Los desafíos de una nueva realidad

GUILLERMO FERNÁNDEZ VARA

Presidente de la Junta de Extremadura

Hay una Extremadura que nos preocupa. Una Extremadura marcada por el desempleo juvenil, por la dependencia de los fondos europeos, por los aprovechamientos energéticos, por la debilidad de la sociedad civil, por el despoblamiento de los núcleos rurales o por el envejecimiento de la población. Una realidad a la que cada día hacemos frente desde el Gobierno autonómico para conseguir una Extremadura mejor.
Pero en esa ardua tarea, necesitamos ser más operativos para poder atender a la realidad de los cambios sociales que están transformando las estructuras y las reglas fundamentales de convivencia, las relaciones de grupo, las jerarquías de los valores y la concepción de las personas y el mundo; sin olvidar lo que además suponen las redes sociales y la cultura en la actualidad.
En ese contexto, Extremadura tiene que estar preparada para aprovechar las fortalezas inherentes a esos cambios en beneficio del conjunto de la sociedad. Para ello, lo más importante es disponer de un diagnóstico claro que nos ayude a establecer sinergias y buscar aliados que colaboren en nuestro desarrollo. Y para llevar a cabo este cometido, necesitamos sumar talento e implicar a las personas que más saben, además de impulsar y atraer nuevas ideas y proyectos a Extremadura. Es decir, una apuesta por la inteligencia y el reconocimiento colectivo.

 

Después del gran esfuerzo que hemos realizado para cuadrar

las cuentas, se inicia ahora un periodo de inversiones

Para ello, hay que recuperar la esperanza por construir algo nuevo desde la situación en la que estamos y desde estrategias colectivas. Ni Extremadura debe ser el furgón de cola, cargada de ninguneos y despropósitos, ni los extremeños podemos seguir viviendo inmersos en ese complejo histórico de inferioridad. Somos pujantes en muchas realidades y debemos proyectarlas sin dejar de reivindicar proyectos que son justos, que necesitamos y que nos harán más competitivos: la mejora en las comunicaciones, la alta velocidad, el apoyo a la investigación, a la innovación, al desarrollo o a la industrialización.
Sinceramente, creo que estamos capacitados para esta tarea. Venimos de un periodo marcado por la caída de las inversiones públicas durante los largos años de ajustes y recortes presupuestarios. Ahora, después del gran esfuerzo que hemos realizado en los últimos dos años para cuadrar las cuentas y cumplir con los objetivos marcados por el Gobierno de España y la Unión Europea, se inicia ahora un periodo de inversiones importantes para nuestra región.
Tal y como avancé en el Debate sobre el Estado de la Región, un montante de más de 2.000 millones de euros para los próximos años que servirán para modernizar infraestructuras y movilizar recursos que contribuirán a crear crecimiento y empleo y, por ende, a generar oportunidades que permitirán a los ciudadanos desarrollar aquí sus proyectos de vida, haciendo frente así al gran desafío que tenemos por delante, el de la despoblación.
Sin duda, la fotografía que hoy presenta Extremadura nos permite encarar el futuro con mayores perspectivas y, aunque el número de ciudadanos que aún no tiene trabajo es absolutamente inaceptable, ahora hay 20.000 extremeños más que tienen empleo que hace dos años. El comportamiento del mercado laboral en estos dos años en nuestra región ha mejorado, pero es insuficiente. Por ello, desde la Junta trabajamos en el desarrollo de acciones que posibiliten un cambio de tendencia.
Desde el inicio de esta legislatura, en Extremadura hemos sentado las bases de una nueva estrategia que vincula el problema, el paro; a la solución, la educación y los sistemas de formación reglada y no reglada. Por ese motivo, la unión de Educación y Empleo en una misma consejería tenía un claro objetivo: estabilizar este modelo como núcleo que fomente tanto la calidad de la educación como la empleabilidad de los extremeños, capacitándolos a lo largo de la vida profesional. Por ese motivo, entendemos que ha llegado el momento de adecuar mejor las cualificaciones del mercado laboral y acercar la formación a las necesidades del mercado y del territorio donde se ubican nuestras empresas.
A pesar de ese esfuerzo por mejorar nuestras políticas de empleo, desde Extremadura seguiremos haciendo llegar nuestra voz ante el Gobierno central. Entre otros motivos porque esta tierra por sí sola no puede realizar ese cambio estructural en el mercado laboral, ni siquiera encaminarse a una convergencia definitiva en sus niveles de empleo, riqueza y bienestar con el conjunto de España sin el esfuerzo de la solidaridad del Estado para equilibrar las condiciones de vida de los habitantes de esta región con el conjunto del país.
No podemos obviar que en la responsabilidad de gobernar debemos tener altura de miras a la hora de dar respuesta a las necesidades de nuestros ciudadanos. Por ello, las administraciones públicas tienen un papel importante que desempeñar en sus obligaciones. Entre esos cometidos está el de acompañar al empresario para generar las condiciones propicias que permitan que lleven a cabo sus proyectos generadores de riqueza y empleo, pero también lo es garantizar la prestación de calidad de servicios como la sanidad, la educación o la dotación de infraestructuras para el desarrollo de la sociedad.

 

En Extremadura, 6 de cada 10 euros se destinan a políticas sociales,

eso nos ha permitido garantizar los servicios sanitarios

Sin duda, ese trabajo tiene que ir muy acompasado con la realidad de nuestro tejido productivo. Gran parte de nuestra economía se sustenta en formatos de micros o pequeñas y medianas empresas. Conocedores de esta necesidad, desde la Junta de Extremadura apostamos por introducir las cláusulas sociales en la contratación pública. Ese hecho ha permitido que hoy más del 80 por ciento de los contratos que adjudica la Junta de Extremadura recaigan en empresas de la región.
Cada uno de estos pasos forma parte del compromiso adquirido con los ciudadanos extremeños. Por eso, en una región como Extremadura, 6 de cada 10 euros se dedican a políticas sociales y esa inversión nos ha permitido garantizar unos servicios públicos sanitarios de calidad, políticas contra la exclusión social, garantizar el derecho a una vivienda digna con desahucios cero, y contribuir a la estabilidad presupuestaria mediante el cumplimiento con los plazos en los pagos con los proveedores. Lo hemos demostrado con la recuperación de las ayudas a los libros de texto, el transporte escolar, la reapertura de las urgencias rurales o las medidas para acabar con la exclusión social.
Estas políticas sociales y en las que, como gobierno, llevamos trabajando ya estos años tienen una finalidad clara: garantizar la igualdad de los extremeños, una igualdad que no solo tiene que ver con el acceso a la vivienda, la educación o la sanidad, también con igualdad real entre hombres y mujeres. En este ámbito, hemos avanzado y eso es indiscutible. Hemos aprobado leyes, pero aún no hemos cambiado mentalidades. Por eso, es fundamental propiciar un cambio social y un replanteamiento de los valores que nos permitan avanzar desde el concepto de conciliación al de corresponsabilidad, conscientes de que existe una clara relación entre la carga de trabajo doméstico y la actividad laboral de las mujeres.
Una tarea a la que le dedicamos un importante esfuerzo con el objetivo de abordar un cambio de nuestro modelo de desarrollo socioeconómico. Un cambio que pasa por poner el acento en sectores estratégicos punteros que como el turístico, el agroalimentario o el energético ofrecen enormes posibilidades de futuro para nuestra región. Sectores que además juegan un papel fundamental en nuestra Estrategia de Economía Verde y Circular con la que trabajamos con el horizonte puesto en el año 2030.
Una estrategia que apuesta por aquellos valores que nos diferencian, pero que también pasa por la defensa y el mantenimiento de nuestro patrimonio natural. Y en ese cometido debemos concienciarnos en el desarrollo de una tarea de prevención de los incendios basada en actividades agrícolas, ganaderas y forestales que gradualmente recupere un paisaje diverso, habitado y con menor riesgo. No es más que trabajar en el cuidado de nuestro patrimonio natural como eje vertebrador para la economía y el empleo de muchas de las comarcas de nuestra región.
En ese modelo que ahora nos movemos, también será necesario ampliar la cuota de las energías limpias y mejorar la eficiencia energética. En este contexto, las decisiones sobre el modelo energético son estratégicas, de gran trascendencia ambiental y económica, y se deben planificar a largo plazo. Por ese motivo y como ya anuncié en días pasados, si fuera necesario prorrogar el funcionamiento de la Central Nuclear de Almaraz más allá de los 40 años para suministrar electricidad a Madrid, en ningún caso Extremadura permitirá que se siga haciendo en las mismas condiciones que hasta ahora.
Extremadura necesita recursos suficientes para poder ejercer sus competencias bajo criterios de equidad, cohesión y solidaridad y estas medidas contribuirán, sin duda, a conseguir que esos objetivos se cumplan. Por ello, nuestra contribución al actual modelo de desarrollo de este país también requiere de una compensación económica por nuestra aportación a garantizar el mantenimiento de ese modelo.
En Extremadura, tenemos importantes competencias que tienen que ver con la salud, la dependencia, la educación, la cultura, el medio ambiente, el desarrollo rural, las políticas activas de empleo y todas ellas necesitan ser suficientemente dotadas para que nuestra región converja con el resto de las comunidades en igualdad de condiciones. Entre otros motivos, porque para hacer frente a los retos demográficos de nuestra región necesitamos también respuestas integrales, dotadas económicamente, que puedan ser sostenidas en el tiempo, y contextualizadas en un mundo que cambia rápidamente.
Cada una de estas ideas forma parte de los retos y desafíos que nos hemos marcado, y en los que seguimos trabajando cada día. Un cometido que pretendemos llevar a cabo desde el diálogo y con un claro objetivo: gestionar lo público atendiendo a las necesidades reales de la gente que nos ha otorgado esta responsabilidad.
Hemos avanzado en estos dos años, pero hay una Extremadura que me sigue preocupando y con la que estoy comprometido a dar respuesta a sus necesidades en lo que resta de legislatura.