Manuel Vicent. Escritor y periodista.

Escribe todos los domingos una columna en El País

Manuel Vicent; “Carmen Díaz de Rivera abrió las ventanas de los despachos del Rey y de Adolfo Suárez”

El escritor castellonense Manuel Vicent, tras la entrevista concedida el pasado domingo a La Aldaba.

Por Marciano Martín Castellano.

Entrevista realizada hace cinco años al escritor

Manuel Vicent (Villavi, Castellón, en 1936), es uno de los escritores españoles más importantes en la actualidad. Nuestro protagonista ha trabajado géneros tan diversos como la novela, los libros de viaje, los de gastronomía, las biografías, relatos cortos o el teatro. Su labor de escritor la entrelaza con la de columnista de el diario El País, que lo hace desde su fundación.
Vicent se licenció en Derecho y Filosofía por la Universidad de Valencia y años más tarde pasó por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Comenzó trabajando en la revista Triunfo y como columnista político en el periódico Madrid. Entre los numerosos galardones que ha obtenido está el Premio Nadal de novela en 1987 y en dos ocasiones el Alfaguara. Tiene publicado más de una treintena de obras. Su última publicación ha sido a principios de años El azar de la mujer rubia, una novela que narra la Transición española y profundiza en personajes tan importantes como el Rey Juan Carlos, el expresidente del Gobierno, Adolfo Suárez y Carmen Díaz de Rivera.

— Comencemos la entrevista hablando sobre como ve usted la situación económica y social de España.
— La situación económica, después de un momento de esplendor falso, ha producido una explosión de la burbuja y nos hemos quedado desnudos. Vivíamos una falsa euforia económica y no hay nada más revolucionario que es el dos y dos son cuatro, al final las cuentas tienen que cuadrar, los acreedores quieren cobrar, los tiburones quieren comer y la sociedad desvalida, frustrada y engañada, ahora tiene que pagar las cuentas. De todas formas los políticos son unos seres a los que elegimos cada cuatro años para poder insultarlos, pero los políticos no están más que al servicio de unos poderes, económicos, que son los que manejan los hilos, pero a esos no se les puede insultar, ni se les puede conocer, ni se les puede atrapar. La crisis del año 29 del siglo pasado los banqueros se tiraban por las ventanas y se suicidaban, hoy los banqueros no se suicidan, se suicidan los desahuciados.

Marciano Martín Castellano, con Manuel Vicent, hace unos años en Madrid.

— ¿Cree que las medidas adoptadas por el Gobierno de la nación para reactivar la economía son acertadas o son más de lo mismo?
— Yo creo que Ortega y Gasset, cuando definió el momento de la Restauración en España dijo, “lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa”. La idea que uno tiene es que ni en Bruselas, ni en Washington, ni en Berlín, ni en Frankfurt, saben realmente que esta pasando. Esta sensación de golpes de ciego por mucho que se crean los altos economistas, yo creo que están jugando a una siniestra gallina ciega. Unos días dicen una cosa y otros días lo contrario, unos dicen que era bueno lo que habían hecho con Grecia y al día siguiente que eran malo. Yo lo único que se visiblemente, que vivo al lado de un supermercado y a las nueva hay una serie de personas, no mendigos, que los ve cruzarse por estas calles vestidos normales que están esperando a que el dependiente saque la comida caducada o que sobra de la tienda para rebuscar en los contenedores. Esta es la realidad, la que unos ve todos los días. Los demás son cifras y nada más.

“En el año 29 los banqueros se suicidaban, hoy se suicidan los desahuciados”

— ¿Qué opinión tienen del Gobierno?
— El Gobierno actual no es un Gobierno, son una serie de señores que han estado ahí para poder ser insultados, hoy está todo el mundo insultando al Gobierno, derechas e izquierdas, y con eso cree uno que ya satisface el afán de la frustración, pero este Gobierno no puede ahora mismo tomar una iniciativa económica sin consultarla previamente con Bruselas. Los cual quiere decir que no mandan, que están rescatados. De hecho estamos rescatados.

— ¿Quién cree que nos podía haber sacado mejor de la crisis, un Ejecutivo de izquierda o uno de derechas?
— No lo se. Esto con un Gobierno de izquierdas sería inviable, porque aún así, siendo de derechas, teniendo todo a favor, la banca, las empresas, la iglesias…, es terrible, ya lo hicieron con Zapatero, fue un hombre al que le cayó la casa encima.


— Hablemos ahora sobre la educación ¿Es justa la ley actual de Educación?
— Es una brutalidad lo que están haciendo, tal como viene el mundo la única fuente de energía renovable e inagotable es el cerebro, y ningún cerebro vale más que otro, cualquién cerebro de un recién nacido de cualquier pueblo perdido de Extremadura, vale tanto como el de un niño nacido en Boston. Si te dedicas a tirar cerebros a la basura como históricamente ha pasado en este país. Hoy es más importante la inteligencia que el petróleo para un desarrollo de la ecología del futuro. Todo lo que sea cuartar la inteligencia es ir contra tus propias fuentes de producción del futuro.

— ¿Que hacemos con los más de 800 casos de corrupción que están en los juzgados?
— La sensación que me da, es una sensación de brutalidad los que yo he escrito (El País 23 de junio), pero lo están haciendo de una forma tan maquiavélica que una noticia es una mercancía, y tal como vivimos hoy en un mundo de la información, que la información es colindante con la comunicación, la comunicación es colindante con el espectáculo y el espectáculo es colindante con el negocio, si vemos que una noticia, que es una mercancía, como otra se gasta, el hablar todo un día de los mismo, es la misma corrupción, las mismas imágenes, Barcenas saliendo de su casa, entrando en el coche, el Urdangarín bajando por una rampa vestido de señor, otra vez Barcena poniéndose una especie de escapulario al lado de una señora, esto llega un momento en que está gastado. Después si hablas de Barcenas, siempre hay otro de habla de los ERES, si hablas de Urdangarín hay alguien que habla de Pepino, es como un batiburrillo de fichas que están jugando a las espera de que venga alguien y diga si en realidad lo que está mal es el sistema de partido, que los partidos no funcionan, si los partidos funcionarán no pasaría esto, luego prácticamente casi estas esperando a que llegue un juez y que diga no se puede hacer nada. Las cosas salen cuando están prescritas. Aquí hay una huelga de basuras, la basura esta en la superficie y nadie se hace cargo de ella, los juicios se hacen eternos, se pudren, son irrespirables. Al final algún día se dirá: todos perdonados y a empezar de nuevo. El derecho romano, que es un monumento a la inteligencia esta hecho para que los patricios no fueran nunca condenados.

Manuel Vicent con el colaborador de LA ALDABA Pepe Blanco.

“El Gobierno actual no puede hacer nada sin antes contar con los señores que están en Bruselas”

— ¿Hace falta una rebelión para recuperar los derechos que al parecer nos están quitando?
— Desde la caída del Muro de Berlín, ellos han dicho, todo es nuestro. Si los movimientos de rebeldía se estructuran con un líder, unos cuadros, podrían funcionar. El futuro no está escrito, lo que está pasando ahora en Brasil, en Turquía, en cualquier parte del planeta, a través de esta Red, todavía no sabemos lo que va a suceder dentro de unos años. De hecho cada vez que empiezan las noticias de los telediarios la gente se pregunta que va a pasar, que van anunciar. Esperas todo y nada. Ya no te sorprenden de nada. Lo que es evidente es que la solución a la crisis tiene que ser una solución planetaria. Hoy ya no vale de nada que no sea planetaria. O nos salvamos todos o nos hundimos. Esta es la sensación.

— Pasemos ahora a desmenuzar su última obra literaria “El azar de la mujer rubia”, ¿Por qué se fijó en la foto que realizó Suárez Illana a su padre durante una vista del Rey , donde ambos pasean de espaldas a la cámara?
— Es una foto muy significativa, lo explica todo, es el fin de una historia, el fin de una amistad, el Rey se portó mal con Suárez y ahí se reconcilia, es una foto muy literaria, en ese momento Suárez no sabe su propio nombre, tiene perdida la memoria, el Rey también está en un estado que también ha perdido la seducción que tuvo en su momento. Pero desde el punto de vista literario tiene un poder muy significativo. Yo me serví de esto para imaginar que el Rey empujaba a Suárez hacia un bosque lácteo y que lo dejaba. Ese paseo alrededor del jardín de su casa, de cinco minutos, pues yo literariamente he maquinado que dura 75 años. Desde el nacimiento de toda la ambición y toda la historia, la historia del propio Rey, lo que sucede, es que esta foto es del 2008 y yo no podía literariamente seguir más allá de 2008. En ese momento todo lo que se dice del Rey queda un poco naif para lo que ahora le ha caído enencima.

— ¿Por qué dice que el Rey se portó mal con Adolfo Suárez?
— Al final de su mandato toda la gente echó a Suárez de su sitio, los de su partido, el Rey también ayudó, no se puso de su parte y lo tuvo que arrastrar, esa foto también tiene un poder simbólico en el sentido de que es el Rey está empujando a Suárez fuera de la historia.

“El derecho romano, un monumento a la inteligencia, está hecho para que los patricios no fueran juzgados”

— ¿La sociedad española cree que ha valorado la figura de Adolfo Suárez?
— Sí. Cuando ha dejado de ser peligroso. Como pasa con todos los políticos, cuando dejan el poder la gente recupera lo mejor. Ahora mismo Felipe González es un político absolutamente valorado. En este país los políticos se dividen en los buenos políticos, que son los que han sido insultados. El político más insultado en las historia de España fue Manuel Azañas, sin embargo ahora todo el mundo lo reconoce. Suárez fue insultado por la derecha y por la izquierda. También Guerra fue insultado y al final el pobre Zapatero. Después la historia pondrá a cada uno en su sitio.

— ¿Por qué se fijó el Rey en Suárez o fue ayudado en esta decisión por la mujer rubia Carmen Díaz de Rivera?
–Ella cuando vivía no la dieron importancia. Porque siendo excesivamente guapa el machismo español no lo toleraba. Luego la vida y la historia funciona con hechos muy determinantes. La amistad entre ellos dos, cuando era Príncipe y el otro era un politiquillo de provincias, uno con una ambición increíblemente exacta, sabía lo que quería, que intuía por donde iba a pasar la carretera. Porque hay políticos que a la hora de apostar por el futuro no saben por donde va a pasar la carretera y otros si saben, y compran la parcela al lado. Rajoy tampoco sabe nada. Ella también era amiga de los dos y literariamente tiene un drama personal que arrastra, que esto también forma volumen en la novela. El Príncipe cuando nadie daba un duro por él, el otro que era un ambicioso de provincia y ella que era una aristócrata, que aparte del melodrama que arrastraba, era una chica moderna. Lo único que aportó, que es fundamental a la Transición era el abrir las ventanas, conocer a gente joven y de la oposición. El Príncipe era otro antiguo, encasquetado de su circuito, le dice, Alteza porque no abres las ventanas, conocer a Tierno Galván, que conozcas la otra España, que vives a la sombra de Franco. Eso es lo que aportó esta mujer. Esto es fundamental.

— ¿Por qué vuelve al relato ibérico con la Transición y la Democracia española como lo hizo con “Aguirre, el magnífico?
— Esto era casi complementario, yo me serví de aquel hombre, que era real, pero muy literario. Es la misma longitud del diapasón y es como un ruedo ibérico, contar la historia de España a través de unos personajes.

— Para finalizar, ¿Qué está haciendo ahora? ¿Es duro el trabajo de Escritor?
— Ahora estoy escribiendo lo de siempre, con unos detalles y unas biografías. Y estoy madurando una idea para una próxima novela. Lo de la política ya no da más de sí, esto van a ser otros temas, no lo tengo todavía muy claro. No hay que tomar esto como un oficio sagrado, importante, esto es un trabajo como otro, sólo que hay que hacerlo bien, hay que ser profesional, y un profesional en esto es cuando se sienta a escribir, es cuando se le ocurren cosas. Antes el escritor, el poeta era como estar tocado por los dioses. De eso nada.
— ¿Qué otras cosas quiere aportar a esta entrevista?
— Nada. Ha estado fantástico.