Natalia PEIRO PÉREZ
█ Secretaria General de Cáritas Española

Por Marciano Martín Castellano

Sede de Cáritas Española
■ MADRID

MADRID 27 de diciembre 2017. Entrevista nueva secretaria general de Cáritas Española, Natalia Peyró. Foto Oscar del Pozo ARCHDC

Natalia Peiro Pérez, (Madrid, 19 de noviembre de 1975), es secretaria general de Cáritas Española,​ y directora ejecutiva de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada).
Se licenció en Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Complutense de Madrid. Completó su formación académica con dos másteres: uno en Marketing Digital y Comercio electrónico, en la Escuela de Negocios de la Universidad Autónoma de Barcelona (2016-2017); y el otro en Cooperación Internacional y Gestión de Proyectos, en la Fundación Ortega y Gasset (2001-2002); y un postgrado en Liderazgo e Innovación social en Organizaciones No Gubernamentales, en ESADE Business & Law School (2008-2009). Tras su paso por la empresa Formaselect Consulting (2007-2008) consiguió los conocimientos adecuados para ser experta en Responsabilidad Social Corporativa y Procesos de Comunicación.

— En 70 años de vida de esta institución es usted la primera mujer que acede al cargo de Secretaria General de Cáritas Española. ¿Cree que ha tenido algo que ver en estos nombramientos las nuevas ideas aperturistas del Papa Francisco y de que las mujeres tengan más peso en la Iglesia?
— En Cáritas, el peso de las mujeres ha sido siempre muy significativo. De hecho, las dos terceras partes de los recursos humanos de la Confederación en España somos mujeres. Desde esta realidad, entiendo que mi nombramiento no hace sino reflejar este ese protagonismo de la mujer en el ser y hacer de nuestra institución, además de reconocer nuestra capacidad de liderazgo desde los puestos de gobierno.

— ¿Cree que esto significa un gran cambio en la historia de la Institución?
— Prefiero pensar que si los obispos han pensado en mí para desempeñar la Secretaría General de Cáritas ha sido por mis capacidades. Y si a la hora de tomar la decisión el hecho de ser hombre o mujer ha quedado en un segundo plano, ello significa que estaríamos en el camino adecuado, que es el de la verdadera igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres a la hora de servir a la opción preferencial por los pobres.

— ¿Qué retos tiene pensado asumir en estos próximos años desde su nuevo cargo en Cáritas Española?
— Como secretaría general me corresponde ejecutar unas estrategias que se adoptan de manera colegiada y comunitaria en el seno de los órganos confederales, en los que participan todas las Caritas Diocesanas. A mí por tanto, me corresponde liderar y coordinar las estrategias necesarias para ello, escuchar y apoyar a las 70 Caritas Diocesanas en esos retos a los que tenemos que dar respuesta. En la etapa actual, los mayores retos para Cáritas son los de defender los derechos y la dignidad de las personas que siguen descartadas y transformar una estructura social y económica que los hace invisibles, como es el caso de los trabajadores pobres y personas sin empleo, los hogares sin ingresos o los migrantes, por contar solo algunos.

“En el último año, la Confederación Cáritas en España destinó 353
millones de euros a combatir la
pobreza dentro y fuera del país”

— Como organización que se encarga de la acción caritativa y social, ¿Qué opinión tiene del reciente acuerdo tomado entre el Gobierno de Sánchez, los empresarios y los sindicatos para elevar el salario mínimo?
— Todo lo que suponga aumentar el nivel de rentas de las personas en situación más precaria y de fortalecer las condiciones laborales de los trabajadores es una buena noticia. Este es, precisamente, el contenido de una de las Propuestas políticas que elaboramos con motivo de las últimas elecciones legislativas y que hemos remitido a todos los grupos políticos. Concretamente, en la quinta de esas Propuestas desde Cáritas proponemos que el Salario Mínimo Interprofesional tienda a equipararse siempre con el salario medio y no, como sucede ahora, al umbral de la pobreza, Y que, además, se garantice que se mantenga siempre por encima del incremento de la inflación.

— ¿Este acuerdo puede ayudar a las familias más vulnerables?
— Serviría, sobre todo, mejorar las condiciones de precariedad de muchos trabajadores para quienes el hecho de tener un empleo no significa que estén por encima de los umbrales de pobreza. Esto no beneficiaría, sin embargo, a los hogares en situación de pobreza severa, los que no cuentan con ningún tipo de ingreso salarial, para quienes nosotros proponemos la puesta en marcha de un sistema de garantía de ingresos mínimos de ámbito estatal y no unas rentas mínimas fraccionadas y diferentes en cada comunidad autónoma. Supondría una medida eficaz para luchar contra la pobreza en general y, muy especialmente, contra la pobreza severa, y desde luego, compatible con el empleo y con la búsqueda del mismo.

— Los expertos dicen que España ya ha salido de la crisis ¿Qué opinión tiene usted de estas noticias? ¿Lo aprecian ustedes en su organización?
— Hace un par de meses presentábamos un avance de datos de la encuesta que la Fundación FOESSA, vinculada a Cáritas y especializada en estudios sociales, ha llevado a cabo en 11.500 hogares de las 17 Comunidades Autónomas. Y lo que revelan estos datos es que todavía un total de 8,6 millones de personas padecen exclusión social en España, lo que suponen 1,2 millones más que en 2007. Además, se constata que tras 6 años de crisis económica y otros 4 de recuperación, la exclusión social severa (las familias en situación más grave) en nuestro país ha aumentado en un 40% y afecta a más de 4 millones de personas.

Los niveles de integración sí han mejorado, llegando al 48% de la población, eso es una buena noticia y nosotros en el trabajo diario percibimos que ha descendido el número de casos de personas que acudían a nuestros centros a pedir ayuda de emergencia para cubrir necesidades básicas. Pero las situaciones que persisten, y que son numerosas, se alargan en el tiempo. Es decir, aunque desciende ligeramente el número de personas que Cáritas atiende en situaciones de grave precariedad, este apoyo se mantiene durante más tiempo y a través de diferentes programas debido a la acumulación de problemas con que se encuentran. Otro dato que nos preocupa especialmente es que hay 6 millones de personas en situación de integración social muy débil, lo que significa que podrían caer en la exclusión si empeorase la situación económica, algo que no descartan muchos expertos.

— ¿Qué me responde a que los ciudadanos confían más en las ONG que en las Administraciones Públicas, según un estudio de FOESSA?
— Creo que eso tiene mucho que ver, en el caso de Cáritas, con la cercanía personal con la que se escucha y acompaña a las personas, y con la inmediatez con la que reciben la ayuda que necesitan. La confianza, más allá de lo eficaz que pueda ser la respuesta a las necesidades concretas de las personas, se apoya, sobre todo en la calidad y en la calidez, Por eso nos gusta decir que Cáritas es un corazón que ve.

— ¿Cual es el presupuesto que tiene Cáritas Española para sus miles de actividades sociales?
— En el último año, la Confederación Cáritas en España destinó 353 millones de euros a combatir la pobreza dentro y fuera del país. De estos fondos, el 73 por ciento proceden de donaciones privadas y el 27 por ciento restante de subvenciones públicas. Tras estas cifras está el conjunto de las 70 Cáritas Diocesanas de todo el país con sus 84.000 voluntarios y en torno a 5.000 trabajadores que comparten esfuerzos y compromiso con los más de 3 millones de personas vulnerables y en situación de exclusión social a las que se ha acompañado tanto en España como en aquellos países del Sur donde apoyamos proyectos de emergencia y de desarrollo.

— ¿Cómo lo distribuyen y a qué tipo de familias benefician?
— Nuestras prioridades se dirigen siempre a las personas en situación más vulnerable, a las que se acompaña en distintos ámbitos con el objetivo último de impulsar su autonomía personal y su autoestima, como es el caso de los programas de Empleo y Economía Social que, en el último ejercicio, supusieron el 21.3% del total de recursos invertidos. También es importante el esfuerzo que realizamos en el capítulo destinando a Acogida y Asistencia, que suponen una quinta parte del total de recursos invertidos en 2017), así como en la atención a mayores, personas sin hogar, y a familias y jóvenes vulnerables. Otro de los grandes apartados del trabajo de Cáritas es el de la cooperación internacional, sin perder de vista, tampoco, el esfuerzo que destinamos a garantizar el acceso a la salud y a la vivienda en personas especialmente vulnerables.

— ¿Qué les dicen las familias cuando se reúnen con ellas para ayudarlas?
— Nosotros somos testigos de muchas historias de sufrimiento, de frustración de desolación y de desesperación. De soledad, también, en no pocas ocasiones, de personas que se sienten culpables de las condiciones de precariedad en las que se encuentran. Por eso es tan importante la escucha, no tanto para conocer el tipo de ayuda que necesitan, como para iniciar el camino compartido con cada uno de ellos a la recuperación personal. Nos piden que no incidamos sólo en las necesidades materiales de las personas, sino en los episodios de soledad y de quiebra de confianza que llevan sobre sus hombros, eso es Caritas, compartir el amor recibido. Son muchos los casos donde la escucha activa, la compañía y la confianza es la mejor ayuda que podemos ofrecer, y en ese camino somos testigos privilegiados de la capacidad, del esfuerzo, la voluntad y la fuerza de personas que partiendo de situaciones de desventaja clara, son testimonio de alegría, de fuerza, de superación y de éxito.

— ¿Cuántos voluntarios tiene actualmente la Organización? ¿Y a que se dedican?
— Son aproximadamente unos 84.000 voluntarios, que representan casi el 95 por ciento de los recursos humanos de Cáritas y que aportan su tiempo, su capacidad y su compromiso gratuito a todos los frentes donde actuamos. Y esto es así desde nuestro presidente, Manuel Bretón, que es voluntario, hasta la compañera que acoge con una sonrisa a una persona que acude a alguno de nuestros más de 7.000 centros de acogida en toda España, pasando por profesionales que ofrecen formación o asistencia técnica, voluntarios internacionales o cualquier puesto que requiera la acogida y la atención integral.

— Qué requisitos necesitan nuestros lectores si se quieren unir a este gran proyecto de la Iglesia…
— Basta con estar dispuesto a estar cerca de personas que viven la injusticia de la pobreza. Y eso se puede llevar a cabo implicándose como voluntario en cualquiera de los miles de proyectos que desarrollamos en todo el país como prestando apoyo económico a nuestra actividad. Un camino muy fácil para informase y poder hacer efectiva esa colaboración es a través denuestra página web (www.caritas.es)

— ¿El Papa Francisco dice que «Cáritas es la caricia de la Iglesia», cómo lo interpreta usted?
— Es una expresión muy hermosa de Francisco, que define muy bien lo que explicaba antes sobre nuestro modelo de acogida a las personas, que aporta el valor añadido de la humanización de la ayuda, de la escucha, de poner en sincronía nuestro corazón con el corazón del otro al que reconocemos como hermano, al que socorremos como el samaritano que ayuda al herido en el borde del camino, sin preguntar por su origen, su credo, su raza o su ideología.

— Para ir finalizando, ¿Va a tener usted más peso en la agenda internacional de Cáritas?
— Podríamos decir que, en esto, “heredo” las responsabilidades que conlleva el peso específico de Cáritas Española, que es una de las grandes Cáritas del mundo por volumen de recursos y actividad, en el conjunto de la red internacional y que nos obliga a desempeñar una importante actividad ejecutiva tanto en las estructuras de Cáritas Europa como de Cáritas Internationalis. Personalmente, pondré todo mi empeño en continuar siendo una Caritas abierta al mundo y en el corazón de la Iglesia, nuestra Iglesia que es Universal.

— Quiere decir alguna otra cosa más a nuestros lectores…
— Animarles a acercarse más a las personas vulnerables, con dificultades, porque en ese camino se recibe mucho y se rompen fronteras, miedos y porque nuestro compromiso, mejora el mundo y mejora nuestra vida.

— Muchas gracias por recibirnos…