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Los “Paporros” fieles a sus tradiciones con la Virgen del Castañar celebraron la Romería del Lunes de Pentecosté

La Garganta – Béjar, a 6 de junio de 2022. Lunes de Pentecosté.

 

Varios miles de personas se reunieron han reunido en El Castañar, de la ciudad vecina de Béjar, para celebrar las tradicional romería de “Los Paporros”. Un acto que se lleva celebrando desde hace más de 650 años. Una tradición de gran arraigo entre los vecinos de las poblaciones, la cacereña de La Garganta y la salmantina de Béjar. Antiguamente se realizaba a pies y a lomos de los caballos, pero hoy cada vez de imponer más los robustos caballos de los vehículos a motor.

 

 

 

Los habitantes del municipio serrano de La Garganta, conocidos cariñosamente por el apelativo de “paporros” son un pueblo de tradiciones, amabilidad y hospitalidad, y lo vuelven a demostrar año tras año, en la celebración de la su romería de la Virgen del Castañar, donde comparten viandas y licores con los habitantes de la vecina ciudad de Béjar y con cientos de invitados. Un pueblo que lleva como seña de identidad el compartir sus tradiciones y también sus ricos guisos tradicionales de este día, como la caldereta de cabrito o la leche frita, remarcan las mujeres de La Garganta.

 

Los vecinos de La Garganta llevan celebrando está romería desde 1450 de forma ininterrumpida hasta El Castañar, a excepción de fuerza mayor, como el Covid

 

La tradición cuenta que en 1450 la Virgen del Castañar se les apareció a dos pastores de La Garganta para curar a sus familias de la grave peste que en aquellos años hacía mella entre los vecinos ganaderos de estas tierras del antiguo Ducado de Béjar.

La romería de “Los Paporros” está unida a la festividad del Lunes de Pentecostés y es uno de los actos de convivencia más antiguos de Extremadura, los inicios de esta romería se remonta a mediados del siglo XV, en época de Juan II de Castilla, cuando la Santísima Virgen del Castañar se les apareció a dos paporros.

La romería comienza a los sones del tamboril y el ruido de las herraduras de los caballos, es el alba en el pueblo cacereño. Luego los jinetes se reúnen todos en la iglesia de la Asunción para luego ir unidos hasta llegar a lo alto del pueblo, donde el cura los bendice y los desea un buen camino hasta el Santuario. Antes los jinetes demuestran el valor de sus cabalgaduras a su llegada a Béjar, en Llano Alto, los paporros llegan al galope.

 

 

Luego los caballistas y los vecinos se trasladan andando y a caballo despacio, con el estandarte de la Virgen hasta la última curva de la carretera donde el alcalde de Béjar, Antonio Cámara, hizo el intercambio de varas municipales al regidor de La Garganta, Juan González (esta tradición simbólica significa que durante el Lunes de Pentecostés, el mandatario de La Garganta lo será de Béjar y el bejarano de La Garganta). Tras el acto las autoridades y el público se desplazaron hasta el Santuario para escuchar la tradicional Misa.

Tras la misa todo los asistente comparte sus viandas con los vecinos de Béjar y conversan recordando historias de antes y vivencias de dos pueblos hermanos.

 

AUDIO:

 

Tras disfrutar de un día de fiesta, los romeros se vuelven a unir para hacer el retorno todos juntos y celebrar la despedida en el Corral de los Lobos, en lo alto de La Garganta. Un pueblo que reúne una de las tradiciones más singulares, la trashumancia.

 

 

Este acto religioso se ha intentado varias veces que sea declarado de Interés Turístico pero todos los impedimentos están en que los protagonistas son cacereños y el lugar de celebración la población salmantina de Béjar. Los actores esperan que las autoridades busquen una solución, ya que la romería es una de las más antiguas de Extremadura.

Por eso, al parecer la Junta de Extremadura no puede declararlo, porque todo tiene que ser en territorio extremeño.

Las insistencias de esta cuestión se llevan realizando desde hace más de 20 años sin tener un acuerdo positivo, explica el regidor, Juan González Castellano, que espera un reconocimiento especial para proteger y promocionar este gran acto de convivencia, que tanto hace falta en estos días.

 

 

Pero a paporros y bejaranos ya no les preocupa tanto, para ellos lo importante es conservar sus lazos de amistad, hospitalidad y amabilidad entre ellos, explicaban tras la misa varios integrantes de la organización de la romería.

 

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