Por Marciano Martín Castellano. Director y editor de LA ALDABA

Hervás fue reconquistada tres años después de la fundación de la ciudad de Plasencia por Alfonso VIII y pocos tiempo despúes de la reconquista bejarana. La última de la ratificaciones reales la realizó Catalina de Láncaster, madre de Juan II

En estas notas quiero recordar un momento histórico para la hoy villa de Hervás. Este lugar pasó a ser historia cristiana en época de Alfonso VIII al ampliar sus fronteras hacías el sudeste del reino castellano. La población fue reconquistada en 1186, poco después de que se hiciera en Béjar y tres años antes de que el monarca fundase la ciudad de Plasencia, como línea fronteriza contra los musulmanes.
Por estos años los vecinos de Hervás se dedicaban a la agricultura y la ganadería, como era habitual en otros lugares próximos, pero también tenemos resquicios documentados de que participaban en razzias o en expediciones militares, tales como los de las Navas de Tolosa, en 1212 o en las acciones de 1227 en Baeza, a las órdenes de Fernando III.
Pero el momento histórico al que nos queremos referir está documentado en el Tratado de Almizra, en 1244, cuando Jaime I de Aragón, como consecuencia de los esponsales de su hija con el entonces príncipe Alfonso cedía a su hija las tierras de Hervás y otros lugares. A partir de estos momentos la población de Hervás empieza a consolidase en la historia de los reinos cristianos, junto a poblaciones como Plasencia o Béjar.


Con la llegada al trono de Alfonso X el Sabio, empiezan a realizarse algunos procesos de traspasos de tierras de realengo a nobles y a organizaciones eclesiásticas. Gran parte de estas tierras era de la dote matrimonial de Doña Violante de Aragón, esposa de Alfonso X. Y aquí es donde quiero arrancar este recuerdo que data del 12 de octubre de 1264. Es la firma de un Pleito de Avenencia suscitado entre la villa de Béjar y el entonces lugar de Hervás, a favor de los hervasenses, donde la Reina concedía la titularidad del monte Castañar Gallego con la finalidad de que “poblase el adea de Hervás, e oviesen de criar sus ganados” (manuscrito de propiedad particular, folio 19 r).


La fecha concreta de cuando Hervás dejó de pertenecer a Violante de Aragón no la conocemos, si tenemos conocimiento que el siguiente propietario fue el infante don Alfonso de la Cerda, en 1304, como consecuencia de una sentencia arbitral de Ágreda, como renuncia a la corona de Castilla. Los privilegios de Hervás fueron con anterioridad confirmados por primera vez por Fernando IV de Castilla, ampliando una sanción a la carta de donación de su abuela. A partir de estas fechas los documentas de cesión fueron confirmados por Alfonso XI, en Ávila, el 28 de agosto de 1346, en las Cortes de Toro, el 5 de septiembre de 1371, por Enrique II, por las de Burgos, por Juan I, el 10 de agosto de 1379, más tarde entre 1390 y 1396, por Enrique III. Ya en 1408 la ratificación la hace en Alcalá de Henares, Catalina de Láncaster, regente de Juan II. Esta ratificación es unos de los documentos mejor conservados a pesar de su compleja lectura, este documento recoge la carta originaria de Doña Violante de Aragón, extraviada o perdida en la actualidad.

Hervás fueron dado en dote a Violante de Aragón en 1244


En los documentos reales Violante de Aragón realizaba una contrapartida hacia la villa de Béjar, teniendo que abonar a ésta los hervasenses todos los años 30 maravedís anuales por San Miguel. También Hervás adquirió la obligación de guardar el Castañar tanto de ganado como de indebidos aprovechamientos de madera y posibles incendios.
En época de Fernando IV, el documento de confirma como anteriormente se ha expuesto, pero este monarca lo da más consistencia a incluir en él una pena de 1.000 maravedís de moneda nueva al que no cumpla los privilegios otorgados por su abuela. Todo esto está motivado por los aconteceres de los tiempos, donde las situaciones no fueron fáciles para los hervasenses. Hay también una segunda confirmación de Fernando IV, que posiblemente se realizó en Hervás, en 1312.


En la confirmación de Alfonso XI, que se realiza en Ávila, está presente el notario mayor de Castilla, Fernando Sánchez y el arzobispo de Toledo, Gil, siendo el escribano Sancho Mudarra, y refrendado a su vez por otro escribano Juan Estevan. El documento no revela grandes cosas.
El siguiente fue el Rey trastamara Enrique II, ya que antes los tenía que haber hecho su hermanastro Pedro I, pero no lo hizo, a pesar de todos los privilegios seguían estando en vigor. Lo curioso de la ratificación de Enrique II es que el documento fue ratificado ante las Cortes, concretamente en Toro, el 5 de septiembre de 1371.
En las Cortes de Burgos, la documentación es ratificada por Juan I, el 25 de julio de 1379, posiblemente en su coronación y se confirma más tarde en 10 de agosto por la incorporaciones de algunas anotaciones sobre la villa de Béjar. También hay una cláusula procesal introducida por Enrique II.
La última de las confirmaciones que aparecen en los documentos es de Juan II (faltan pues la de Enrique III, que al parecer si hizo, pero falta la documentación y la de Pedro I). Esta confirmación se realiza en 1408 por la madre de Juan II, como regente de este en el segundo año de su minoría, en Alcalá de Henares. El dato más importante de todo esto es que las tierras a las que nos referimos ya no eran de realengo, sino formaban parte de la jurisdicción de los Stúñigas, desde 1396. Esto parece anormal, al tratarse de un documento de derecho medieval municipal perteneciente a tierras de señorío. Tema que intentaremos explicar en otra ocasión.

La ampliación de este resumen de más de 30 folios la colgaremos en
ediciones sucesivas en www.laaldaba.es.