Siempre hemos sabido que el dinero no tiene patria ni bandera. Hemos sabido que la acumulación de capital para especular con él y ser el único sector que crece, haya crisis o no, es el común denominador de la banca, pero también sabemos que la población los ha rescatado, impulsado y mantenido, a pesar de todo.
Durante los peores años de nuestra historia reciente, los bancos no dudaron en desahuciar, embargar, excluir y vaciar la vida de las personas, justificando todo por la crisis. Decía Guillermo que, si los bancos desahucian a la gente, su gobierno desahuciaría a los bancos. Hemos podido, con mucho trabajo, poner freno a tanto desahucio injusto, pero el abusivo y dominante estatus con el que cuentan los bancos no tiene fin.
Asistimos ahora a otra afrenta de la especulación bancaria en la provincia de Cáceres, el cierre de 33 oficinas de Liberbank en nuestros pueblos, que debe ser combatido con el único lenguaje que entienden estos especuladores sin corazón, el traslado de todos los depósitos, que tienen las instituciones y ciudadanos, a entidades que se comprometan con el futuro de nuestra provincia, como respuesta firme y conjunta desde la sociedad y desde las administraciones locales, provinciales y regionales.
Ni Liberbank, ni nadie jugará con nuestros pueblos y si hoy no gritamos alto y claro, creerán que, hagan lo que hagan, les saldrá gratis y sí, deben ser conscientes que no aguantaremos más atropellos.
No es posible aguantar siempre la impunidad con que actúan los bancos, que cuando las cosas van bien pueden ganar dinero ilimitadamente y cuando las cosas no les van tan bien acuden a recortes de plantillas, cierre de oficinas o ayudas públicas. Como socialistas no vamos a rendirnos ante una de nuestras luchas, la de combatir un sistema, el neoliberalismo deshumanizado, que quiere primar y priorizar la economía salvaje a las personas. Liberbank tiene que cumplir de manera efectiva su función social y económica, que no es en primer término la de que sus propietarios ganen muchísimo dinero sin más, sino recuperar su responsabilidad social potenciando el desarrollo sostenido y sostenible, que pasa por estimular desde los municipios el tejido productivo y el apoyo a la población.
De otra forma si Liberbank cierra a la gente, la gente debería cerrar a Liberbank y esto nunca es deseable para nadie.