Vicepresidente Primero de la Asamblea de
Extremadura y Secretario Provincial del PSOE de Cáceres

La pandemia dejará secuelas de todo tipo, pero además de la humana y la enorme tristeza por las pérdidas sufridas, será destructiva para el porvenir si no somos capaces de prever y de adaptarnos a las nuevas condiciones en las que nos encontraremos para competir en un mercado global, dispuesto a consumar el crecimiento a partir de nuevas oportunidades. Adaptarse y reinventarnos para crecer juntos, deben ser claves para el futuro inmediato.
Algunos expertos están planteando ya que las grandes empresas tendrán que repensar dónde y cómo producir, debido a los problemas de suministro que se han generado, esto no quiere decir que la globalización se vaya a revertir, pero sí se va a producir una fractura en la misma.
Dentro de este marco esperable, la provincia de Cáceres debe poner sobre la mesa todas sus fortalezas con un solo objetivo: generar empleo. El derecho ciudadano es el más soberano de todos y no hay nada más primordial que el trabajo para contribuir a que esos derechos sean mucho más que una consigna.
Como provincia no podemos dejar escapar, sin un estudio previo serio y con el objetivo claro, ninguna de las oportunidades que se nos presente. Si queremos salir adelante a través de lo que tenemos, no es lógico ni acertado que desechemos posibilidades de cara a sufrir lo menos posible las consecuencias nefastas que nos está dejando la Covid, obviamente no a cualquier precio, pero sí pensando en un futuro con empleo sostenible que garantice el bienestar de la ciudadanía.
El futuro requerirá el esfuerzo y el talento de todas y de todos para quitarnos las vendas de los ojos y salir a la calle sabiendo cuáles son las prioridades de la gente. El empleo y las políticas que lo potencien han de protagonizar nuestras agendas para no separarnos de una hoja de ruta que será diferente, en cuanto a tiempos y formas, a lo que había proyectado antes de la pandemia.
Un Estado fuerte que garantice la seguridad jurídica de las empresas, para que nos vean como una opción de desarrollo y un Estado que defienda nuestros derechos e inversiones, deberá ser protagonista en el nuevo concierto que tenemos a la vuelta de la esquina.
Si no entendemos eso, si no somos capaces de construir un escenario donde el empleo y la producción confluyan en nuestras políticas, fracasaremos y ese fracaso no nos dejará de asolar las próximas décadas. No nos podemos dar ese lujo en la provincia de Cáceres, en Extremadura, en España.