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Guillermo Fernández Vara: Ambición y coraje por Extremadura

Mérida, a 31 de julio de 2022

Por Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura.

Los ciudadanos del mundo vivimos un momento excepcional. Un momento de profundos cambios que se suceden a un ritmo vertiginoso. Tanto es así que soy de la opinión de que el verdadero cambio, el cambio real, reside fundamentalmente en la velocidad a la que los propios cambios se producen.

La pandemia, primero y las consecuencia de la guerra auspiciada por Putin en Ucrania, después, han dibujado un nuevo escenario y nos han hecho tomar conciencia de que para abordar esa realidad en toda su dimensión, no son suficientes unos cuantos retoques cosméticos, sino que es necesario volver a pensar los modelos y replantear las cuestiones de fondo.

Cuestiones sobre las que reflexionar en profundidad como la recuperación de las soberanías: la alimentaria, la agraria, la industrial, la energética.

Las dificultades que en el centro y el norte de Europa existen para poder acceder a la energía, van a provocar que muchos de los nuevos procesos productivos e industriales vayan a mirar al sur, al lugar donde estratégicamente se encuentra nuestro país, y esa va a ser una de nuestras grandes oportunidades de futuro, una oportunidad que no podemos permitirnos el lujo de dejar pasar.

Europa está en la obligación de recuperar parte de la soberanía industrial que había cedido al sudeste asiático, y debido a esa circunstancia, dentro de la propia Europa va a haber una relocalización hacia territorios que dispongan de suelo y que tengan posibilidad de acceso a las energías renovables con unos costes asumibles que les permitan ser competitivos.

Y ahí está nuestra región, ahí está Extremadura.

Llevamos mucho tiempo preparándonos para estar a la cabeza de la nueva la revolución verde y digital, tras haber llegado tarde a todas las revoluciones industriales que hasta ahora se han producido.

La inversión industrial ya no está solo concentrada en un territorio. Hay un nuevo tablero, en el que Extremadura tiene todas las fichas para jugar un papel protagonista.
Lo digo siempre. Somos una tierra de sol y agua con una magnífica oportunidad de transformación industrial, energética y digital para despegar hacia un futuro más sostenible en igualdad de oportunidades.

Nuestra propia idiosincrasia unida al momento actual, en el que se concitan un número de circunstancias que nunca se habían dado hasta ahora, y que nos va a permitir disponer de recursos económicos como el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, la finalización de un programa operativo y el inicio de otro y 592 millones de euros más para invertir necesariamente en iniciativa verde y digital, nos colocan en una posición de ventaja para abordar gran momento de oportunidad.

Por eso tenemos que pasar página. Las estrategias que nos han traído hasta aquí ya no sirven para seguir avanzando. O lo entendemos, o no habremos entendido nada.
Hace unos días, se firmaban los memorándums con el gobierno de España para que el grupo chino Envision inicie la construcción en Navalmoral de la Mata de una gigafactoría en la que se fabricarán baterías para coches eléctricos. Un proyecto que conlleva una inversión de 1.000 millones de euros y la creación de 3.000 empleos.

Este proyecto, junto a otros como el Centro Logístico de Amazon, en Badajoz, la fábrica de cátodos en la provincia de Cáceres, el ecopolígono CC Green también en Cáceres, la fábrica de diamantes sintéticos de Trujillo o el proyecto de ocio y entretenimiento de la comarca de La Siberia suponen una nueva realidad para nuestra región, que se va a colocar en el centro de las nuevas industrias del futuro.

El asentamiento de estos grandes proyectos industriales favorecerá la modernización de nuestro territorio y la creación de miles de puestos de trabajo, una de mis principales preocupaciones y las de este Gobierno.

Se trata de que la gente de esta tierra tenga un futuro y pueda desarrollar aquí su proyecto de vida y de familia y para eso, entre otras cosas, necesitamos esos proyectos industriales que van a venir para generar rentas y salarios medios y altos.

Hay que ser valientes y ambiciosos. Es tiempo de abandonar el lamento y el quejío, de dejar de decir “sí, hombre, en Extremadura” y empezar a exclamar “¡sí, claro, ahora más que nunca!”

Y eso solo se logra con ambición y coraje, ambición y coraje por nuestra tierra, por Extremadura.

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