Montehermoso; 25 de diciembre de 2021.

Una nueva Navidad llama a la puerta. Tiempo esperado de encuentro y unión con nuestros seres queridos; familia y amigos.
Navidad es natividad, nacimiento y vida. Es el tiempo de recuperar nuestro bien más valioso, disfrutando del milagro de la vida. Aquella que tristemente nos secuestraron por culpa de la pandemia.


La Navidad es tradición y concordia, compartiendo un tiempo de paz que obedece al misterio del nacimiento de Cristo. No hay mejor noticia que el nacimiento de un niño que trae la conciliación entre las personas.
Impacientes e inquietos, los niños esperan la Navidad y la celebran con alegría. Disfrutan colocando los adornos en el árbol e instalando figuritas junto al Portal de Belén. Ansían reunirse con sus primos, a los que no ven durante el año y aguardan con inocencia e ilusión los merecidos regalos que, por arte de magia, aparecen bajo el árbol el día de Navidad.
La Navidad lo cura todo. En Navidad se olvidan, por unos días, las injusticias de este mundo. Se paran las guerras y se adormece la violencia, por desgracia cada vez más presente en el mundo que vivimos.
La Navidad es tiempo de adoración y fraternidad. Es respeto a nuestros mayores e inculcación de valores a nuestros hijos. Es tiempo de reflexión para mejorar como personas y para aprender a amar a los demás.
La Navidad es también recuerdo hacia nuestros seres queridos ausentes. Aquellos que dieron lo mejor de sí mismos en vida y procuraron un futuro mejor para nosotros.
San Juan Pablo II, anhelado Papa y último gran líder mundial de nuestra historia reciente, se refiere a la Navidad como el “Día de alegría para todos. Un día lleno de llamamientos a la paz y la fraternidad, en el que se hacen más intensos e incisivos el clamor y la súplica de los pueblos que anhelan la libertad y la concordia, en situaciones de preocupante violencia étnica y política.
En el día de Navidad resuena más fuerte la voz de quienes están comprometidos generosamente en derribar barreras de miedo y de agresividad, para promover la comprensión entre hombres de distinto origen, raza y credo religioso».
La Navidad es el momento para defender la vida y para liberar a los niños y jóvenes que sufren abuso y explotación. Es un canto a la paz, la libertad, el amor, el respeto, los valores y derechos humanos.
Es también instante para ayudar al necesitado y proteger al débil.
Es época de familia y de seres queridos, hogar donde se forja la educación. Estancia junto aquellos que nunca defraudan y siempre acuden en condiciones adversas. Es el tiempo de los hombres y mujeres de buena voluntad, que concilian para hacer frente a la intolerancia y a la discriminación.
Es el momento de vivir sin miedo y de permanecer libres y unidos, manteniendo la fe en Cristo y construyendo la Paz. La misma, que en palabras de San Juan Pablo II, exige cuatro condiciones esenciales: verdad, justicia, amor y libertad.
Feliz Navidad y que la Paz de Cristo reine en vuestros corazones.