas las especies de cetrería en cautividad, pero finalmente estudios científicos comprobaron que era la influencia del búho real la causante de esta circunstancia en determinados enclaves con gran densidad de esta ave de presa nocturna. Extrañaba mucho que en Estados Unidos se dieran permisos desde hace décadas para desnidar pollos de aves rapaces para la práctica de la cetrería y que un estudio demostró que esta actividad se consideraba estadísticamente nula para el bienestar de las poblaciones de aves rapaces; que en la edad media se capturaban halcones por todo el mundo, y en no poca cantidad, y en el siglo XVIII, sin embargo, las poblaciones de aves rapaces estaban perfectamente equilibradas. Fue la persecución indiscriminada de alimañas durante el siglo XX y los pesticidas tipo DDT la que llevó a las poblaciones de rapaces a un estado total de precariedad, que fue solventado, mayormente, por la influencia del Dr. Rodríguez de la Fuente, el cual, por cierto, era un entusiasta cetrero.

Por lo tanto, a aquellas personas honestas que quieran y puedan estudiar la fauna, les recomendaría desde la acumulada experiencia que uno pueda tener (la cual es poca, porque nunca se aprende demasiado en la vida), que cuando se enfrenten a un problema poblacional o de otro tipo con alguna especie silvestre, sean cautos y no se dejen llevar por los rumores y la charlatanería, que investiguen e intenten dar con personas serias y honestas que les den las claves o indicios del problema para poder solucionarlo de forma eficaz, y no simplemente para quedar bien con la entidad o persona que ha subvencionado o con esa parte mediocre y políticamente correcta de la sociedad. Y en caso contrario pregúntate: ¿para qué estudiaste una carrera por vocación?