Media montaña. La segunda jornada consecutiva de pura montaña propiciará las escapadas. El pelotón encadenará las subidas a la Collada de Carmona, Collada de Ozalba y Collada de la Hoz, antes de llegar a un último repecho de 2,5 kilómetros que los conducirá al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde se espera un final de etapa espectacular.

Perfin de la etapa de hoy.

Suances -Santuario de Santo Toribio de Liebana.

Le etapa transcurre inicialmente por la accidentada costa cántabra entre las poblaciones de Suances y Pesués y cruza las desembocaduras de los ríos Deva (Ria de Tina Mayor) y Nansa (Ría de Tina Menor). Los materiales cretácicos (145 a 65 M.a., colores verdes y verdes-azulados) de este tramo forman pequeñas sierras de dirección este-oeste.

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En el siguiente tramo, hasta Villanueva de la Peña, encontramos estructuras geológicas complejas y sucesivas, como son la sierra del Escudo de Cabuérniga, de materiales carbonatados cretácicos (145 a 65 M.a.); la hoz de Santa Lucía, excavada por el río  Saja;  macizo de Arriaga y Peñarrobia, constituido por arcillas, areniscas y yesos del Triásico (245 a 200 M.a., tonos rosas en el bloque), y, en las estribaciones de los Picos de Europa, pizarras, grauvacas y calizas carboníferas (representadas por colores grises enladrillados). Desde La Hermida atravesamos el desfiladero que deja el río Deva hasta Potes donde tomamos el valle del río Fonfría hasta la ermita de Santo Toribio de Liébana.

Esta etapa es muy variada desde el punto de vista geomorfológico, pues nos lleva a atravesar gran parte de Cantabria, y una multitud de lugares distintos. Desde playas hasta zonas de alta montaña.

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Comenzamos el recorrido en el Parque Natural de las Dunas de Liencres, con numerosas formas costeras, como pueden ser las rías, las playas, los cabos o sus famosos cordones de dunas, los más desarrollados del litoral cantábrico. Hacia el oeste, entre las poblaciones de Tagle y Ubiarco se encuentra el “anticlinal de Santa Justa”, un anticlinal en cuyo núcleo, erosionado, se construyó la ermita de Santa Justa. Más adelante, en San Vicente de la Barquera, la desembocadura del río Escudo forma un estuario, modelo de funcionamiento de este tipo de desembocaduras, donde el volumen de sedimentos aportados por el rio obligan a dragarlo de forma permanente.

Tras llegar a Pechón, la etapa se aleja de la costa en dirección SE hacia Cabezón de la Sal, asentada sobre un domo salino. Más adelante, en Ruente hay una surgencia de agua subterránea de origen kárstico, la Fuentona de Ruente, acondicionada para el turismo. A partir de aquí encontramos una sucesión de sierras como la sierra del Escudo de Cabuérniga (areniscas rojas del Buntsandstein–250 M.a.) o la sierra de Arnero (cretácica–120 M.a.), con la cueva de El Soplao y las minas de La Florida (plomo y zinc).

Llegando al tramo final de la etapa, los ciclistas bajarán hasta La Hermida, por donde seguirán el curso del río Deva, autor del propio desfiladero de La Hermida, en el que también destacan las surgencias de aguas termales de hasta 60ºC.

Finalmente, nuestra etapa llega a Potes, en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde podremos apreciar la actividad glaciar en los Picos de Europa, del valle fluvial de Liébana y las estructuras del propio mirador (pliegues y fallas).

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Término de Etapa: Estuario

Un estuario es una desembocadura fluvial en el mar, con influencia tanto del caudal del río como de las mareas. Como consecuencias del encuentro del agua dulce y el agua salada, se producen complejos procesos de sedimentación subacuática, sin llegar a formar un delta. El estuario del Tajo en Lisboa es un buen ejemplo, como el río de la Plata en Argentina.

Distancia: 169 km

Ascensión: 4

Puntos para el maillot de lunares: 14

Puntos para el maillot verde: 29

Bonificaciones: 13’’

 

Salida neutralizada: 12h55

Salida: 13h14

Meta: 17h27 – 17h55

Suances
8.000 habitantes, salida inédita

Suances emerge como punto de confluencia de dos ríos: Besaya y Saja. Su privilegiada situación geográfica hace las delicias de los turistas que acuden en cualquier época del año. Esta localidad cántabra conserva la huella de la ocupación romana y es fácil encontrar vestigios de esa época en sus calles. La Vuelta hizo parada allí en 2008 para vivir la victoria del medallista olímpico y doble campeón mundial, Paolo Bettini.

Santo Toribio de Liébana
Final de etapa inédito

La Vuelta homenajeará a la Historia cuando llegue a los pies del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, una construcción en la que los franciscanos custodian el Lignum Crucis, el trozo de la cruz de Cristo más grande que se conserva, según la Iglesia Católica. Los peregrinos acuden en masa los años en que Santo Toribio (16 de abril) se celebra un domingo para poder ganarse así el jubileo. Y 2017 es año lebaniego.