El suministro eléctrico y la llegada del frío ha hecho saltar todas las alarmas en la Cañada Real de Rivas-VaciaMadrid. Sin electricidad es complicado seguir el curso escolar, acceder a la calefacción, comer caliente o mantener los alimentos en la nevera. Meterse en la ducha es como abrazar un cubito de hielo y la ropa tiesa y húmeda parece mojada cuando se levantan por la mañana.
Esta es la situación en el asentamiento ilegal más grande de Europa, debido al desmantelamiento por parte de la policía de plantaciones de mariguana y los enganches ilegales de la red eléctrica.
Sólo en el sector seis, el más vulnerable y que sufre la falta de luz junto al cinco, viven dos mil menores. Y ahí es donde se fecharon las cartas el pasado 15 de noviembre a instancia de la Asociación Vecinal, que se encargó de preguntar a los menores si querían participar en la idea de las misivas.
Los vecinos llevan semanas manifestándose ante las distintas administraciones y los autores de las Cartas a los Reyes Magos son niños que, según los testimonios recogidos, se van a la cama con preocupaciones de mayores.
– No puedo dormir tranquila. Estoy muy agobiada. Creo que quieren derribar la casa donde vivo – exclama esta niña, María, de trece años que es una de las remitentes de las Cartas- . Temo que mi casa se incendie, como le pasó a la de mi abuela en octubre.
Sentada en su habitación, junto a un espejo con tocador y un gran oso de peluche, explica que le cuesta conciliar el sueño y dormir.
Rememora, una y otra vez, qué ocurrió a escasos metros de donde ella duerme. Su abuela, por falta de luz, tenía una vela encendida en la mesilla de noche y se le cayó sobre el colchón donde dormía y ardió toda la casa y todo se tiño de negro.
– Soy la que peor voy en clase, por culpa de la luz- lamenta la niña iluminada por una linterna-. Estudia 2º de ESO en el Instituto “Las Lagunas de Rivas” y tiene problemas para hacer los deberes por falta de “algo” que en España sobra: la luz.
Esta zona de la Cañada Real Galiana de Madrid la conozco personalmente, ya que la he visitado en muchísimas ocasiones. En sus calles vive gente de toda condición. Mucha del mundo de la droga; pero, a la vez, también hay gente trabajadora, honrada y humilde. Llevo diciendo, desde hace tiempo, que la distancia, entre los que más tienen y los que menos, cada día se amplía más.
Multitud de niños y familias sin luz y, frente a ellos, presidentes, consejeros y directivos de las Compañías Eléctricas, que ganan “sueldos de infarto”, según las revistas especializadas en economía. Algunos de ellos ganan más de diez millones de euros al año…más prebendas.
En un país decente, en el que se habla tanto del “estado de bienestar”, esto y algunas cosas más deberían cambiar con toda urgencia, para que María y esos dos mil niños de la Cañada Real de Madrid puedan vivir tranquilos con la luz que necesitan.
¡Qué no es tanta!

¡¡¡ POR FAVOR!!!