Si hay un pueblo identificado con Extremadura, ese es Montehermoso. El municipio en el que los valores culturales y tradicionales de nuestra Región toman cuerpo, proyectando al exterior el retrato y los símbolos de la riqueza patrimonial de la tierra extremeña.

Montehermoso es dehesa arbolada de encinas, vega donde crecen los cultivos, olivar de aceituna de mesa y viñedo de caldos caseros. Terrenos de labor y amplia superficie de pasto para el ganado. Es la esencia del folklore, personificado en el traje típico regional, gracias al grupo Sabor Añejo.

Es a la vez, el más claro ejemplo de una economía circular en la que abunda el comercio local entre sus vecinos, convertidos en los mejores profesionales de todas las disciplinas que se complementan entre sínutriendo con rigor el tejido empresarial de la comarca.
Montehermoso es historia, concordia y sacrificio. Pueblo de emprendedores y emigrantes, que han portado su nombre hasta los últimos confines del mundo y pueblo que siente verdadera devoción por sus Patronos.

Pocos lugares cuentan con un parque como el suyo; un oasis fresco y frondoso, que se asienta sobre un terreno con humedad freática superficial y que aglutina decenas de especies insignes y ornamentales, arbóreas o arbustivas, convertido en todo un arboreto forestal en la plenitud del casco urbano.

Un parque urbano y otro periurbano, declarado recientemente de conservación y ocio, o lo que es lo mismo, una suerte de dehesa boyal municipal de mil hectáreas de superficie, que ampara, entre sus múltiples recursos, más de 300 cabezas de ganado vacuno o la sucesión de charcas y lagunas que hacen las delicias de los pescadores locales, bajo la atenta mirada del peso de la historia de sus monumentos megalíticos.

Montehermoso, gracias a la distribución de los miles de cencerros artesanos que desde tiempo inmemorial se fabrican en el pueblo cada año, aporta en el campo el sonido extremeño del auténtico campanillo ganadero. Un sonido romántico, conducido en las cañadas a través de pastores y trashumantes, solamente comparado por el que producen las campanas de bronce que, desde 1850 y presentes en los 5 continentes, se fabrican en el pueblo. Sonido, compás y belleza en estado puro.

La gorra de montehermoseña, colorida, elegante y vistosa, es el símbolo por excelencia del traje típico nacional, un complemento centenario convertido en tendencia y vanguardia de los desfiles de moda de la actualidad.

El diseñador Miguel Becer, alma fundadora de la firma Mané Mané, ha inspirado parte de sus colecciones con complementos adaptados a la gorra de Montehermoso, caminando sobre prestigiosas pasarelas como la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.

Recientemente y coincidiendo con la noche abierta de la moda de Madrid, Vogue Fashion´snightout, la revista de moda por excelencia dispuso en la plenitud de la milla de oro de Serrano, el retrato de una joven modelo con la gorra, collar y pañuelo de montehermoseña. Una imagen compartida en redes sociales y que no ha dejado indiferente a los viandantes, al combinar la belleza y elegancia del traje típico con la tradición y modernidad de nuestro tiempo.

Tradición como la que representan con su baile, los Negritos de San Blas, una Fiesta declarada de Interés Turístico Regional y que habita en una fina película entremezclada con costumbres y leyendas.

Montehermoso es además, un núcleo importante de producción y distribución de la aceituna; es el lugar donde crece un fruto capaz de recorrer la distancia separada entre sus olivos y los mercados de decenas de países de medio mundo. Un producto que se une a la riqueza y aptitud de su huerta de regadío, capaz de dotar de calidad y abastecer durante siglos, el mercado de los Martes de la ciudad de Plasencia.

Lugares encantados como los berrocales graníticos de las Cuevas de las Brujas o el curso acuático subterráneo del paraje de las Potras, aderezan junto al recién estrenado Parque Temático de Extremadura, la belleza de otras postales insignes como el arco de piedra de la Fuente del Ronco o la firmeza consolidada de La Puente del Arroyo Aceituna. Lugares encantados, como el orgullo que siento cada día, de vivir y ver crecer en Montehermoso, a mi mujer y mis dos hijos.