Extraordinario el ambiente que respiramos este sábado pasado en Caminomorisco, donde se realizaron las V Jornadas de Historia del Socialismo “Juan Ramón Ferreira”, un pretexto para compartir sentimientos, emociones, ideología y valores en torno, esta vez, a la figura de uno de los máximos referentes del socialismo español, Ramón Rubial.
Dar la gracias a Isatxu Fernández y Txema Oleaga, socialistas vascos como Ramón, que nos acompañaron ese día. A Pilar Merchán, Federico Suárez, Alejandro Cercas y César Martín Clemente, que pusieron voz a la historia viva del PSOE Cacereño y el recuerdo a Eusebio Cano Pinto, que no pudo asistir y a Ramón Ferreíra que ya no está físicamente entre nosotros, orgullo y satisfacción nos despierta haber tenido y tener compañeros como los citados.
Ramón Rubial representa los valores del PSOE: ética, honestidad, humildad, generosidad, perseverancia, humanismo. Ramón es el paradigma de la libertad misma y de la ausencia de rencor hacia los verdugos que le encarcelaron más de veinte años.
En torno a su figura y su forma de entender la política, se construyeron en el País Vasco grandes consensos que permitieron hacer frente a la violencia del totalitarismo terrorista. Creía, Rubial, que ninguna ideología podía anular al ser humano y que, por tanto, la libertad era el valor supremo por el que luchar desde el socialismo democrático.
Nada es posible construir en el resentimiento, pero todo es posible a partir del diálogo dentro del marco de las pluralidades existentes. No somos nadie para exigir y obligar a las personas a sentir la pertenencia a algo desde maximalismos blancos y negros. El PSOE ha sido siempre un partido en el que las discrepancias convivieron bajo la patria de la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Ramón Rubial nos enseñó a anteponer los intereses del país por delante de los del partido y de los propios. Su figura, inmensa, era la antítesis del personalismo ególatra y vacío. Rescatar su nombre del olvido y de la inmediatez es, sin duda alguna, una obligación para, como decía EduMadina, “reencontrarnos en lo que somos”.
Los y las socialistas debemos seguir dando lo mejor de nosotros mismos para construir espacios abiertos, sin muros ni fronteras, sin banderas excluyentes, porque la unión es nuestra fortaleza y porque no puede haber ni bandos, ni clases de socialistas en nuestro partido.
Desde aquí vuelvo a agradecer a todos y todas las compañeras que nos acompañaron en Caminomorisco, convencidos de que el legado de Ramón Rubial sigue siendo la guía indispensable para seguir siendo el PSOE, ese Partido de Gobierno que siempre ha garantizado la libertad, la igualdad, el progreso, la solidaridad y la convivencia mientras asumía que primero era la ciudadanía, luego el Partido y por último nosotros mismos.