Francisco ALONSO FERNÁNDEZ
█ Catedrático Emérito de Psiquiatría y Psicología Médica, y
Académico de la Real Academia Nacional de Medicina

Marciano Martín Castellano
Pepe Blanco Blázquez

Calle Cea Bermúdez
■ MADRID

El doctor Francisco Alonso Fernández nació en Oviedo el 13 de febrero de 1924, profesionalmente es Doctor en Medicina y Cirugía, Especialista en Psiquiatría, Especialista en Neurología. Diplomado en Psicología y Titulado en Psicosociología.
Su primera actividad profesional fue la de médico de guardia del Hospital Psiquiátrico de Oviedo (1948-49, por concurso de expediente académico).
Su actividad Universitaria: Catedrático de Psiquiatría y Psicología médica de las Universidades de Sevilla (1969-77, por oposición) y Complutense de Madrid (1977-90, por concurso). Catedrático Emérito de la Universidad Complutense con carácter vitalicio. Doctor Honoris Causa por cuatro universidades: Montevideo, Santo Domingo, Maimónides de Buenos Aires y Fernando Pessoa de Oporto.
El profesor Honorario de otras siete universidades: México DF, Lima, La Habana, Carabobo en Venezuela, Guadalajara en México, Ibiza-Internacional y del Mediterráneo y Autónoma de Madrid. Profesor invitado por la mayor parte de las universidades públicas españolas y varias radicadas en Alemania, Argelia, Argentina, Austria, Brasil, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, Francia, Italia, Marruecos, México, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Fundador y director de la Escuela Oficial Universitaria de Especialización en Psiquiatría de Sevilla y director de la misma en Madrid.
Presidente Honorario de la Red Universitaria de Discapacidad y Salud Mental/RUDISME (2002). Director de 68 tesis doctorales.

— Quiero centrar gran parte de la entrevista en la violencia de genero. ¿A qué cree usted que se debe este fenómeno?
— Yo creo que este es un fenómeno propio de la cultura occidental, porque en los países afroasiáticos, el martirio de la mujer alcanzó unos grados inconcebibles y se remonta a los más lejanos tiempos, en los que la mujer casi estaba tachada de los seres humanos. En los países occidentales, con la modernidad, empiezan a progresar un poco los derechos de la mujer, pero realmente la mujer sigue siendo una servidora. El descubrimiento de la píldora contraceptiva, puede ser catalogado como la aportación técnica que ha cambiado más profundamente el rumbo de la humanidad, y entonces la mujer adquiere derechos, puede ser independiente, y pasa a ser otro tipo de mujer, porque hasta hace cuarenta años la mujer era una esclava, no había necesidad de matarla porque estaba esclavizada, y a los esclavos se les martiriza y se les domina y se le controla. Hoy el 90% de los hombres han admitido a la mujer ya no como una servidora, ni una esclava, ni como una sublevada contra el dueño o el amo, sino como una compañera.

–¿Dónde cree usted realmente que está el problema?
— El problema está en la adaptación a los nuevos tiempos, en donde hombre y mujer son compañeros, y que no ha habido todavía una adaptación total. Hoy sabemos que el problema del crimen de género, está en el acto criminal, hay una víctima y un agresor. Para que sea violencia de género tiene que haber una relación de pareja o de expareja, es decir una relación sentimental, y el factor que influyen en el hombre son los celos y luego determinadas alteraciones psíquicas atenuadas, pero que incrementan la agresividad. Yo digo que lo podíamos llamar el síndrome de Otelo. Por lo tanto, la razón de la violencia de género, hay que buscarla fundamentalmente en el hombre, hay que estudiarlo, hay que darle remedio, hay que tratar de compensarlo y curarlo, porque si no es como una bomba. De los tres fenómenos que hay en la violencia de género, del acto criminal, la víctima y el agresor, la clave de la cuestión está en el agresor.

“Lo que no concibo es como se hacen libros de historia sobre
personajes históricos, y que me perdonen los historiadores, y
apenas mencionan la enfermedad mental, cuando la
enfermedad mental ha sido la protagonista”

— Me hablaba antes de que una gran parte lo tienen los celos…
— Exactamente. La palabra celos viene de celare, que significa ocultar, por lo tanto ya nos indica algo, y es que los celos se ocultan, muy pocas personas confiesan que son celosas o celosos, pero los celos en los violentos de genero toman una intensidad mayor de lo habitual. Por eso digo el síndrome de Otelo, es porque Otelo mató por celos, pero los celos en Otelo fueron inducidos por el amigo que trataba de volverlo celoso de otro amigo para ocupar su puesto. Todo tiene su historia, y a mí por eso me llama la atención, toda violencia de genero exige un estudio a fondo de lo hecho y la aplicación de un remedio. La violencia siempre es salvaje, lo que pasa es que hay grados de salvajismo. La distinguiría de la violencia doméstica, la violencia de género puede ser doméstica o puede no ser doméstica, pero mucha violencia domestica no es violencia de género.

— Explíqueme eso…
— La violencia de género parte de los celos, y parte de una relación sentimental, donde el detonante, algunas veces lo pone la mujer porque quiere separarse del hombre, el hombre puede separarse de la mujer como quiera, pero la mujer tiene muchas dificultades para separarse del hombre, dificultades sentimentales, emocionales, de ideas e incluso económicas y de modo de vida. Un 20% o 30% de la violencia de género parte de la idea de la mujer de separarse del hombre, de cambiar de pareja.

— ¿Qué propondría a la sociedad para poder erradicar este tipo de pandemia?
— Tomar conciencia de que la sociedad en la relación hombre -mujer, en los cuarenta años ha cambiado profundamente, para bien, pero algunas de las derivaciones son malignas, y la más maligna de todas es la violencia de género. Por lo tanto es un grano maligno que le ha salido al progreso de la humanidad, porque en lo demás en los cuarenta últimos años, el progreso de los derechos de la mujer, totalmente justo y afortunado, es inconcebible el grado que tiene, y eso no lo viven mucho las mujeres. Yo aconsejaría a las mujeres que para concienciarse de esto, que hablaran con su abuela, a ver el trato que tenían, haciéndolo como una denuncia de como la humanidad a través de los siglos siempre ha tratado a la mujer como una esclava, como una ayudante, como una mujer incapaz de gobernarse a sí misma.

“La violencia de
genero parte de los celos y de
una relación
sentimental”

— ¿Usted propone alguna terapia correctora?
— La terapia es que haya una gran compenetración entre el juez y el equipo psicológico-psiquiátrico que colabora con el juez. El juez tiene que asesorarse mucho más profundamente, y en todo caso exigir un estudio del agresor, que es fundamental. Por eso el tratamiento hay que hacerlo, que parte de la integración del juez con el equipo psicológico-psiquiátrico, y dividirlo en tres sectores, protección a la mujer, estudio y orientación del hombre, y por ultimo intervención de una tercera persona que controle que las actividades terapéuticas o preventivas que nacen del acuerdo entre el juez y el equipo se cumplen. La violencia de la mujer sobre el hombre, generalmente es una respuesta de una mujer desesperada cuando se ha visto maltratada por el hombre, lo cual no quiere decir que no haya falsas denuncias, que no haya violencia femenina, pero estas ocupan un lugar mínimo frente a lo que es la violencia de género.

— ¿Para que la humanidad progrese es importante tener una buena salud mental?
— Es una condición imprescindible, porque la salud mental tiene, y lo acabas de tocar muy bien, que es una traducción social, la salud mental quebrantada, la quiebra puede empezar con el trato social, puede terminar con el trato social, o puede complicarse con el trato social, pero generalmente la relación social está implicada en la salud mental. La depresión es la enfermedad que más sufrimientos produce, tanto en mujeres y hombres, aunque aproximadamente hay tres mujeres por cada dos hombres, anteriormente la proporción era mayor, y esto es porque ha mejorado la condición de vida de las mujeres, y ha aumentado la depresión en los modernos tiempos de estrés, aumentando más en el hombre que en la mujer proporcionalmente, y en el hombre más difícil, porque la mujer es más accesible a la empatía, a buscar ayuda.

— Hablemos ahora doctor de la psicohistoria, ¿cómo le da por empezar a analizar personajes históricos?
— España ha estado en manos de enfermos mentales para bien o para mal. Por ejemplo, Carlos I, era el cesar brillante, se hunde hacia los 40 o 45 años cuando tiene una depresión, y se siente incapaz para seguir actuando. Las depresiones tienen causas muy diversas, y en Carlos I, quizá el factor que le llevo a esto, fue que él era victorioso, y tuvo dos derrotas con líderes franceses, eso pudo haber contribuido, y luego después murió su madre Juana la Loca, y eso ya lo hundió del todo y se volvió incapaz para seguir gobernando, y se hace un fanático contra los herejes, fanatismo que transmite a su hijo Felipe II que era un libertino, y se volvió un fanático tremendo. En el siglo XVI otro cambio con Felipe V, que fue salvador de España al enfrentarse con los franceses, su abuelo Luis XIV, al morir Carlos II el último Austria, y entonces todos los países se disputaban España como colonia, los franceses y los austriacos, y por avatares distintos ganaron los franceses y fue a parar el reinado al segundo nieto de Luis XIV, que era el Duque de Anjou, Felipe, y se compenetró tanto con los españoles y fue tan bien recibido en España que se volvió patriota diciendo que lo primero que tenía que hacer era mantener la unidad territorial de España, llegándose a enfrentar contra su abuelo en la guerra. En toda su segunda parte de reinando es un rey que está totalmente psicótico. Lo que no concibo es como se hacen libros de historia sobre personajes históricos, y que me perdonen los historiadores, y apenas mencionan la enfermedad mental cuando la enfermedad mental ha sido la protagonista.

–Usted es padre de tres hijas, ¿cómo es el universo de la mujer?
— El mundo de la mujer, en general podríamos dividir los factores que influyen sobre la personalidad masculina y femenina los podemos dividir en tres sectores, genéticos, epigenéticos que son los siete primeros años de vida, y ambientales. Realmente la mujer ha estado siempre muy marcada por factores epigenéticos, también los genéticos, y últimamente hasta hace 40 años, los factores ambientales de educarla para que no pueda ser independiente, y entonces la mujer es un conglomerado de esos tres factores. Hay diferencias genéticas porque no olvidemos que el cerebro empieza a desarrollarse sintiendo la influencia, y la hormona masculina despierta antes que la hormona femenina, y en la adolescencia hay un adelanto de la mujer sobre el hombre, es decir, una mujer de 16 años tiene más facilidad para las tareas intelectuales que un hombre de su misma edad, luego viene el parón de la mujer entre los 16 y 20 años.

— Usted menciona en algunos trabajos como impulsor en el siglo XVIII de la igualdad de la mujer al padre Feijoo, ¿qué me puede comentar del padre Feijoo?
— Sobre el padre Feijoo, sí decir que era muy importante, tenía ideas bastante avanzadas en Oviedo, por eso estaba un poco boicoteado dentro de la iglesia, lo que sí, decir que el ya valoraba bastante a la mujer, y nos permite decir que en él curso de la historia hubo grandes personajes históricos que fueron adelantados a sus tiempos y que valoraban ya a la mujer más como compañera que como sierva.

— ¿Cuál cree ahora que son los principales miedos de la sociedad?
— Yo creo que el hombre y la mujer por su naturaleza tienen un miedo general, difuso, porque esta pregunta se puede interpretar de dos maneras, ¿cuál es el miedo más importante del ser humano?, o ¿cuáles son los miedos que más cristalizan en formas de fobias?, y yo creo que tiene más importancia la primera, y yo creo que es la incertidumbre, la angustia que puede llegar a convertirse en fóbica. Lo han utilizado mucho los filósofos, el hombre que tiene conciencia del miedo, de la incertidumbre que vive, de lo frágil que es el suelo que pisamos que en cualquier momento se hunde, y que vive entonces con esa conciencia de que somos seres para la muerte, son los que Heidegger llamaba existencia auténtica, pero luego la mayor parte de los hombres son hombres que se diluyen en la trivialidad de la vida, y no tienen conciencia de que nacemos, pasamos por múltiples riesgos, terminamos como terminamos, y viven realmente sin haber tenido conciencia de haber nacido ni de ser seres para la muerte, que él llama existencia inauténtica, que es un modo de superar el miedo que desde el punto de vista filosófico es falso.

–¿Qué piensa de las religiones, son liberadoras u opresoras?
— Depende del momento histórico, de su contenido, de todo, pero no cabe duda de que la religión, a lo largo de los tiempos, sobre todo en la prehistoria, desempeñó una labor protectora sobre la humanidad. Los hombres si no hubieran adorado al sol, por ejemplo, y sentirse protegido por el sol, en cualquier momento se habrían muerto de miedo. De manera que la religión en muchos momentos ha sido muy protectora contra el miedo y la angustia, aunque algunas veces creando una protección por una vía falsa o equivocada.

–¿Es usted creyente?
— No, soy agnóstico, respeto a los creyentes, y pienso que, para algunas personas creyentes, la religión es su salvavidas.

— Para terminar, ¿sería capaz de admitir el dicho popular ese que dice que todo el mundo está loco?
–Yo creo que sí, porque los que nos están locos, están a punto de serlos.