Tenía razón Guillermo Fernández Vara cuando describía, ante la Academia de Ciencias Económicas y Financieras, a la política como cortoplacista, pobre, anclada en debates del pasado y renunciando completamente a planificar el futuro.
Somos todos responsables ante semejante marco temporal y de situación. Por ello, es imprescindible que intentemos imaginar el futuro que queremos y necesitamos para España y Extremadura, un futuro en el que nuestros postulados puedan liderar los cambios que pide a gritos la sociedad en general.
Estamos batiendo récords lamentables en materia de violencia machista. Probablemente, mientras estoy escribiendo estas líneas, este siendo asesinada una mujer por ser mujer, son 20 en lo que va del año, una cifra insoportable que requiere soluciones concretas ahora, para acabar con el terrorismo machista.
Un Pacto de Estado por la Igualdad y Contra la Violencia Machista ha de ser producto del entendimiento de todas las fuerzas políticas, que no pueden seguir enrocándose en nimiedades o disculpando actitudes impresentables como las del eurodiputado polaco, JanuszKorwin-Mikke, o la de los alcaldes de Almendralejo o Casas del Monte, porque el drama en el que está sumergida nuestra sociedad es acuciante e insoportable.
Promover la expulsión de la vida pública de responsables políticos que se mofan de las mujeres, la protección de las víctimas, la prevención y castigar a los verdugos, social y penalmente, son elementos cruciales que deben encontrar en sus formas la solución concreta para reducir y acabar con las cifras del terror.
Lo estamos haciendo mal y los errores se pagan con vidas de mujeres asesinadas por machistas que son la peor representación de un patriarcado que ha hecho mucho mal a nuestra cultura.
Pensar el futuro es pensar un mañana con mujeres viviendo una vida plena, sin miedos, con la certeza de un Estado que las protege con dedicación y los recursos necesarios para salir del eslogan oportuno, de los minutos de silencio y convertirse en políticas concretas que acaben con la violencia machista.
Estamos obligados a escapar de ese cortoplacismo y simpleza que tan bien definía Guillermo, una simpleza que nos lleva al maniqueísmo recurrente, a la separación blanquinegrista de lo bueno y lo malo, de lo oportuno y de lo inoportuno.
Vivimos situaciones complejas en materia de violencia machista, situaciones que son parte de un conflicto colectivo que debemos remediar como sociedad desde la infancia.
El 8 de marzo habrá un paro internacional de mujeres para escenificar lo que sería un mundo sin ellas, porque las están matando. Hemos llegado a este punto por negligencia y pensar un mundo con mujeres es evitar que las asesinen. Depende pura y exclusivamente de la eficacia de la Política.