Muy buenos día amigos oyentes de la Cadena Ser.

Fernando Sáenz de Miera Pastor

El tiempo, el universo entero juega como quiere con los seres humanos, como quiere y como se le antoja. Y somos nosotros, la especie racional y pensante, los que nos empeñamos, intentando de alguna manera, dominar la naturaleza. Para ello nos inventamos mil y una manera de provocar lluvia, para cambiar paisajes, para intentar decidir lo que en cada momento nos conviene y nos interesa desde la soberbia de pensar que todo lo podemos controlar y dominar. Y eso mismo hacemos entre nosotros mismos, en nuestras relaciones, en nuestra vida…los que tienen más poder manejan a su antojo a otras personas, a otros ciudadanos. Manejan opiniones, criterios, vidas con mucho poder de verborrea, con convicciones carentes de reflexiones “baratas”, muy encaminadas para conseguir intereses muy personales. Siempre desde la búsqueda de un poder dominador, con grandes artimañas de embaucamiento.

Observando todo esto, yo me pregunto, ¿El ser humano, como individuo, piensa, reflexiona de verdad? ¿El ser humano se hace cómodo, y no piensa para que los demás decidan por él mismo?

Y a raíz de estas preguntas, me llegan unas cuantas reflexiones, observando los comportamientos, que como personas individuales, tenemos en nuestra comunidad de pueblos, de ciudades, de naciones…

Por una parte el poder de grandes fortunas de ciertos personajes o imperios económicos, el poder de medios de comunicación, el poder ideológico de instituciones religiosas e intelectuales… y por otra parte el poder de “promesas y proyectos políticos” que envuelven la democracia de un país, donde, en muchos de los casos, por no decir siempre se busca más el poder de “mando”, que el bien común de los ciudadanos.   

Mientras tanto, yo me sigo haciendo preguntas. De verdad, ¿nuestra falta de reflexión y criterios, van a dejarnos en brazos de populismos borreguiles?

A veces pienso que esa capacidad de pensar, de reflexionar por nosotros mismos, la tenemos muy poco ejercitada. Creo que el crecimiento individual, cuando tamizamos y analizamos por nuestro cerebro todo lo que vemos, vivimos, escuchamos, si de verdad lo realizamos, siempre nos ayudará a crecer como personas, teniendo siempre presente nuestros criterios, nuestras reflexiones. Y eso no es obstáculo para que a la hora de confrontar otras ideas y otros pensamientos, no lleguemos a un consenso, a un entendimiento. A todo esto podemos añadir los valores de respeto, de comprensión de generosidad. Pero claro cuando reflexionamos de una manera absoluta y cerrada, o simplemente seamos cómodos para no pensar, nunca creceremos como personas y sobre todo en convivencia con los demás.