La pasada semana el INE publicó índices de actividad de industria y servicios, o sea el 97% del PIB. El sector industrial registró un crecimiento espectacular en diciembre y entra en 2018 con fuerte inercia gracias al crecimiento del comercio mundial. El sector servicios registró una ligera caída pero tras un crecimiento espectacular en noviembre. El crecimiento de ventas del sector servicios, eliminando el efecto estacional y calendario en el 4tr17, fue del 7%, el doble que en el 3tr17 y similar al del primer semestre del pasado año. La economía española mantiene un sorprendente ritmo de crecimiento a pesar de la inestabilidad política: Rajoy ha tenido en 2016 y 2017 la menor actividad legislativa de la democracia, la DUI y la tensión en Catalunya.
La mejora industrial es causa de la mejora de nuestras exportaciones. En contra del discurso triunfalista oficial, en los últimos cinco años las exportaciones industriales españolas han registrado uno de sus periodos de menor crecimiento. La causa ha sido la debilidad del comercio mundial por la crisis en emergentes, principalmente en China. En 2017 el PIB y comercio mundial creció a su máximo ritmo desde 2011 aunque aún muy por debajo de los niveles de 2007 antes de la crisis. Las exportaciones españolas crecieron un 9%, su mayor crecimiento desde 2011 aunque en ese año crecieron un 15%.
El problema es que las importaciones también han aumentado. El precio del petróleo ha vuelto a subir y las importaciones también. No obstante, el índice que estima el FMI de precios de petróleo y gas sigue un 50% por debajo de 2011, por lo tanto España sigue teniendo viento de cola aunque en 2017 sopló con menor intensidad y el escenario más probable es que en 2018 tenga menos intensidad aún por subida de los precios del petróleo o gas.
España se beneficia del crecimiento del comercio mundial en PIB y empleo por nuestras exportaciones y para evitar que aumente el déficit exterior cuando la economía española crece, deberíamos reducir nuestra dependencia del petróleo y gas con una política de apoyo a las energías renovables. Además de reducir nuestra deuda externa -que es nuestra principal vulnerabilidad-, las renovables permitirán a España contribuir a dejar un pequeño Planeta Tierra más habitable para las generaciones futuras.
También se publicaron datos de coyuntura hotelera de enero de 2018. Las pernoctaciones de extranjeros crecieron un 0,8%, por lo tanto empezamos el año con poca inercia. La saturación de determinados destinos ha llevado a los hoteleros a subir precios y eso frena el crecimiento de la demanda. No obstante, aumentan los ingresos y la rentabilidad del empleo. Es mejor crecer en empleos que en turistas y la clave es más empleo, más calidad de servicio y eso pasa por mejores salarios y más motivación del trabajador -como nos enseñó Maslow en su famosa pirámide- o como descubrió Ford -que subió salarios a sus trabajadores para que se comprasen un coche-.
La depreciación del euro abarata los viajes al Caribe, que en estas fechas tiene mejor clima para sol y playa que España. El menor crecimiento de la demanda junto a la mayor competencia del Caribe, explica que los precios hoteleros hayan pasado de crecer próximos al 10% a empezar el año creciendo un 3% anual. Por lo tanto, estamos en un proceso de normalización tras tres años excepcionales de turismo con el euro y el precio del petróleo poniendo fuerte viento de cola en el sector.
La buena noticia es la recuperación del turismo en Barcelona. Las pernoctaciones hoteleras de extranjeros en diciembre se desplomaron en 140.000 con respecto a diciembre de 2016, y en enero han registrado 20.000 pernoctaciones más que en enero de 2017. Barcelona es una ciudad maravillosa y, como anticipé, en cuanto los independentistas han olvidado la DUI y socializar el problema en las calles y Rajoy ha metido al ministro Zoido en la nevera, el turismo se ha recuperado. Aún así el turismo español mantiene el estigma y las pernoctaciones en enero siguen siendo inferiores a las de enero de 2017, aunque seguramente ya hemos visto lo peor.
Aún así el riesgo sigue y conviene mantener la prudencia. Sorprendentemente, Zoido sigue siendo ministro del Interior y nunca hay que subestimar su capacidad para apagar los incendios con queroseno. No obstante, el mayor riesgo ahora para Barcelona es perder congresos internacionales especialmente el Mobile, una de las mayores ferias de innovación del mundo que además de mucho dinero y empleos pone a Barcelona y a España en el mapa del ecosistema de innovación mundial. El presidente Zapatero y el alcalde Maragall pusieron toda la diplomacia española y el apoyo institucional de la ciudad a trabajar conjuntamente para que Barcelona fuera la sede y lamentablemente la alcaldesa Colau y los líderes independentistas están haciendo todo posible para que se vayan.
Negarse a recibir al Rey, que es el jefe del estado de España, les puede suponer algún rédito político en votos, aunque no ha sido así en las últimas elecciones catalanas en las que Colau ha sacado el peor resultado de la extrema izquierda en décadas. Pero los empresarios innovadores de EEUU, europeos, asiáticos, africanos, latinoamericanos es difícil que lo comprendan. Dubai está haciendo una campaña potente para llevarse el Mobile en 2019 y lamentablemente nosotros se lo estamos poniendo muy fácil. Si el Mobile se hace en Barcelona en 2019 será un milagro.

* Es economista de Macroeconomía en la Universidad de Alcalá, donde actualmente trabaja como profesor e investigador.
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