Comenzamos 2018 y toca hacer análisis sobre perspectivas para este nuevo año. El escenario central es que la economía mundial y española vuelva a tener un buen año en lo que se refiere a crecimiento del PIB y del empleo. Atrás han quedado los temores a una recesión en China y en la economía mundial con los que comenzamos 2016. En 2017 el comercio mundial creció a su mayor tasa desde 2012. En el segundo semestre se mantuvo el crecimiento del primero y los PMI industriales anticipan que el dinamismo continuará en el primer trimestre de 2018.
Para España, una economía pequeña y muy abierta al comercio internacional, es la mejor noticia para empezar el año. O bien aumentan nuestras exportaciones directamente a los países con mayor crecimiento o bien indirectamente nuestras fábricas producen para ensamblar bienes en algún país de la UE.
Las exportaciones de la UE a China crecen por encima del 25% y las importaciones un 10%. Por lo tanto, China ha dejado de ser la fábrica del mundo, las empresas textiles y de menor valor añadido se deslocalizan a Vietnam. China crece por demanda interna lo cual aumenta el empleo en Europa y en España y comienza a exportar tecnología. China hoy ya es líder mundial en inteligencia artificial e invierte más que los países de la OCDE en I+D.
En EEUU las importaciones de China siguen creciendo más que las exportaciones y la balanza comercial se sigue deteriorando, a pesar de Trump. Trump acusa a China de manipular el tipo de cambio para imponer aranceles, pero JP Morgan estima que el yuan cotiza a su nivel teórico de equilibrio. Tras décadas exigiendo desde el Consenso de Washington a los países emergentes que eliminaran aranceles, ahora que China compite con Sillicon Valley en tecnología los americanos se han vuelto proteccionistas.
Xi, presidente de China, en la visita de Trump le ofreció la liberalización de servicios financieros para que los bancos de EEUU puedan entrar en China. Pero Trump mantiene sus ataques a China para imponer aranceles, lo cual ha enfadado significativamente a Xi. Las relaciones entre EEUU y China no pasan un buen momento, agravadas por la crisis con Corea del Norte. Rusia quiere jugar un papel neutral pero China ya tiene un gaseoducto por Asia central para reducir la dependencia del gas ruso. Ahora construye otro por Birmania para reducir su dependencia del estrecho de Malaca. Su estrategia es ser líder de la economía del mar con grandes inversiones y financiación en puertos estratégicos de todo el mundo.
El precio del petróleo superó la barrera psicológica de los 50 dólares de nuevo por presión de demanda y ya cotiza próximo a los 70 dólares el barril. Para España los análisis de sensibilidad anticipan un crecimiento del PIB ya que el aumento de exportaciones compensa el mayor coste de nuestras importaciones energéticas. No obstante, con salarios estancados, supondrá un mayor empobrecimiento de las familias y reducirá el crecimiento del consumo y del empleo. Y aumentará los márgenes de las empresas industriales y la inversión empresarial.
La deuda externa de España ha vuelto a aumentar, a pesar del superávit exterior, y es nuestra gran vulnerabilidad, como quedó demostrado en el rescate de 2012. El principal financiador de la economía española es el BCE, que ha anunciado que mantendrá los tipos al 0%, reduciendo el pago de intereses de la deuda. Y mantendrá las compras de deuda, aunque ha anunciado que reducirá a la mitad a finales de 2018. Por lo tanto, seguiremos vacunados contra episodios de inestabilidad financiera, aunque no exentos de contagio.
Por lo tanto, los vientos de cola pierden intensidad pero siguen siendo la principal causa que explica la recuperación del PIB y del empleo en España. Esto justifica que hasta el gobierno haya revisado a la baja su previsión de crecimiento del PIB y del empleo hasta el 2,5%. Aunque Rajoy sigue hablando en sus mítines del 3%.
La política fiscal tiene pinta que volverá a ser un lastre para el crecimiento. La fuerte subida de Ciudadanos les pone por primera vez como una seria amenaza para el liderazgo del PP en las encuestas y eso pone en riesgo la aprobación de los Presupuestos. Parte de esa subida ha sido por las elecciones catalanas y otra parte por el grave error estratégico de Rajoy y Pedro Sánchez de aprobar el cupo vasco antes que la financiación autonómica y en medio de la campaña catalana.
Por lo tanto, un pacto con Ciudadanos y PNV como sucedió el pasado año, con cupo incluido, es poco probable. Seguramente por eso Rajoy y Montoro han decidido congelar los fondos que transfieren a CCAA en el sistema de financiación hasta que se aprueben los presupuestos, para presionar al Psoe para que los apoye. El Psoe lleva cayendo desde septiembre en las encuestas, está próximo al porcentaje de votos de las elecciones generales de 2016 que fue el mismo que en las europeas de 2014. Así mismo, ve como Ciudadanos le ha empatado en las encuestas y no se aprovecha en nada del desplome de Podemos. Esto complica su apoyo a los presupuestos.
Sin presupuestos se volverá a reducir la inversión en infraestructuras, que en porcentaje del PIB la ha reducido ya a su nivel más bajo desde 1980. Y reducirá de nuevo la inversión en I+D que Rajoy ha recortado ya un 70% desde 2011. La brecha con Europa ha retrocedido a su máximo nivel desde 2004 y con Asia y los países que más invierten, la brecha está en máximos históricos. La prórroga del presupuesto supone medio punto de PIB menos de crecimiento y 100.000 empleos menos creados. Y aumenta significativamente la probabilidad de elecciones anticipadas en 2019.
Este bajo nivel de inversión es la causa que explica el estancamiento de la productividad (principal causa del estancamiento salarial, junto al impacto de la crisis y la reforma laboral de Rajoy en 2012). Y viendo el escenario parece que seguiremos conviviendo con ella en 2018.
Otro riesgo es Catalunya. Ya tenemos datos de impacto sobre el empleo de la DUI. En diciembre de 2016 se crearon 4.500 nuevos empleos en Catalunya y el pasado diciembre tan sólo 150. La DUI ha frenado en seco la creación de empleo y otra DUI provocaría una tercera recesión similar a la que provocó Syriza en Grecia en 2015.
Con incertidumbre política, gobierno débil y parlamento fragmentado el empleo en Catalunya antes del verano crecía próximo al 4%, cuatro veces más que en Francia y el triple que en Alemania. La pregunta que surge es ¿cuál sería el crecimiento con un buen gobierno dedicado a resolver problemas reales de los ciudadanos, aumentar la innovación, mejorar la educación, las infraestructuras, la lucha contra el cambio climático, etcétera? Ese gobierno ni está, ni se le espera.
Deseo querido lector que la fuerza te acompañe en 2018. Si puedes, fórmarte mejor, busca empleos en sectores de fuerte crecimiento de demanda mundial en alguna empresa española (con ventajas competitivas) y que pueda pagarte mejores salarios. Y, sobre todo, espero que cada lunes sigas abriendo tu correo para leer mi informe. Es lo que compensa con creces todo el esfuerzo que me supone escribirlo.

* Es economista de Macroeconomía en la Universidad de Alcalá, donde actualmente trabaja como profesor e investigador.
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