Plasencia, a 1 de diciembre de 2021.

En San Pedro de los Majarretes, (Valencia de Alcántara), se celebró el pasado 18 de noviembre el Congreso Europeo por el Reto Demográfico, un congreso necesario, un congreso indispensable, un congreso muy bien organizado y celebrado en el ámbito rural, en una de las zonas de Extremadura que más sufre la despoblación.
Hablar de reto demográfico y reconocimiento al mundo rural, es recordar eternamente a Charo Cordero, pionera en la organización y celebración de jornadas y medidas para luchar contra la despoblación.
El compromiso político se ha traducido en Extremadura en la presentación, por parte de todos los grupos parlamentarios de la Asamblea, de una propuesta de ley contra la despoblación, que, como afirmó la Consejera de Agricultura, Begoña García Bernal, debe servir para poner en marcha medidas transversales y alcanzar los objetivos planteados en el Congreso.
Las distintas intervenciones evidenciaron la necesidad de tomar medidas desde las administraciones públicas, tanto a nivel estatal, como autonómico y local. Pero también propiciar la cooperación público-privada, fomentar el equilibrio entre lo rural y urbano y analizar las experiencias de otros gobiernos.
Para conseguir que haya un regreso a las zonas rurales, a nuestros pueblos pequeños, se compartieron análisis y propuestas. Para que la ciudadanía entienda que vivir en un pueblo no es algo negativo, no es un síntoma de fracaso ni es pernicioso para el desarrollo vital, se deben potenciar las oportunidades de trabajo y las condiciones para poder emprender, pero también compartir experiencias de éxito y ejemplos reales que favorezcan ese nuevo paradigma.
Durante el congreso hubo intervenciones muy interesantes, sin duda hay que destacar que se puso de manifiesto el compromiso político para poder luchar contra la despoblación, desde todos los niveles, desde la Unión Europea, el Gobierno Central, las Comunidades Autónomas y las administraciones locales.
El discurso entusiasta de la ministra Isabel Rodríguez, la firmeza lúcida de Guillermo Fernández Vara que apostó por la industrialización rural y por la migración necesaria ante la caída de la natalidad, el ejemplo del Vicepresidente de la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, la ilusión del diputado delegado del área de reto demográfico, desarrollo sostenible, juventud y turismo de la Diputación de Cáceres, Álvaro Sánchez Cotrina y la fuerza y el compromiso de la Consejera de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio de la Junta de Extremadura, Begoña García Bernal.
Ese compromiso político es una novedad, esa apuesta por la inversión en digitalización y acceso a la fibra en los pueblos de la región es un horizonte cercano, esa apuesta por atraer proyectos y talento al mundo rural es el camino para conseguir que se instalen empresas y se fomente el trabajo rural que evite la despoblación.
Es un reto complejo, es un escenario lleno de incertidumbres, pero, tras la pandemia, los cambios en los hábitos de vida y la llegada de los fondos europeos, deben propiciar que se revierta la tendencia de pérdida de población y aumenten las condiciones necesarias para atraer nuevos pobladores, que puedan instalarse en el ámbito rural con las mismas condiciones, de conectividad y de infraestructuras, y sin duda con mayor calidad de vida que se pueda encontrar en cualquier gran ciudad y por tanto con la garantía de disfrutar de una vida más plena y feliz.