A finales del año 2007 el gobierno socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero aprobó la Ley 45/2007, de desarrollo sostenible del medio rural. Fue una Ley, como tantas otras que pretendía conseguir la igualdad, en este caso la igualdad entre lo urbano y lo rural, para un desarrollo solidario en las mismas condiciones que favoreciera un crecimiento armónico y evitara inequidades dependiendo del lugar en dónde uno residiera.
Fue una Ley fruto del esfuerzo de los socialistas, como la mayoría de las leyes aprobadas en este país, que conceden derechos, libertades e igualdad. Es una Ley tristemente olvidada e incumplida por el PP y de cuyo incumplimiento se ha debatido y aprobado una iniciativa en la Asamblea de Extremadura a propuesta de Podemos.
Es de valorar que los grupos parlamentarios lleguen a acuerdos y a consensos, más aún en este tiempo lleno de postverdad donde los matices desaparecen y donde la confrontación, la bronca e incluso el insulto parece que se apropian del debate parlamentario. Donde se habla mucho, pero se lee poco, donde se citan ejemplos pretendiendo presumir de radicalidad y pureza, que dejan en evidencia ignorancia o incultura.
Póngase el manido ejemplo de acordarse de líderes extranjeros como Pepe Mujica, para desear que su ejemplo cundiera en España, cuando coincidiendo en la altura política del ex presidente uruguayo, la mayoría desconoce su trayectoria vital y sus políticas en los 5 años al frente de la presidencia de aquel maravilloso país. Aconsejo leer el libro Una oveja negra al poder para comprobar por uno mismo la altura política de esta personalidad esencial para la política mundial. Es palpable en cada una de sus palabras, la falta de rencor, el aprecio y consideración a ciertos empresarios a los que considera imprescindibles para crear riqueza y laburo –trabajo- y sus acuerdos con la derecha. Que le suponía la incomprensión de sus compañeros de partido.
La política de sostenibilidad, como tantas otras que generan crecimiento armónico, fue diseñada por los socialistas, a pesar de los recortes presupuestarios de Rajoy, especialmente en Extremadura, que este año pretende recortar otro 17% en las infraestructuras para la región, tanto la Junta de Extremadura como las Diputaciones provinciales están realizando políticas para evitar la brecha entre lo urbano y lo rural.
Así es como en la provincia, la Diputación de Cáceres ha diseñado programas para la apertura de las casas de cultura, museos y bibliotecas en todos los pueblos, para llenar de actividades todas las pedanías y asegurar obras en todos los pueblos de la provincia. Además el año pasado desarrolló una iniciativa pionera con la celebración del Congreso contra el despoblamiento celebrado en Montánchez y que tendrá continuidad en la provincia de Huesca.
Mientras el modelo de Guillermo Fernández Vara es desarrollar en Extremadura un marco para una política basada en la economía verde y circular, en Castilla y León gracias al interesado apoyo del PP se están destrozando las dehesas salmantinas permitiendo la tala indiscriminada de encinas en Retortillo, para la explotación de una mina de uranio a cielo abierto. Fue el ex ministro Cañete, ahora Comisario, el que firmó la autorización para este atentado ecológico.
La política del PP no se desarrolla pensando en la sostenibilidad, su modelo es de economía lineal, máxima explotación de los recursos hasta su agotamiento, nada de economía circular. Leyendo a Joseph Roth, encontré una cita de La Cripta de los Capuchinos, en la que se detalla cómo en los momentos importantes lo que parecía la primera patria, la verdadera amistad, se pierde para seguir la auténtica, la de la familia, la que carece de frivolidad y mezquindad, la que desde la sencillez y a pesar de sus defectos es la que realmente te llena.
Por ello en este tiempo de impostura y postverdades, me ratifico en el compromiso con las políticas del PSOE, de sus líderes y de su logros, porque solemos apreciar más lo de fuera y lo extraño, olvidando que en nuestra casa tenemos grandes compañeros de los que sentirnos orgullosos y de los que aprender. Como afirmaba nuestro querido Ramón Rubial, la sociedad no se transforma con una ametralladora, “la política de transformación más eficaz es la que se ejecuta desde el BOE”.