Como portavoz de Ciudadanos siempre he defendido, y no dudo en volver a defender, la ampliación de ayudas a los ganaderos extremeños en compensación por las pérdidas que provoca la tuberculosis y por las negativas las consecuencias económicas que se derivan de la aplicación de las campañas de saneamiento. Se trata de una petición no solo justa, sino realista y necesaria, porque el sector ganadero necesita de esas ayudas adicionales que resarzan el recorte de renta e ingresos que padece.
No podemos olvidar, ni ignorar que la tuberculosis bovina y la caprina suponen el problema más grave que tiene el campo extremeño en la actualidad, ni tampoco debemos pasar por alto que éste es un sector económico esencial para Extremadura, de modo que es necesario el mayor apoyo de la Administración.
En Ciudadanos estamos convencidos de ello desde el inicio de la legislatura y ya dejamos claro, en el último debate presupuestario, que eran claramente insuficientes las partidas económicas que la Junta de Extremadura destinaba, en 2017, a hacer frente a la tuberculosis bovina y su incidencia en el sector ganadero. En este sentido, presentamos y defendimos una serie de enmiendas, rechazadas por el grupo socialista, que pedían que se incrementaran estos recursos en más de dos millones y medio de euros.
Ahora, el debate ha vuelto a reabrirse en la Asamblea de Extremadura, con la petición de nuevas ayudas de mínimas compensatorias para el sector. De entrada, tiene este hecho algo muy positivo: hacer visible que el problema que supone la tuberculosis bovina para los ganaderos extremeños sigue estando ahí sin resolverse. Los grupos políticos podemos dedicarnos a debatir sobre si estas ayudas son competencia del Gobierno Central o de la comunidad autónoma y no resolver, pero lo que no podemos permitirnos el lujo de hacer es dejar pasar más el tiempo, mientras el problema sigue en el campo, mientras el sector pierde renta.
Todos, gobierno y oposición, tenemos la obligación de hacer que la Administración funcione, que la mesa de la tuberculosis sirva para algo más que para sentarse y todos estamos obligados a consensuar las fórmulas para que estas ayudas se puedan materializar y lleguen a los ganaderos que verdaderamente las necesitan, ya que son los que pagan las consecuencias de cumplir escrupulosamente la ley.