Había conseguido cubrir su recuerdo con capas de tristeza y olvido. Se creía curada de aquella enfermedad que se empeñaba en llamar enamoramiento. Ese amor loco que llega sin esperarlo, sin querer, sin buscarlo y cuando había olvidado a qué sabían los besos libres; esos en los que se pierde la cabeza y en los que piensas que los demás no entienden lo que te está pasando. Lo había conseguido. Sí, ya no la buscaba en cada escenario de otros momentos, no dolía caminar por lo andado; ya no, sin embargo, no estaba segura de qué sentiría cuando la viera después de tanto tiempo, después de tantos meses borrando su recuerdo….
-Sí- no supe porqué pero después de habernos besado tímidamente su mirada se detuvo con la mía y los labios nos pedían besarse.
Llevábamos semanas queriéndonos sin saberlo. Su mirada y la mía se tornaron nuestras miradas…su risa y la mía eran nuestras risas…y después el cariño, que nos impulsaba a abrazarnos fue también nuestro, hasta que llegaron los besos tímidos en la mejilla cogidas de la mano y peinándonos el rostro.
-Sí-dije mientras contestaba a la interrogación de sus ojos, y así fue como nos besamos la primera vez, nos miramos sorprendidas por el efecto de juntar nuestros labios, por el sabor de nuestro aliento, por el olor de nuestras ganas. Sorpresa…susto…miedo… tu cuerpo y el mío desnudos de prejuicios, descansando después de la agitación y la entrega sin limites.
El tiempo apremiaba y teníamos que volver a nuestras vidas. Sin mediar palabra de lo que acabábamos de hacer, nos fuimos despacio cada una a nuestro sitio. Cambiando de escenario, pero con el corazón aún latiendo más deprisa en una perfecta armonía con el aire que respirábamos, en una perfecta armonía desordenada.
Vuelta a la vida. A la vida real. porque cada una tenía la suya propia. Vuelta a la escena y a tomar las riendas, a entrar en acción y a seguir con lo que teníamos hacía apenas unas horas.
Algo hermoso había ocurrido sin pensar en ello, sin buscarlo, sin quererlo. Habíamos aparcado la cordura y la sensatez y dejado que la locura fuera solo nuestra.
Hoy volverían a verse y se preguntaba cuanto de fuerte serían esas capas….