Hace más de seiscientos veinticinco años que fallecía uno de los primeros hijos ilustres de la hoy villa de Hervás, se trata del insigne caballero Alonso Sánchez Montero ó “el Montero” ( 11 de abril de 1395) como era también conocido en la ciudad de Plasencia, donde disponía de una gran hacienda y residía con su joven mujer, María Muñoz, viuda de un anterior matrimonio y madre de un pequeño hijo, pero siempre que podía volvía a Hervás para atender su otra hacienda y pasar unos días con los vecinos de su pueblo natal.
Hace más de veinte años tuve la ocasión de conocer en el archivo diocesano de la Catedral de Plasencia al sacerdote José Sendín Blázquez, que muy amablemente me ofreció conocer el testamento y una transcripción literal del mismo, donde nuestro paisano al fallecer dejó grandes propiedades al entonces lugar de Hervás y al Cabildo de la Catedral de Plasencia.

Judería de Hervás y el río Ambroz.


El testamento de Alonso Sánchez Montero fue escrito y firmado 10 de abril de 1395, en la ciudad de Béjar, un día antes de su fallecimiento, que fue en su casa de Hervás. Sus criados fueron los encargados de viajar de urgencia hasta la ciudad ducal para que los escribanos tomaran testimonio al hervasense ilustre, que permaneció postrado en su lecho hasta la muerte.
Este documento no muestra claramente cómo era la vida a finales del siglo XIV, de la hoy prospera y turística villa de Hervás, así como los cultivos y los pequeños negocios existentes.
En el documentos aparecen muchos nombres y lugares que hoy todavía se contemplan, como las viñas de la Calahorrana, el Collado de la Tejera, la garganta de Gargantilla y la de Andrés, así como el Majuelo del Orejudo, Pié Naharro o el Berrocalejo. Estos son algunos de los lugares que cita en sus últimas voluntades.
Quizás muchos de los vecinos de la villa piense que los olvidó al fallecer de forma repentina. Todo lo contrario, Hervás ocupó el primer lugar de reparto de sus bienes y casi único en la voluntad postrera de Sánchez Montero, y cito literalmente una de sus principales disposiciones: “Mando las casas que yo tengo aquí en Hervás, en la Corredera, con sus huertas, que fueron de doña Elena, para que hagan de ellas un hospital, para acoger a los pobres y viandantes que aquí hubiere”.

Plaza de la Corredera, donde se construyó el hospital.


He intentado durante muchos años averiguar cuáles podrían ser sus casas, pero las viviendas actuales de la Plaza de La Corredera son muy posteriores al fallecimiento de nuestro querido mecenas, lo que sí está muy claro, que estás casas debieron de ser de grandes superficies por lo que a continuación se cita en el testamento: “Mando para el dicho hospital doce lechos aparejados con doce alhamares y con veinticuatro sábanas y con veinticuatro cabezales, y toda la ropa que a mí perteneciere”.
Pero no era sólo intención de Alonso Sánchez Montero construir el hospital en La Corredera, sino que también dispuso en sus voluntades la cesión de “cien vacas y seiscientas ovejas de la mejores que yo tengo para el mantenimiento del hospital”. Bonita historia que creo que muchos de mis paisanos desconocen, y que espero ampliar en los próximos meses.
Al parecer la administración del hospital corrió a cargo de sus dos sobrinos, uno llamado Benito, que era escribano en Plasencia y Sancho, que ambos residían en un gran caserón propiedad de Sánchez Montero, en la ciudad de Plasencia, pero que no he sido capaz de localizar, después fueron parientes más lejanos, hasta el fin de sus días, que desconozco. Algún judío residente también podría haber intervenido en la custodia y administración del inmueble, ya que al parecer tenía muy buena relación con estas personas del Barrio Judío. Un documento encontrado en el Archivo General de Simancas (Valladolid) podría llevarme a clarificar este asunto.

Procesión del Viernes de Dolores.


Este hombre de gran fama comarcal en el siglo XIV también dejaba grandes propiedades a organizaciones eclesiásticas de la zona, así como a Santa María de Guadalupe, para su obra. Este punto es muy curioso, lo que demuestra que Alonso Sánchez Montero debería tener gran influencia en la sociedad de la comarca y fuera de ella. Y afirmo esto, porque cinco años antes de su fallecimiento se había nombrado al Padre Yáñez, primer Prior de Guadalupe, impulsando éste grandes reformas en el entonces pequeño edificio, lo que hace que contribuyera a ellas Alonso Sánchez Montero. También se embellecieron con su dinero y hacienda los claustros de la Catedral Vieja de Plasencia, la nueva se comenzó 100 años después, como confirman los documentos catedralicios.
Algunas de las dehesas que hoy contemplemos desde la Autovía de La Plata, dirección a Cáceres, fueron propiedad de nuestro paisano, que legó a sus sobrinos placentinos y descendientes. Tras el fallecimiento de estos familiares las propiedades pasaron a ser titularidad directa de la Catedral de Plasencia, como ofrendas por su alma. Esto también está descrito en el testamento de Sánchez Montero: “seis aniversarios cada año, porqué dejo al Cabildo la mitad de Retortillo”que consta en su testamento que otorgó en Béjar en abril de 1395.
Como he contado anteriormente Alonso Sánchez Montero falleció repentinamente y a una edad avanzada, el 11 de abril de 1395, cuando disponía de unos días de descanso en Hervás para pasar la Semana Santa, que en aquel año comenzó el 31 de marzo.

Puente de la Fuente Chiquita con el Machón o lápida de Sánchez Montero.

EL MACHÓN DEL PUENTE DE LA FUENTE CHIQUITA
En su testamento, redactado el día antes, nos adentra en otra de las imágenes emblemáticas de la villa de Hervás, me estoy refiriendo a la lápida mortuoria que preside el petril del Puente de la Fuente Chiquita, que con seguridad pudiera ser la losa que cubriera la tumba de nuestro protagonista en la Iglesia de Santa María de la Asunción de Aguas Vivas. En esa época pocos eran los hervasenses adinerados capaces de desarrollar tales hazañas.
Y afirmo esto remitiéndome a otro párrafo del testamento de Sánchez Montero: “Que me entierren el cuerpo en la Iglesia de Santa María de la Asunción de Aguas Vivas de Hervás, y con figura de alanos como cumple a mi honra, y que la pongan dentro en dicha iglesia”.


La lápida fue costeada con el dinero de su herencia y costó, según su testamento unos 1.300 reales, también advierte en sus últimas voluntades que si costará más que se pagase con los dineros de su amplia herencia. El importe era equivalente al salario del mejor cantero de Plasencia en más de tres años y medio. Un precio muy alto.
En el testamento también se explica cómo debería de ser la lápida que cubriera su fosa, y creo que coincide a la perfección con la efigie que tenemos en el Puente de la Fuente Chiquita. Basta observar la almohada en la que apoya la cabeza, la espada y la falda del traje guerrero, para comprender el testamento.
Este tipo de escultura yacentes se empezaron a labrar a mediados del siglo XIII por tierras de Palencia y Burgos, lo que hace suponer que nuestro caballero fuera conocedor de ellas y decidiera colocar una en su tumba, lo mismo que tiene su amigo el Obispo de Plasencia Nicolás Bermúdez, que falleció en 1367 y que está ubicada en la Catedral.
El entierro estuvo formado por una gran procesión de frailes y clérigos llegados de las comarcas próximas, que acompañaron el cuerpo sin vida desde la Plaza de la Corredera hasta la Iglesia de Santa María, detrás y por las calles empinadas caminaba el pueblo en masa, imagino tras las gran afección que Sánchez Montero tenía por Hervás.
Antes de su enterramiento se mataron dos vacas para dar de comer al pueblo y se realizaron por los albaceas una lista de sesenta pobres para darlos de comer dentro del novenario. Sánchez Montero era un gran defensor del cristianismo, pero amigo de algunos miembros de la comunidad judía. Espero encontrar en breve la relación de algunos nombres judío de siglo XIV con la figura de Sánchez Montero, creo y pienso que algún judío relacionado con las fianzas pudiera ser amigo o consejero de nuestro caballero.
Tras las ampliaciones posteriores de Santa María, la losa funeraria pudiera caer por el terraplén a las orillas del río Ambroz y ser trasladada por los vecinos hasta el petril del puente como elemento decorativo.
Ahora ando investigando que relación pudo tener también con los reyes Juan I de Castilla y Enrique II, el de Trastámara. Puede ser interesante seguir indagando en la figura de Alonso Sánchez Montero ó “el Montero”, como era conocido en la ciudad del Jerte.