Marciano Martín Castellano Editor y Director de La Aldaba

Una de las infraestructuras más importantes de Hervás en 1772 fue la construcción de nuevas fuentes o caños y la colocación de nuevas cañerías para el abastecimiento públicos, tras observar el Ayuntamiento de las actuales estaban en pésimos estado.
Estos trabajos fueron encargados al arquitecto del Ayuntamiento de Salamanca, Nicolás Rodríguez y a su equipo de trabajo a principios de 1772, por ser unos de los expertos más experimentado en esa época, según documentación encontrada en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres, cuyo legajo se encuentra en muy buenas condiciones, junto con los planos de estos trabajos hidráulicos.


El arquitecto fue contratado para este fin al ser conocido por los vecinos de Hervás y su Ayuntamiento al estar trabajando por aquella época en algunas reparaciones de la iglesia de Santa María de Aguas Vivas de la villa, junto con su ayudante, Simón Gabilán Tomé. En la documentación del archivo de Cáceres se conocen las opiniones de la Corporación Municipal de Hervás que decían que, “Nicolás Rodríguez tenía acreditada conducta y el complimiento que ha dado en todas las obras que se han encargado”.
El 9 de diciembre de 1772 el arquitecto firma el Plan de Abastecimiento para reformar las cañerías y la construcción de dos nuevas fuentes de agua en la villa de Hervás, siguiendo las dieciséis condiciones que en él se establecían.
Los primeros trabajos que se realizaron fue la localización de manantiales nuevos con un nivel freático superior a los actuales, que se ubicaban en la zona de la Soriana. Los tres manantiales se bajaron a la villa mediante zangas y depositando sus aguas cristalinas en tres arcas. Otra de las decisiones que se toman es hacer un trazado profundo de las cañerías, que estaban realizadas en barro, para que las aguas en época estival llegaran a los caños frescas y limpias de restos vegetales.
En el proyecto se mandan construir dos fuentes, una en la plaza de La Corredera y la otra en La Plaza, de iguales dimensiones y diseño. La fuente de La Corredera se trasladó años más tarde a la zona del Robledo, que es donde ahora está ubicada, después de haber sido cambiada varias veces. La actual fuente de La Corredera se mandó construir después del traslado al Robledo de la construida por Rodríguez. La de La Plaza es la original y se ubica en el mismo sitio que se proyectó.
La zanga que se realizó hasta las arcas era de unos 1.647 pies castellanos (0,278635 metros el pié) y las canalizaciones en la población de 325 pies hasta La Plaza y de 510 hasta la fuente de la Corredera.
Las fuentes se realizaron con piedras de la Fresneda, excepto la grapa que podrían ser berroqueñas. Las uniones de las piedras se realizaban con grapas emplomadas para mantener la seguridad de la infraestructura. Una de las piezas de la fuente tenía que tener dos o tres caños realizados en metal. Las fuentes tendrían un estilo gallonado en los relieves de la base y de la columna, así como mantener las proporciones marcadas en el proyecto, de perfiles toscanos. De las fuentes también se podrían beneficiar las caballerizas y el ganado.

Planos de las actuales acometidas de agua de Hervás en 1773


El 20 de mayo de 1773 se reunieron en la plaza pública los representantes municipales para adjudicar las obras por un importe de 24.500 reales de vellón, de los cuales 20.800 era el coste de las cañerías, 3.700 reales para la pavimentación de las calles afectadas y el resto, 300 reales de vellón para el arquitecto Nicolás Rodríguez.
Las obras se abonaron de la siguiente forma. La mitad del importe se entregó al principio de la construcción para pagar los gastos de los materiales y los primeros salarios de los trabajadores, la otra parte, dividida en dos certificaciones, se realizó una para continuar las obras y la otra se pagó a la conclusión de las mismas. Las infraestructuras estuvieron en vigor hasta mediados del siglo XIX, que se cambiaron por otras nuevas debido al crecimiento demográfico y al nuevo diseño de la población urbanística.

Documentación extraída de la caja 3.490 del Archivo Histórico Provincial de Cáceres, así como los planos utilizados por el arquitecto Nicolás Rodríguez, en el año 1772.