Los pensionistas empiezan a manifestarse contras las políticas del Gobierno y más concretamente sobre la ridícula subida del 0,25% en las pensiones, una clase que ha colaborado con las familias en la gran crisis que hemos pasado.
A partir de ya, el Gobierno tiene que coger el toro por los cuernos y reeditar el conocido Pacto de Toledo y tomar medidas adecuadas para que este problema de financiación se agrave más y entre en una crisis profunda.
Los pensiostas no tienen porque perder años tras año valor adquisitivo de sus pensiones, bastante han perdido ya con la pasada crisis donde sus pensiones se congelaron.
Por otro lado, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal afirma que las pensiones pueden perder un valor adquisitivo de un 7% en los próximos cinco años, siempre que el Gobierno mantenga la subida del 0,25% anual, que representa en la pensión media tres euros al año hasta 2022. Un cifra ridícula que no sirve ni para la subida mensual del pan.
Este problema tendrá que solucionar con la creación de nuevos impuestos a las rentas más altas y a las grandes empresas, por poner algunos de los ejemplos por donde deben de ir los números.
La verdad que el sistema está prácticamente en quiebra técnica, ya que la fertilidad en España entra en 1,3 hijos por mujer, mientras que para solucionar este problema debería de ser de 2,1 hijos. El problema recae ahora en los jóvenes y en los que actualmente tienen menos de 50 años, por eso el Gobierno tiene que adoptar medidas en el campo económico y social.
Pero lo que está muy claro, es que nuestros pensionistas deben de tener la pensión que se merece, y como mínimo no perder nivel adquisitivo años tras año, mientras las grandes fortunas aumentan.