Ricardo Gil al Casino Obrero: “En el Ajedrez se aprende tanto o más de las derrotas como de las victorias” 

Dando contestación al comunicado publicado por la Aldaba y emitido por la Junta Directiva del Casino Obrero, en relación al procedimiento judicial de reclamación de deuda que interpuse contra el Casino Obrero, a fin de que los hechos puedan ser apreciados en su justa medida por sus lectores, quiero aclararles los hechos aportando datos del mismo. Antes de nada quiero dejar claro que la respuesta va dirigida a la Junta Directiva y no es mi intención hacer daño a la institución del Casino Obrero, ya que es esa Junta Directiva la que, en mi opinión, ha actuado de una manera radicalmente contraria a los principios que esa histórica institución intenta difundir.

En el año 2016 comencé a dar clases de ajedrez bajo los auspicios del Casino Obrero, funcionando según propuse y siendo aceptado por el Casino Obrero como Escuela Municipal de Ajedrez, destinada al aprendizaje del arte del ajedrez por los niños de Béjar. Para el fomento de la actividad, se gestionó la percepción de unas subvenciones que se recibían del Ayuntamiento de Béjar y de la Diputación de Salamanca y que iban destinadas a la retribución del monitor. También se cobraba una cuota a los padres de los niños que también irían destinadas a cubrir los gastos de la actividad. De forma paralela a las clases también se fomentó la participación en torneos de ajedrez en Béjar y fuera de Béjar, dedicando fundamentalmente mi tiempo y conocimientos en esa labor.

Durante el primer curso la actividad se desarrolló normalmente, según lo previsto y con gran éxito. Sin embargo, en el segundo curso, algunos miembros del Casino Obrero mostraron entre otras, su disconformidad con que se ocuparan espacios de la institución por niños cuyos padres no eran socios, razón por la que se buscó la fórmula para causar las menores molestias posibles, acordándose desarrollar las actividades en parte fuera de dichas instalaciones, pero siguiendo con el auspicio del Casino Obrero, según la documentación presentada ante el Ayuntamiento de Béjar al inicio del curso. De hecho el Casino Obrero ha percibido las subvenciones y los importes de las cuotas de inscripción de ese curso 2017/18. La Junta Directiva incluso sabiendo que gran parte de las actividades se desarrollaban fuera de la sede, se quedarían con la mitad de las subvenciones, y retribuirían al monitor con la otra mitad.

Pues bien, finalizado el curso, ni siquiera esa mitad se abonó con entre otras, la excusa de que la actividad no les correspondía, pese a haber firmado las solicitudes al principio del curso y haber percibido las subvenciones y cuotas, eso es lo que les reclamaba, una cantidad de alrededor de 1000€ por todo ese curso. La Sentencia en concreto condena al Casino Obrero a abonar la parte de actividad que consta realizada en sus instalaciones, entendiéndose que el resto de la actividad se habría realizado por cuenta del firmante de este escrito. Lógicamente ello supone que el Casino Obrero deberá abonarme esa parte reconocida y deberá devolver el resto de subvenciones y cuotas que le fueron transferidas al Casino Obrero y que no le correspondía su cobro, reconociendo los propios directivos en el acto de juicio el estar realizando gestiones para proceder a su devolución. Así pues, no veo dónde está ese éxito de la Junta Directiva que ahora pregonan, siendo además cierto en el ajedrez que se aprende tanto o más de las derrotas como de las victorias.