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A. M. Carmona

Hervás, a 4 de julio de 2022

Pepe Blanco Blázquez- Opinador-

LO PUBLICADO en mi columna de “La Aldaba”, en el mes de mayo, fue debido a un “calentón”, vistos los recibos de la luz de muchos pensionistas con los que me reúno. Con pensiones y sueldos pequeños tienen que hacer gran esfuerzo mensual para poder pagar dichos recibos. De una pensión de 1.100 euros, 127 se destinan a pagar la luz. Otro pensionista cobra 811 y 97 euros se destinan para este bien tan necesario para vivir y no pasar frío; que, por lo que me dicen, es lo que está ocurriendo en los fríos días de invierno en el sur de Salamanca y el norte de Cáceres.
Creo que en mi columna, este humilde y viejo opinador, no insultó ni le perdió el respeto al amigo Carmona. Y, si él lo consideró así, desde este espejo extremeño y salmantino, le pido disculpas.
Dicho esto, al señor Antonio Miguel Carmona le corre por sus venas sangre salmantina y bejarana. Y que sepan los lectores de “La Aldaba” – que son muchos – que detrás de él hay un extenso curriculum del cual doy una pincelada de toda su valía y experiencia profesional. “Al César lo que es del César”.
Licenciado en Ciencias Económicas, se doctoró en Economía con Premio Extraordinario en 1984. Obtuvo, mientras cursaba la carrera, su primer título de Diplomado en Energía y Política Energética por Forum Atómico en 1984. También es Doctor en Energía (o sea, que “sabe” de energía). Por cierto, lleva cuarenta y un años gestionando empresas privadas. Fue miembro del primer Consejo de Administración a los dieciocho años y subdirector de Marketing del Grupo 16 con veintiséis años, junto a Juan Tomás de Salas.
Después, vinieron más empresas privadas, multinacionales y consejos de administración hasta hoy, incluidas empresas del sector energético.
Su relación con Iberdrola se remonta a diecisiete años (2005), hasta llegar a ser vicepresidente; y, con el sector energético, desde hace treinta y ocho años (1984).
Es profesor de Macroeconomía desde hace treinta y tres años (1988-2001), sin haber perdido ni una sola clase y sin ninguna excedencia por cargo público. Nunca ha dejado de dar clases, impartiendo docencia en las universidades Complutense, California, San Pablo y Santo Tomé. Se puede encontrar su libro de economía e innovación en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Ha colaborado con el gobernador de la Reserva Federal y fue distinguido con el Premio Carlos V.
Su faceta pública la ha desarrollado, aparte de su vida profesional, exclusivamente al servicio público a cambio de nada. Por eso, fue diputado en varias legislaturas; candidato al Ayuntamiento de Madrid, que, aunque no llegara a serlo, en mis corrillos siempre me decían que podría haber sido el mejor alcalde de Madrid desde la época de Carlos III; fue concejal del mismo. Nunca ha trabajado en gobierno alguno en política energética. Nunca ha contado con sueldos públicos, los ha donado anónimamente a organizaciones de izquierdas. No usó este dinero para comprarse un chalet de varios millones. Y los pagos por tertulias en TV los ha entregado al Padre Ángel. Además, de todo cuanto digo, ha sido teniente del Ejército del Aire y piloto ,“casi na”.
Termino: tanto para Carmona como para José Carlos Díez, soy mayor, pero dispuesto a levantar el vuelo cuando me llamen.

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